Doña Antonia Jiménez, viuda y natural del pueblo de Teziutlán, vende a don Vicente Bello, vecino del mismo pueblo, un solar y casa de madera de cajón, cubierta de tejamanil, misma que heredó de sus difuntos padres don Gaspar Jiménez y Manuela Falcón, ubicado en el mismo pueblo y que linda al oriente en la Calle Real que va para San Juan de los Llanos, al poniente con tierras de don Juan Muñoz, al sur con tierras de Gaspar Lara y al norte con calle que cruza por Chinautlán, en la cantidad de 120 pesos.
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Juan Bello y Lucía Hernández, vecinos de Teziutlán, venden a Juan Librero, vecino de la jurisdicción de Teziutlán, medio sitio de ganado mayor ubicado en términos de Tepeaca, con 36 bueyes, siete rejas, y el derecho a tres caballerías de tierra que solicitaron al gobierno virreinal, todo por el valor de 1100 pesos de oro común.
Esteban Ruiz, vecino de San Juan Xiutetelco, vende a Juan Bello residente en la jurisdicción de Teziutlán, un esclavo negro llamado Pedro, criollo de esta Nueva España, en 510 pesos de oro común.
El Lic. Diego González de Astudillo, clérigo, presbítero, residente en este pueblo, como testamentario de Pascuala González, vende al Capitán Don Fernando de la Hoz, vecino de Teziutlán, una mulata nombrada Magdalena, de 14 años de edad, por el precio de 125 pesos de oro común que por ella le dio en el mes de enero de 1677, y hasta ahora, no le había hecho escritura de venta, de los cuales se dio por contento y entregado a su voluntad, sin asegurarla de ningún vicio, enfermedad, ni defecto alguno.
El gobernador y alcaldes de Teziutlán, dijeron estar compuestos con Su Majestad por la composición de las tierras realengas en 165 pesos de oro común, y por estar en extrema necesidad, determinaron vender algunos solares para pagar los referidos pesos; atento a lo cual, venden a Don Francisco Fernández Becerra, un solar ubicado frente a la huerta de la parroquia, en el precio de 12 pesos de oro común.
Francisco López, vecino de Teziutlán, con poder de Antonia Báez, su mujer legítima, vende a Alonso Ortiz, vecino de Jalapa, una casa y solar ubicados en este pueblo, colindan al poniente con casa de Felipe Luis, al oriente con el camino que sale de este pueblo al ingenio de Pacho, al norte y frente con casa de María Vemero, calle en medio, y por el sur con solar de Francisco Felipe; la venta se hace en 500 pesos de oro común.
Francisco Miguel de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, actuando con poder general del Bachiller Antonio Méndez de la Cruz, Cura de la Doctrina de Teziutlán, vende a Luis González de Lucena, de la misma vecindad, una esclava nombrada Catalina de los Reyes, mulata criolla de 37 años de edad más o menos, que compró al Licenciado Pablo López, Cura de Huayacocotla. La venta se hace el 300 pesos de oro común que le ha entregado.
Don Baltazar Bello, vecino de Teziutlán, vende a don Juan Pérez de Medina, vecino de Teziutlán, un sitio de tierras para ganado menor nombrado Melluco, ubicado en términos del pueblo de San Francisco de Atempa; libre de censo, empeño hipoteca y otro gravamen, por el precio de 500 pesos de oro común.
Juan Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, dio su poder cumplido al Padre Fray José de Moya, Procurador del Convento de Santo Domingo de la ciudad de Los Ángeles, para que como fiador juntamente con Diego de Huesca, vecino del desierto de Perote, otorgue escritura de compra a censo redimible a los religiosos de Santo Domingo y a las religiosas de Santa Teresa de la ciudad de Los Ángeles, de una hacienda de labor nombrada Segueta, ubicada en el desierto de Perote, y las tierras del trapiche nombrado Zapotitlán, en la jurisdicción de Jalacingo, la cual fianza ha de hacer hasta en la cantidad de 2500 pesos.
Cayetano Rafael, vecino del pueblo de Teziutlán y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Juan Vicencio de Flandes, vecino del pueblo de Teziutlán, para que se oponga a la ejecutoria que contra sus bienes se intenta y principalmente a las Ánimas por 50 pesos que debe a su Cofradía y Hermandad de San Sebastián de aquella Parroquia, también para que venda los bienes hipotecados y de éste pague a los menores y a las hermandades citadas, y del remanente que quede pague a don Diego González Díaz.