Doña Isabel de Maya, vecina de la nueva ciudad de la Veracruz, vende a Melchor del Moral, vecino de Jalapa, una negra esclava llamada Juana, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, con las tachas que tuviere, por el precio de 500 pesos de oro común.
COMPRA - VENTAS
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Lorenzo Alfonso, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, vende a don Andrés Rodríguez, administrador del ingenio de Alonso de Villanueva, un negro llamado Juan, de tierra Jamaica, de 25 años de edad, no tiene enfermedad pública ni secreta, por el precio de 400 pesos de oro común.
Blas Duarte, vecino de la nueva Veracruz, vende a Gonzalo de Martín Carnero, vecino de Jalapa, un negro llamado Álvaro, de nación Angola, bozal, de 10 años de edad, poco más o menos, con las tachas que tuviere y enfermedades públicas o secretas, por el precio de 225 pesos de oro común.
El capitán Francisco Montero Matamoros, residente al presente en este pueblo, vende a Francisco Hernández de la Higuera, vecino en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, una china esclava, criolla, de Goa, llamada Antonia, de 18 años de edad, que no tiene hipoteca ni enajenación, por el precio de 450 pesos de oro común. Como la esclava Antonia tenía una hija mulata de un mes de nacida, llamada María, el vendedor la dejó libre a partir de que tuviera la mayoría de edad.
Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, vende a Juan Rodríguez, residente en el molino de doña Magdalena de Tejeda, en esta jurisdicción, dos negros esclavos, entre bozales y ladinos, de nación Angola y de Angico, de 22 años de edad cada uno, llamados Francisco Angola y Mateo Angico, sin asegurarlos de ninguna tacha, enfermedad pública ni secreta, sino tan solamente esclavos sujetos a servidumbre, por el precio de 430 pesos de oro común cada uno.
Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, en esta provincia, vende a su hermano Andrés Pérez de la Higuera, un mulatillo llamado Juan, criollo, hijo de Antona, negra, de 20 meses, con las tachas que tuviere, sin asegurarlo de cosa alguna, enfermedad pública ni secreta, por el precio de 150 pesos de oro común.
Tomás de Soto y su esposa, María de la Cruz Villanueva, vecinos de Jalapa, venden a don Andrés Pérez de la Higuera, vecino de esta provincia, una caballería de tierra en términos de Jalapa, de que se hizo merced a don Álvaro Pérez, abuelo de los otorgantes, ubicada entre unos encinales, en una loma junto a la Venta de Xalatengo, por el precio de 125 pesos de oro común.
Catalina de Villafuerte, viuda de Hipólito Hernández, y María Vázquez, su hija legítima, viuda de Juan de Zarandona , vecinas que fueron de Jalapa, venden a don Francisco Escalante, vecino de Jalapa, dos solares en este pueblo, el uno linda con la Calle Real que va a la ciudad de México y con casas de Domingo Díaz; y el otro, con solar de Ana de Alfaro y con la Calle Real, por el precio de 200 pesos de oro común.
Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de Vicente Rijo, piloto, armador de esclavos, vende a don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar de La Concepción, 12 piezas de negros esclavos, varones, de diferentes tierras y edades, llamados: Antonio de Cocana; Simón, de carabalí; Antonio, de tierra Macoa; Antonio, Macoa; Antonio, Arda; Antonio, carabalí; Francisco, de Cocana; Domingo ,carabalí; Manuel, carabalí; Francisco, carabalí y Francisco ,carabalí, todos bozales, recién venidos de Guinea, sujetos a servidumbre, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno de los 10 nombrados, y los 2 restantes a 400 pesos la pieza.
Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de su cuñado Vicente Rijo, piloto, vende a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño y señor de su ingenio de La Santísima Trinidad, cuatro esclavos negros de diferentes nombres, tierras y edades, bozales, recién venidos de Guinea, sin asegurarlos de tacha ni enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común cada uno.