Don Lino Carasa Jiménez, de este comercio y vecindad, dijo que 7 de enero de 1823 en virtud de poder de sus sobrinas, doña María Josefa Arieta de Samaniego y doña Manuela de Arieta, otorgó escritura de venta de una casa propiedad de dichas sus sobrinas, ubicada en esta villa, en la segunda cuadra de la calle Real, entre dos del compareciente, en favor de su hijo don Manuel María Carasa, que por razón de las circunstancias y fines particulares no incluyó las piezas altas y bajas que le pertenecen por el costado del poniente. Por tanto, otorga que vende, cede y traspasa las indicadas viviendas en 100 pesos que declara haber recibido al contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINOCOMPRA-VENTAS
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Don José María de Goiri, de este comercio y vecindad, otorga que vende, cede y traspasa realmente en favor de Pablo Romero, de esta vecindad, un pedazo de terreno eriazo, que se compone de 18 y 3 cuartas varas de frente hacía el poniente con una callejuela que nace desde la plazoleta de San Francisco para la huerta del otorgante, en el barrio del Molino arruinado de esta villa y del otro lado terreno de Juan Gil Franco; y 37 y una tercia varas de fondo hacia el oriente, por cuyo rumbo y los de los costados de norte y sur linda con terreno del mismo vendedor. Dicho terreno, con mayor cantidad, hubo y compró de los bienes del difunto don Francisco Maniau, por escritura pública que don José de Arias y Torija otorgó a favor de su padre don Manuel de Goiri, su fecha en esta villa a 11 de octubre de 1807, y de quién el otorgante lo hubo por fallecimiento y único heredero de don Manuel de Goiri. Lo vende en 80 pesos en reales de contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODoña María Josefa, doña María Micaela y doña María Francisca González y Guevara, de esta vecindad, hermanas, de estado libres, mayores de veinticinco años de edad, otorgan que venden, ceden y traspasan realmente en favor del presbítero don José Policarpo Rodríguez, vecino de esta villa, dos accesorias contiguas, sin patio, ubicadas en esta villa, en el callejón que nombran de la Cerbatana o de las Bochas de Arrieta, que atraviesa de la calle de Alba a la de San Miguel, cuyas dos accesorias se componen de 18 y media varas de frente hacia el norte en dicho callejón y del otro lado corral o fondo de la casa del licenciado don Pedro Telmo Landero y González; y 7 varas de fondo al sur por donde lindan con el de la casa panadería de don Antonio Gomila y otra de don Pedro Martín del Puerto Vicario; por el costado del poniente linda con casa de los herederos de don Juan Francisco de Bárcena, que le vendieron las otorgantes; y por el del oriente linda la otra con otras accesorias que les quedan a las vendedoras. Cuyas accesorias las heredaron de sus difuntos padres. La venta la hacen por la cantidad 450 pesos en reales de contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINOEl presbítero don Juan Manuel del Valle y Vieyra, como albacea de su difunta madre doña María Josefa de Vieyra y Álvarez, quién lo fue de su consorte don Manuel Antonio del Valle, padre del otorgante, dijo que por fallecimiento de don José Ignacio de Uriarte, que fue del comercio de la Nueva España, y por el concurso formado por acreedores a sus bienes, se le remató a su citado padre la hacienda nombrada Nuestra Señora de Aránzazu, alías el Encero [Lencero], ubicada en esta jurisdicción de esta villa, a distancia de 2 leguas camino real de Veracruz, celebrada 23 de agosto de 1808, en la que estaban impuestos 30 000 pesos a premio de 5 por ciento pertenecientes al convento de religiosas de la Purísima Concepción de la Puebla de los Ángeles, los cuales, continuó reconociendo sobre la misma finca por escritura pública realizada en la ciudad de la Puebla, el 5 de diciembre de 1808, con condición expresa que el término de dos años había de redimir 10 000 pesos y los 20 000 pesos restantes en el término de 5 años. Muerto su padre, sin haber realizado ningún pago, doña María Josefa de Vieyra solicitó prórroga de otros cinco años contados desde aquel día, la cual le fue concedida con la condición de garantizar la deuda con hipoteca especial de la hacienda del Encero [Lencero] y una casa baja y alta ubicada en la calle de la Caleta de Veracruz, de la que otorgó la escritura correspondiente, en la misma ciudad de la Puebla a 30 de septiembre de 1814. Pero debido a varias circunstancias le impidieron sufragar hasta el pago de los intereses vencidos en el año pasado de 1821. El convento interesado entabló demanda, ante aquel juez de letras en la Nueva Veracruz, en la que se embargó la hacienda y la casa en Veracruz. Después de los trámites de estilo, se celebró remate de ambas fincas, fincándose el de la hacienda en don Juan Francisco Carasa, en los términos que se mencionan en la diligencia, restando solo el otorgamiento de la escritura. Por lo que el compareciente en uso de los derechos que representa: otorga que vende, cede y traspasa realmente en favor de don Juan Francisco Carasa, de esta vecindad, la hacienda e ingenio de fabricar azúcar nombrada Nuestra Señora de Aránzazu alías el Encero [Lencero], arrendatario que es de ella, ubicada en jurisdicción de esta villa, a 2 leguas de distancia para el camino Real de Veracruz, con todo que le pertenecen, bajo los linderos que se mencionan en el acta. Cuya finca deslindada la vende al citado Carasa, con reconocimiento de los 30 000 pesos de principal pertenecientes a las religiosas del convento de la Concepción de la Puebla de los Ángeles. Cuya enajenación la hace por el precio citado de 44 100 pesos, con deducción de las mejoras de 7 806 pesos, 2 y medio reales de las mejoras, durante el tiempo que la tuvo arrendada, quedando el valor de lo que es enajenable en 36 293 pesos, 5 y medio reales, de cuyo monto se ha pagado la alcabala al 6 por ciento. De los cuales, 30 000 pesos quedan impuestos y cargados sobre la misma hacienda y sobre el trapiche del Platanar o Quimiapa, con las condiciones y linderos que se mencionan en el acta. Finalmente, acepta de conformidad lo dicho en esta escritura el licenciado don Rafael de Argüelles, como apoderado de don Apolonio Furlong, mayordomo de dicho convento de monjas de la Concepción de la Puebla.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODon José María de Goiri, de esta vecindad, otorga que vende, cede y traspasa, realmente en favor de José María Gómez, también de esta vecindad, un pedazo de solar eriazo, con 16 y media varas de frente hacia el norte, en la callejuela que nace de la pila de San Cristóbal para el costado del arruinado cuartel de Santiago y del otro lado, solar y casa de don Mariano Antonio Nava; por el fondo hacia el sur va a hacer otro frente al confín de la calle de Cantarranas; y del otro lado con la huerta y baños del otorgante, con quién también linda por el costado del poniente; y por el oriente con casita y terreno de don Juan Gil Franco. Cuyo terreno es una corta parte del que hubo por muerte de su padre don Manuel de Goiri, como único heredero, quién lo hubo y compró de los bienes del difunto don Francisco Maniau, por escritura otorgada en esta villa el 12 de octubre de 1807. La venta la hace por la cantidad de 45 pesos en reales de contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODon Prudencio Vela, vecino y labrador de la doctrina del pueblo de Apasapan [Apazapa], como albacea de su difunto padre don Juan Manuel Vela, otorga que vende, cede y traspasa realmente en favor de don Agustín Vela, su hermano, una casita de paredes, de edificio baja, cubierta de madera y teja, situada en esta villa, en el callejón que nombran de la Acequia, el que atraviesa de la calle Real para la de San Francisco de Paula y puente del Alcabalero, a la que hace su frente hacia el oriente, con 17 y 3 cuartas varas, y del otro lado solar de la casa de Francisco Barrientos y otro de Agustín Marín; y con 45 varas de fondo al poniente, por donde linda con la Casa de Ejercicios de San Ignacio; por el costado del norte linda con el fondo de la casa de don Sebastián de Aguirre; y por el del sur con el de la casa de los herederos de Santiago de Ana. Cuya deslindada casita es la misma que su abuelo, don Vicente Vela, hubo y compró de María de Ayala y de su hijo don José Antonio Morales, por escritura pública realizada en esta villa el 11 de marzo de 1778. Y por fallecimiento de don Vicente Vela, se le adjudicó a doña Micaela Venancia Vela, una de sus hijas y heredera, tía del otorgante, más como ésta falleció sin sucesión y en estado honesta, la heredó su hermano don Juan Manuel Vela, padre del otorgante. La vende por precio de 500 pesos, de los cuales declara haber recibido en reales de contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODon Dionisio Camacho, de este comercio y vecindad, como apoderado que la señora doña Ignacia Rubio de Viña, viuda del coronel don Agustín de la Viña, otorga que vende, cede y traspasa realmente en favor de sí mismo, una casita de paredes de cal y piedra, de edifico bajo, cubierta de madera y teja, situada en la segunda cuadra de la calle de Belén de esa villa, con la que hace frente de 16 varas hacia el oriente y del otro lado con casa que fue del finado don José María Herrera; y 28 varas de fondo hacia el poniente, por donde linda con casa que fue de doña Catarina Zárate; por el costado del sur linda con casa de los herederos de doña María Josefa de Atenas; y por el del norte, con el de casa de don José Fernández de Castañeda. Cuya deslindada casita, es la misma que don Agustín de la Viña hubo y compró de don Sebastián Fernández de Bobadilla, por escritura pública otorgada en la Nueva Veracruz a 14 de diciembre de 1802. La cual se vende por precio de 1 000 pesos libres de escritura y alcabala.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINOPedro Arosa, escribano público interino, por sí y por su hermano Matías Arosa, ausente; Francisca Cabañas, hija de Josefa Arosa, por sí y por sus dos hermanas Petra y Mariana Arosa, ausentes; dijeron que, por la presente, otorgan que venden a Diego Briseño, un pedazo de terreno eriazo para fabricar, con una pared al frente, ubicado en esta villa, en la calle que llaman de la Acequia, a la que hace su frente hacia el poniente, y del otro lado casa de los herederos de Santiago de Ana. El solar cuenta con 3 varas de frente y 12 de fondo, y en su término del norte al sur hace una lengüeta o callejón que lo dilata hasta 12 y cuarta vara, con solar 4 de ancho, lindando que es el oriente con terreno del comprador; por el costado del sur con el de Agustín Marín; y por el del norte con la casa y fondo de los vendedores y del finado don Francisco Barrientos. Dicho terreno lo heredaron por fin y muerte de doña Teresa del Día, madre de los primeros y abuela de los segundos, con el resto de la casa que la casa que ocupa el primero. Lo venden en precio de 80 pesos que por él les ha da dado y pagado el comprador en reales en efectivo.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANODoña María Josefa de Herrasti y Alba, de esta vecindad, viuda del finado don Carlos Díaz y Herrero, otorga que vende a María Catarina Ortiz, de esta vecindad, una casita de paredes cubierta de madera y teja, situada en esta villa en la calle de Utrera, que hoy nombran de las Damas, a la que hace su frente hacia el oriente, y del otro lado casas del finado don Anastasio Cruz; por el fondo al poniente linda con solares de distintos dueños; por el costado del sur con el de casa de los herederos de don Bernardo Blanco, por donde es libre de arrimos; por el norte con solar que fue de Gertrudis Canito. La deslindada casita es la misma que reedificó y aumentó a sus expensas sobre la arruinada y terreno que compró de Ana María Vargas, hace más de veinte años, cuyo título, aunque se le ha extraviado, acaba de hacer constar su propiedad y posesión. La vende por precio de 500 pesos.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANODon José Iravedra, de esta vecindad, dijo que en 13 de septiembre de 1825, el comparente en unión del presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, compraron de mancomún y proindiviso en cantidad de 2 000 pesos al presbítero don Francisco de Campo, las tierras de labor que nombra los Ojuelos, sitas en jurisdicción de esta villa, exhibiendo cada uno por su parte la respectiva cantidad de 1 000 pesos; el cual terreno o estancia, se compone de 80 caballerías, que hacen escasos dos sitios de ganado mayor; lindan por el rumbo del norte con el paraje nombrado el Dominico, los trapiches del Rosario y Maxtatlán; y de poniente a oriente por el costado del sur lindan con el cerro llamado Cimarrontepec, siguiendo por el carril del río hasta las tierras del Encero, y cierran por el oriente con las de los herederos de don Manuel de Acosta; por cuyos títulos le pertenece en dominio y propiedad la dimidia parte de las citadas tierras. Dicha mitad ha convenido vender al presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, de esta vecindad, la parte que proindiviso posee en el rancho nombrado los Ojuelos, en cantidad y precio de 1 000 pesos.
JUAN JOSÉ PAZ, ESCRIBANO DE CÁMARA