Doña María Josefa de la Torre, viuda y albacea de don Miguel de Barros, residente en la Villa de Xalapa, otorga poder especial al Doctor José Ordaz Altamirano, del Colegio de Abogados de la Ciudad de México, para que en nombre de dicha testamentaria parezca en el Real Tribunal del Consulado de esa Ciudad, a contestar en la instancia que en aquel tribunal se ha promovido por parte de don Remigio Fernández, en representación de don Francisco de Larrumbide y don Ignacio Baralt, sobre que los fiadores de don Juan Antonio Bogarin, Maestre que fue de la Balandra nombrada Jesús María y José, que con plata y frutos siguió viaje del puerto de Veracruz al de Maracaibo en 1783, satisfagan lo que se debe a los expresados Larrumbide.
COLEGIOS
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El presbítero don Juan Manuel del Valle y Vieyra, de esta vecindad, como albacea de su difunta madre doña María Josefa de Vieyra y Álvarez, quien a su vez lo fue de su consorte don Manuel Antonio del Valle, padre del otorgante, dijo que por fallecimiento de don José Ignacio de Uriarte, que fue del comercio de la Nueva España, y por el concurso formado por acreedores a sus bienes, se le remató a su citado padre la hacienda nombrada Nuestra Señora de Aránzazu, alías el Encero [Lencero], ubicada en esta jurisdicción de esta villa, su fecha en 3 de agosto de 1808, en la que estaban impuestos 30 000 pesos a premio de 5 por ciento pertenecientes al convento de religiosas de la Purísima Concepción de la Puebla de los Ángeles, los cuales, continuó reconociendo sobre la misma finca por escritura pública realizada en la ciudad de la Puebla, el 5 de diciembre de 1808, con condición expresa de redimir todo en el término de 5 años. Muerto su padre, sin haber realizado ningún pago, doña María Josefa de Vieyra solicitó prórroga de otros cinco años, la cual le fue concedida con la condición de garantizar la deuda con hipoteca especial de la hacienda del Encero [Lencero] y una casa baja y alta ubicada en la calle de la Caleta de Veracruz, de la que otorgó la escritura correspondiente, en la misma ciudad de la Puebla a 30 de septiembre de 1814. Y habiéndose cumplido el tiempo de la prorroga sin haberse efectuado la redención ni pagado la mayor parte de los réditos del año de 1821; en 1822 se entabló demanda por parte del convento acreedor en la ciudad de Veracruz, celebrándose remate de ambas fincas, fincándose la casa a don Francisco de Lizardi, como apoderado de su padre político don José Javier de Olazábal, por cantidad de 25 000 pesos pagaderos en la capital de México. En cuyo remate el otorgante consiguió que el comprador continué reconociendo la imposición de las capellanías que están impuestas sobre la misma casa, por el tiempo de un año a partir de esta fecha, mientras se aclaran las noticias y circunstancias que guardan las escrituras de sus fundaciones. En cuya virtud y restando solo el otorgamiento de la escritura, por la presente otorga que vende, cede y traspasa en favor de don José Javier de Olazábal, una casa de paredes de cal y piedra, alta y baja, cubierta de madera, ladrillo y azotea, ubicada en la calle que nombran de la Caleta en la Nueva Veracruz, con su frente al poniente que se compone de 25 y media varas, calle en medio, y del otro lado casa alta de los herederos de don Alberto Herrero y 19 de fondo hacia el oriente, con más un pedazo; por el costado del norte linda con casa perteneciente a una obra pía que fundó don Diego Ortiz de Lagarchi; y por el del sur con el de otra que pertenece a don Martín de Olasagasti. Cuya deslindada finca, es la misma, que hubo por entrega y traspaso que le hizo su abuelo, don Juan de Vieyra y Sousa, a cuenta de lo que a su esposa, hija de aquel, pudiera pertenecerle de sus bienes, según escritura que de ello otorgó en la ciudad de Veracruz a 19 de mayo de 1795, dicha casa afecta en aquel tiempo a 2 500 pesos en favor del colegio de niñas de Nuestra Señora de Guadalupe de la Puebla de los Ángeles, que ya están redimidos, estando actualmente afecta con tres capellanías que se puntualizan en él acta. La vende por la cantidad de 25 000 pesos, de los cuales, 17 000 pesos que reconocerá por un año con el correspondiente interés y los 8 000 pesos restantes que entregará en una libranza en la ciudad de México, al cargo del apoderado por parte del convento de religiosas de la Concepción de la Puebla, el licenciado don Rafael Argüelles. Por último, el comprador declaró que hizo esta adquisición con la finalidad de obsequiársela a su esposa doña María Nicolasa Migoni, a quién tendrá por señora y dueña de dicha casa.
UntitledDon Pedro Bartolomé Aragón, de esta vecindad y comercio, otorga poder general al Licenciado José María Santelices, Abogado de la Real Audiencia de México, e individuo de su Ilustre Real Colegio, para que en su nombre lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, movidos o por mover que al presente tenga o en adelante tuviere con cualesquiera personas.
El Licenciado José María Lebrija y Abellán, Abogado de la Real Audiencia de México y del Real Colegio de Abogados, de paso en esta Villa de Xalapa, vende a don Joaquín Freiría y Sotomayor, Regidor Depositario General de esta Villa, una esclava negra de nombre Juana de la Cruz del Rey, misma que hubo y compró de don Andrés Galán. La vende en 200 pesos.
El Doctor José María Laso de la Vega, Cura, Vicario y Juez eclesiástico de la ciudad de Veracruz, residente en la Villa de Xalapa, dijo que Juana Méndez y Esteban Paulete en cumplimiento de la última voluntad de Andrea de Argote, procedieron a fundar una capellanía con la cantidad de 800 pesos, y cargo de 27 misas rezadas al año. Por tanto, usando el nombramiento y cargo de patrono que el otorgante tiene, nombra como capellán a don Ignacio Luna, hijo legítimo de don Manuel de Luna y de doña Teresa Lemus, originario de Veracruz, quien se halla estudiando filosofía en el Real y Pontificio Colegio Palafoxiano de Puebla.
Don Juan de Unanue, vecino y del comercio de la Nueva Veracruz, residente en Xalapa, otorga poder especial a don Juan Tomás de Miguelena, vecino de la dicha Ciudad de la Veracruz, para que en su nombre, proceda en consorcio del Regidor don Juan Bautista Lobo y don José Miguel de Iriarte, de mancomún, a otorgar la escritura de fianza a favor de don Martín de Olasagasti, por los 29 140 pesos que han quedado libres a favor del colegio de niñas de Guadalupe de la Ciudad de la Puebla, por el importe del remate que en aquella curia eclesiástica se celebró en el mencionado Olasagasti.