Doña Josefa Navarrete, vecina de este pueblo de Jalapa, dijo que el día 13 de agosto de 1764 otorgó poder para testar a su hija Teodora Lezama, quien se halla enferma de gravedad, por lo que revoca por medio de codicilo las cláusulas de nombramiento de apoderada y albacea y en su lugar nombra a don Bartolomé Salvo y a su hijo don Dionisio José Salvo, de esta misma vecindad. Declara que su casa esta empeñada en 600 pesos en el Convento de Nuestro Padre San Francisco de este pueblo, asimismo 50 pesos de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de esta parroquia y 100 pesos que su marido don Juan de Lezama, difunto, dejó por vía de legado para el bien de su alma.
CODICILIOS
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Don Pedro Domínguez Ballesteros, vecino de Jalapa, dijo tiene otorgado testamento en donde nombra albaceas a su hijo don Blas Domínguez Ballesteros y por herederos al susodicho y a sus hijos don Tomás, don Manuel y doña Antonia, ahora por vía de codicilo declara que su caudal sólo se componía de una casa destituida y arruinada la que vendió a su hija para solventar sus deudas, pero gracias a la honradez de sus hijos, hicieron compañía y adquirieron una tienda mestiza con la cual han conseguido mantenerse y mantener al otorgante y a su esposa, reedificando la mencionada casa y fabricando pozo de agua.
Don Felipe Ignacio de Alzolaras, del Comercio de España, dijo que el 6 de octubre de 1779, otorgó un poder para testar a don Juan Antonio de Zuloaga, en el que señaló entierro, albaceas y herederos, al cual le agrega por vía de codicilo, que nombra por su segundo albacea a don Remigio Fernández, de quien hizo mención en dicho poder para testar, declarando que ordena se paguen a don Pascual José Portillo y a don Félix de Basterra, las cuentas que presuntamente han gastado en él, ordena que la ropa de su uso sea valuada y vendida para que su ganancia se entregue a dicho Remigio.
Don Francisco Arévalo, vecino de la Ciudad de México y residente del pueblo de Jalapa, con testamento hecho en la Ciudad de México, el día 28 de febrero de 1769, informa que por vía de codicilio otorga a don Jacinto Landeiro, la administración, cobro y pago de sus bienes y deudas, y declara que sea sepultado en la parroquia de San Francisco de este pueblo de Jalapa.
Don Juan José Rincón, dueño de hacienda de labor en el pueblo de Jalapa, con testamento hecho en este citado pueblo, informa que por vía de codicilio, hace modificaciones a dichos documentos, declarando lo siguiente: separa a sus hijos don José y don Ignacio Rincón de la administración de sus bienes y les da permiso para que administren los que ellos puedan adquirir independientemente, conforme a lo cual menciona, que sus hijos compraron al difunto don Sebastián Martínez 2 atajos de mulas, en la cantidad de 4, 239 pesos, saliendo él como fiador, cuya cantidad tiene pagada, como les consta don Tomás Rajadel y don Marcos Barreda, albaceas de dicho difunto.
Domingo de Ochoa, vecino del pueblo de Jalapa, dijo haber otorgado poder para testar a su hijo Manuel de Ochoa el 23 de octubre de 1778, por lo que por vía de codicilio, nombra a doña Antonia García, su legítima esposa y a don Clemente Couso, como sus albaceas testamentarios, en compañía de su citado hijo.
Don Pedro Felipe Venel, del Comercio de España, residente en el pueblo de Jalapa, con testamento hecho en la Ciudad de Cádiz, por vía de codicilio es su voluntad que lo entierren en la bóveda de la capilla que el Comercio de España tiene en esta antigua parroquia; nombra como sus albaceas testamentarios a don Liborio Clausell y don Pedro Julián Pastor, vecinos de España y residentes en este pueblo, los cuales sustituyen a don Juan Francisco Venel, don Juan Mateo Juille y don Joaquín Vicente Noeli.
Don Juan de Pagaza Urtundua vecino de la Ciudad de México, con testamento hecho en esa ciudad de fecha 9 de febrero de 1776, indica que por vía de codicilio, que doña María Lugarda de Llanos y Norzagaray, su legítima esposa, junto con don Agustín de Uria, sus legítimos albaceas, nombren a un tercer albacea, el cual sustituya a don Baltazar de Murga, quien falleció.
Doña Lucía Josefa de Acosta, viuda de don Luis Beltrán Ortíz de Zárate, vecina del pueblo de Jalapa, con testamento hecho el 6 de octubre de 1769 y un codicilio de fecha 10 de septiembre de 1772, otorga nuevamente por vía de codicilio que nombra como su albacea testamentaria, en primer lugar a doña Catarina Viviana Ortiz de Zárate, su legítima hija, en segundo lugar a don Luis Ortiz de Zárate, su sobrino.
Don Juan Ricardo de Guzmán, vecino del pueblo de Jalapa, quien realizó poder para testar, en el cual mandó dar libertad a una mulata de nombre María, hija de su esclava Tomasa, a la cual por vía de codicilio y debido a un disgusto, mandó nuevamente a ser su esclava, y habiendo reconsiderado ese disgusto, manda por el presente codicilio que sus albaceas le den carta de libertad.