Carta de codicilo de Miguel Carrera, natural de Sanlúcar de Barrameda. Se citan a Juan Blanco y a Simón de Prado, vecinos de Orizaba, como albaceas testamentarias.
CODICILIOS
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Testamento y codicilo de Juanes de Arizcun, hijo legítimo de Pedro de Arizcun y de Magdalena de Urbieta, naturales de la provincia de Guipúzcoa, en los reinos de Castilla, provincia de Vizcaya, en la villa de Rentería, en donde declara estar casado con Magdalena de Saín, con quien ha procreado a Magdalena y a Juana, casadas, a Mariana y a Isabel. Declara por bienes en la dicha villa unas casas, una huerta y un pedazo de tierra con manzanales. En términos de este pueblo tiene dos estancias y dos caballerías de tierra y ganado de cerda. Ordena que si su mujer no viene a estos reinos con sus hijas, sus bienes los administre Gil Dávila Montemayor y Pedro de Sagastibarria, vecino de la ciudad de los Ángeles, a quienes también nombra como albaceas testamentarias, y señala como herederas a sus cuatro hijas.
Mateo José Viveros, vecino del pueblo de Jalapa, con testamento hecho el 1 de octubre de 1749, declara que por vía de codicilio, sustituye el nombramiento de albacea que otorgó a su hermano Modesto Antonio Viveros, nombrando en ese cargo a Juan Romero de Acosta y a su mujer Josefa Lagunes.
Ana Gómez, vecina de Naolingo, por vía de codicilio declaró que por cuanto en su testamento señaló tener como bienes suyos 1 060 pesos de oro común en poder de su marido Sebastián de Acosta, dijo que en dicha cantidad entran los pesos de oro que Pedro de la Mota y Don José de Ceballos le deben.
Cobdicilio de Magdalena Díaz, vecina de Jalapa, por el cual declara que olvidó citar en su testamento ciertos dineros que le deben Alvaro González, vecino del Valle de Huamantla, y los herederos de Francisco Luis, vecino que fue de Jalapa.
Codicilio del Capitán Pedro Cabral Salbago, estante en este ingenio, por el cual dijo que el último de los cuatro años que ha de servir el negro José y el tercero la negra Antonia, su madre, no les ha de pagar nada el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, a quien le servirán balde, y éste, les dará de comer, vestir y curarlos en sus enfermedades.
Codicilio de Francisco de Orduña Guzmán, vecino de Jalapa, por el cual declaró que siendo administrador del Ingenio de Pacho, Antonio de Dueñas, mercader, vecino de la nueva Veracruz, le dio en hierro para el dicho ingenio 125 pesos, mismos que no se le han pagado hasta el día de hoy; asimismo, dijo que Juan de Aguilera, maestro calderero, vecino de esta jurisdicción, le es deudor de 140 libras de cobre viejo, a dos reales y medio, y a tres reales la libra, que ha sido su precio corriente.
Codicilio de Simón de Franqui Giovo, vecino de la provincia de Tepeaca, por el cual anuló una manda dispuesta en su testamento en la que ordenaba se dieran 30 pesos a Elena, india, mujer de Diego de Vega, y mandó que no se pague dicha cantidad, Asimismo, revocó otras mandas relacionadas con donaciones.
Codicilio de Simón de Franqui Giovo, vecino de la provincia de Tepeaca, por el cual revoca la manda de que se le diese a Juana de Vega, niña huérfana que crió el otorgante, una esclava nombrada Teresa; y en su lugar, dispuso que se le dé otra esclava nombrada Micaela.
Codicilio del Capitán Alonso Sánchez, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, enfermo, estante en este pueblo, por el cual dispuso que su cuerpo fuera enterrado en la iglesia del Hospital de Jalapa, y que el hermano mayor de él, se le dieran 100 pesos de oro común de limosna de sus bienes. También ordenó que se le den 50 pesos de oro común a Fray Pedro Muñoz, guardián del Monasterio de San Francisco de Jalapa.