Pedro del Río, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Diego Hernández, clérigo, 345 pesos de oro común, precio de una esclava negra, llamada Isabel, que le vendió a plazos, nueve meses después de la fecha de esta escritura.
CLÉRIGOS
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Luis de Benavides Albacete, clérigo, revocó en todas sus partes el poder que otorgó a Juan de Quiroz el 6 de octubre del presente año, para que lo representara en todos sus pleitos civiles y criminales.
Antonio Díaz de Córdoba, como principal obligado, y el Bachiller Nicolás Díaz de Córdoba, clérigo, presbítero, como su fiador, vecinos de la provincia de San Juan de los Llanos, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 665 pesos y tomín y medio de oro común, por otros tantos que valieron las semillas del diezmo del año pasado de 1677, de las haciendas de Atapalepa, San Roque, San Diego [Coyotepec]Coyotopaque, de la de Don Juan López Soria y del Rancho de San Miguel, para fin del mes de diciembre del presente año.
El Lic. Diego de Rebollar, clérigo, presbítero, ayudante de cura, residente en esta jurisdicción, dio su poder cumplido a su sobrino Juan Vidal, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre pida, reciba y cobre del Capitán Juan Jerónimo de Vargas, 277 pesos y 4 tomines de oro común de réditos de un capellanía que el otorgante está sirviendo, la cual fundó Esteban del Aguila, maestro de platero, vecino de Veracruz, de 2000 pesos de principal y 100 pesos de rédito anuales.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, y el Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo Clérigo Presbítero, de la misma vecindad, dijeron que Diego González y Mariana de Astudillo su legítima mujer, fundaron una capellanía de misas rezadas de 1, 000 pesos de principal sobre todos sus bienes y caballerías de tierra a favor de Alonso García de la Torre, el 4 de marzo de 1618, y este último como dueño principal, instituyó y fundó una obra pía, capellanía de misas rezadas en el convento de San Francisco de este pueblo, a su favor y de sus religiosos del que ha sido patrono Sebastián Díaz de Acosta. Y para que Diego de la Torre Arnate, Síndico de ese convento haga aceptación, se obligan cada uno a celebrar y otorgar en forma la escritura de obligación, quedando esta anulada.
Inés de la Higuera, vecina y natural del pueblo de Jalapa, hija de María de los Palacios, otorga poder para testar a don Manuel del Pozo, Clérigo Presbítero del Obispado de Puebla, de la misma vecindad, para que en su nombre pueda ordenar su testamento haciendo en él las mandas, legados y obras pías que le parezcan, según le tiene comunicado. Tiene entre sus bienes una casa de cal y piedra, un mulato esclavo, nombrado Gregorio Juan.
El Bachiller Manuel del Pozo, Clérigo Presbítero, vecino de este pueblo, dijo que Inés de la Higuera, vecina y natural de este pueblo, le dio poder para testar, donde declara tener bienes menores que se mencionan en la escritura, lo que vale como su testamento.
El Lic. Diego González de Astudillo, clérigo, presbítero, residente en este pueblo, como testamentario de Pascuala González, vende al Capitán Don Fernando de la Hoz, vecino de Teziutlán, una mulata nombrada Magdalena, de 14 años de edad, por el precio de 125 pesos de oro común que por ella le dio en el mes de enero de 1677, y hasta ahora, no le había hecho escritura de venta, de los cuales se dio por contento y entregado a su voluntad, sin asegurarla de ningún vicio, enfermedad, ni defecto alguno.
El Lic. Don Alvaro de Sámano y Quiñones, clérigo, presbítero, vecino de la ciudad de México, residente en el ingenio de San Miguel de Almolonga que quedó por fin y muerte de sus padres Don Carlos de Sámano y Quiñones y Doña Luisa de Valdéz [y Arellano], declaró que desde 1625 ha sido administrador y capellán del citado ingenio, con cuyo trabajo se ha conservado e ido en aumento, así en esclavos como en pertrechos; pero debido a su precaria salud, decidió separarse de su administración y donó a su hermano Don Juan de Sámano y Quiñones la parte de la herencia que tiene en el ingenio de San Miguel Almolonga, y de los demás derechos como administrador y capellán, con cargo y obligación de su hermano Don Juan, que durante los días de su vida le ha de dar 1 200 pesos de oro común en cada un año, para su congrua y sustento; unas casas de morada en la ciudad de México, a espaldas de la iglesia catedral; tres o cuatro esclavos negros, varones y hembras, del dicho ingenio; asimismo, los 200 pesos de oro común que se impusieron en el citado ingenio a su favor desde que se ordenó sacerdote, los subrogó en las casas de morada que le ha de dar su hermano Juan de Sámano en la ciudad de México, el cual aceptó esta escritura y se obligó a cumplir lo en ella estipulado.
Doña Tomasina López Matamoros, vecina de Jalapa, viuda de Andrés de Bustillo Castañeda, y su hijo Andrés de Bustillos, y en nombre de Cristóbal de Bustillos, ausente, otro de sus hijos, dieron su poder cumplido al Lic. Pedro Castellanos, presbítero, y al Lic. Juan Ortiz de Castro, clérigo diácono, para que en sus nombres vendan 10 caballerías de tierra, un sitio de venta y un molino de pan moler, en términos de Jalapa, una legua de él, en la cantidad de 2400 pesos de censo en favor de una capellanía de misas que fundó Rodrigo Fernández de la Calleja, cuya escritura se otorgó en Jalapa el 31 de agosto de 1626, y que ha de reconocer el comprador para pagar sus réditos en el ínterin que lo redime.