Carta de dote y arras que María de Oliveros y Luis de Oliveros, Clérigo beneficiado del pueblo de Tequila, otorgan a Inés de Oliveros, para que tenga con que sustentar las cargas del matrimonio que contrae con Juan Blanco.
CLÉRIGOS
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Inés de Oliveros, con licencia de su marido Juan Blanco, otorga poder a Luis de Oliveros, Clérigo Presbítero, para cobrar a Álvaro Rodríguez, vecino de la ciudad de los Ángeles, la parte que le cabe como heredera de Gómez Basurto, su señor padre.\n\n\n
[Juan] de Oliveros, Clérigo Presbítero beneficiado del pueblo de Zongolica, arrienda a Hernando de Santiago un sitio de estancia de ganado menor en términos del pueblo de Cuatla [sic].
[Gonzalo] Pérez [Gallego] otorga poder general a [Juan] Sáez, Clérigo Presbítero.
Juan de Molina Valderrama, Clérigo Presbítero residente en el ingenio de Orizaba, otorga poder general a Alonso de Molina y Guzmán, su hermano, vecino de Sevilla.
Luis de Oliveros, Clérigo Presbítero beneficiado de Tequila, otorga poder general a Hernando de Chávez.
Tomás Ruiz de Zúñiga, Clérigo, Presbítero, Cura de la Catedral de Tlaxcala, residente en este pueblo de Orizaba, otorga su poder a Martín Buchan, arriero, para que pueda cobrar de Juan González de Buitrón, residente en el puerto de San Juan de Ulúa, 310 pesos, 1 tomín y 6 granos de oro común que el susodicho le debe.\n\n\n
Francisco López, vecino de la ciudad de Tepeaca, se obliga de comprar a Melchor de Valdéz, Clérigo Presbítero, todos los novillos que lleva en una partida que al presente tiene en sus estancias, pagándole a 3 pesos y 6 tomines de oro común los que sean de edad de 3 años y a 2 pesos los de menor edad.\n
Antonio [Antón] de Espinosa, estante en el pueblo de Orizaba, vende a Luis de Saavedra, Clérigo, Presbítero, Cura y Vicario de esta provincia de Orizaba, un esclavo mulato herrado en el rostro con la letra ES y un clavo, de edad de 30 años poco más o menos, criollo de esta tierra y casado con una negra criolla libre, por precio y contía [sic] de 530 pesos de oro común.\n\n\n
Luis Díaz, arriero, dijo que por cuanto él traía a su cargo una recua de Luis de Oliveros, Clérigo Presbítero, la cual le fletó Juan González, arriero, y le dio carga de nueve mulas en las que llevó desde el puerto de San Juan de Ulúa a la ciudad de México, 18 cajones de azogue a razón de 11 pesos carga de 10 arrobas, que sumaron 140 pesos de oro común, cantidad que pertenece a dicho Luis de Oliveros.