Antonio Rodríguez otorga poder a Gabriel Bravo para que pueda cobrar y recibir de Francisco Domin [roto] 12 pesos de oro común, los cuales el susodicho le debe por una cédula firmada de su nombre.\n
CÉDULAS
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Juan de Estrada, vecino de Orizaba, se obliga de pagar a Luis Muñoz Bravo, 108 pesos de oro común, los cuales son los que Cristóbal de Rivas debía al susodicho por resto de dos cédulas de mayor cantidad.\n\n
Simón de Prado, residente en esta jurisdicción, da su poder a Francisco de Oliveros y a Macario de Ansúrez, vecinos de la ciudad de los Ángeles, para que puedan cobrar de Antonio Nieto, curtidor, 189 pesos de oro común que el susodicho le debe de una cédula firmada.\n
Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 171 pesos de oro común de una cédula que Melchor Palomino le traspasó, firmada con su nombre y el de Francisco Pérez Romero, un mes y medio después de la fecha de esta escritura.
Juan Gómez Paisano, vecino de esta provincia, se obligó a pagar al Capitán Don Diego de Orduña Loyando, señor de su ingenio, 75 pesos de oro común, restantes de una cédula de 100 pesos que su padre Juan Esteban Paisano la debía, en esta manera: la mitad para de la fecha de esta escritura, en cuatro meses corridos; y la otra mitad, para de allí en otros cuatro meses.
Fernando del Castillo, carpintero residente en el ingenio de Alonso de Villanueva, se obligó a pagar a Gonzalo de la Carrera, vecino de Los Ángeles, 125 pesos y 3 tomines de oro común de una cédula firmada de su nombre, en esta manera: la mitad seis meses después de la fecha de esta escritura y la otra mitad de allí en otros seis meses corridos.