Julián Rodríguez y Bartolomé Zurita, vecinos del pueblo de Naolinco, deben y se obligan a pagar a doña Petrona Guevara, viuda de Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, vecina del citado pueblo, la cantidad de 500 pesos, en el periodo de 4 años, para lo cual el citado señor Zurita hipotecó una casa ubicada en este pueblo de Naolinco, hecha de paredes de cal y piedra, techada con tejas, que linda al oriente con la calle que baja de Santa María, al sur con casa y solar de Patricio de Escobar, al norte con casa y solar de Salvador Hernández y al poniente con solar de Juan del Moral.
CASAS
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El Capitán don Manuel de Olmedo, vecino de este pueblo de Jalapa, compró por vía de remate unas casas y mesón de Juan José de Thormes, en el precio de 3, 000 pesos de contado, por lo cual otorga poder general a don Agustín de la Sanguren y don Tomas Rodríguez de Vargas, vecinos de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, junto con el Licenciado don Diego Ruiz Romualdo, Presbítero y Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México, y don Gil Lelo de la Rea, vecinos de la Ciudad de México, para que en su nombre, acepten el referido remate, muestren la cantidad de 3, 000 pesos y lo obliguen al reconocimiento de un censo de 2, 000 pesos sobre dicha casa.
Doña María Teresa de Rodríguez, mujer legítima de don Antonio Ladrón de Guevara, vecinos de este pueblo de Jalapa, con licencia expresa de su esposo, el cual vendió unas casas que están grabadas con censo a favor de la Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio, a don Mateo de Arcila Lizarralde, vecino de este pueblo de Jalapa, sin escrituras, por lo que ahora para evitar algún malentendido con el comprador, ratifica la escritura de esta venta.
Don Juan Montañés de la Cueva, vecino de este pueblo de Jalapa, como albacea y tenedor de bienes del Capitán don Luis Fernández de la Flor y Pareja de la Orden de Santiago, difunto, vende a don Gregorio Fernández Mantilla, vecino de este pueblo de Jalapa, unas casas de piedra y cal, cubiertas de teja, ubicadas en la Calle Real que va de Tecuanapa para los ingenios, linda por el sur con solar que fue de Miguel Ruiz, al norte con la citada Calle Real haciendo frente con la casa del Alférez Jerónimo de Acosta, al oriente con casa y solar de don Tomas de Campo y al poniente con casa y solar de los herederos de Nicolasa de Vargas, en la cantidad de 3, 100 pesos.
Francisco Álvarez Villarello, vecino del pueblo de Orizaba, vende a Sebastián Fernández Tendilla, vecino de la Ciudad y Puerto de Santa María, en los Reinos de Castilla, una casa ubicada en el puerto de Santa María y calle del pozuelo junto al Monasterio de Nuestra Señora de la Concepción, en el precio de 700 pesos de oro común.
Agustín Suárez, vecino de este pueblo, vende a Bartolomé Zurita, vecino del pueblo de Naolinco, una casa y solar en este pueblo, ubicados en el Callejón de las Tinas, por donde hace frente, por el fondo linda con solar y al sur con casa del mismo vendedor, al norte con casas y solar de Esteban de Mojica, dicha casa esta hecha de piedras y barro, cubierta de tejas, y el solar tiene de frente 50 varas y de fondo otras 50 varas; la vende al precio de 625 pesos.
José Joaquín Cortés de la Higuera, vende a María Josefa Sánchez López, una casa de paredes, cubierta de teja, ubicada en este pueblo, en la calle que sale hacia Veracruz y hace frente con casa que hoy es de Juan Antonio de Zavalza, al norte calle en medio, al oriente con casa de José del Moral, al sur que es el fondo linda con casa que fue de Josefa Vázquez y al poniente con casa y solar que hoy es del Capitán Bartolomé de Castro, la cual fue heredada a él y a su hermana por su abuela Sebastiana Sánchez de las Fraguas, libre de hipoteca, al precio de 550 pesos.
Teresa Fernández de Espinosa, viuda, albacea y tenedora de Diego de Castro y Gamboa, vende al convento y religiosos de San Francisco, 25 pesos de oro común de censo redimible, los cuales carga sobre casas de su morada, ubicadas en la Calle Real que linda por el oriente con casas del Capitán Bartolomé de Castro, al poniente con casa del Alférez Laureano Fernández de Ulloa, al sur con casa y solar de Manuel de Acosta, y al norte con dicha calle en medio y casa de Gregoria Vázquez; dicha cantidad la vende por 500 pesos de principal que por memoria dejó ordenado su difunto marido, por lo que se obliga a pagar los 25 pesos de réditos anuales; la mitad de ellos cada 6 meses, siendo condición que en cualquier tiempo ella o sus descendientes puedan pagar los 500 pesos de principal y así liberar la casa.
Teresa Fernández de Espinosa, albacea y viuda de Diego de Castro y Gamboa, vecina de este pueblo, dijo que su marido dejó 500 pesos para que los entregue a María Teodora de la Encarnación, los cuales tiene en depósito y guarda, mismos que entregará a Maria Teodora cuando tenga la edad para recibirla, y para seguridad de ello se obliga con una casa que dejó dicho difunto, ubicada en la calle que sale de la marina por el cementerio y puerta principal de la iglesia del Colegio de la Compañía de Jesús, y va por la puerta que llaman del cementerio de la iglesia parroquial a la calle del señor vicario para el recinto de la plaza, al poniente linda con una parte del fondo de casa de la esquina de Hermenegilda María Victoria y por la otra con casas que fueron del Licenciado Luis de Milla, y por el fondo con casa de Diego Valverde y hace frente con casa de la cofradía de la Nuestra Señora de la Soledad de dicha parroquia, por lo que dicha Teresa la grava por la cantidad de 500 pesos de principal a favor de dicha María Teodora.
Isidora Bazán de Otero, mujer de José de Ugarte Gastelu, vecina de Perote, vende a Juan de Quiñones, Alguacil Mayor de esta jurisdicción y de Jalacingo, una casa que tiene en dicho pueblo, cubierta de tejamanil, piedra y lodo, linda al oriente con iglesia parroquial de dicho pueblo, al norte con la plaza pública, al poniente con solar de la casa de la madre y hermanos de la otorgante, al sur con solar y casa de las Méndez, libre de empeño, al precio de 465 pesos.