Ante don Juan González de Olmedo, Teniente General de esta Jurisdicción, pareció José Suárez, mayordomo de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que es del General don Diego Ortiz de Largacha, Caballero de la Orden de Santiago, Alférez Mayor de la Nueva ciudad de la Veracruz, en su nombre pidió el registro de una partida de ganado mayor que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 400 reses, toros y novillos, para pasar a los altos de Maltrata a donde los lleva a entregar al Capitán José Blanco, obligado de las carnicerías y abasto de la ciudad de los Ángeles.\n
CAPITANES
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Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, compareció Martín Sarmiento, en nombre del Capitán Martín Sarmiento, vecino de la ciudad de la Veracruz, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 600 reses, toros y algunos novillos, de la hacienda de vacas nombrada Santa María Buenavista, para pasar a los ejidos de la ciudad de la Puebla, México y otras partes para su venta.\n
Ante don Juan de Nates y San Román, Teniente de esta jurisdicción, por don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Sebastián Castro, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, en nombre del Capitán don Salvador Fernández Marín, obligado que fue del abasto y carnicería de dicha ciudad, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 260 reses, toros, de su hacienda de vacas nombrada San Ildefonso de Buenavista, para pasar con ellos donde le convenga para su venta.\n
Ante el Capitán don Juan de Zúñiga Cevallos, Juez de Caminos y de Registros, pareció don Fernando Ventura Rivadeneira, Regidor perpetuo de la ciudad de los Ángeles, criador de ganado mayor, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,000 reses, toros y novillos de su hacienda nombrada Atiguaya, situada en la jurisdicción de la ciudad de la Nueva Veracruz, para pasar a los ejidos de la ciudad de los Ángeles, México y otras partes para su venta.
Ante el Capitán don Juan de Zúñiga Cevallos, Juez de Caminos y de Registros, pareció Alonso Cabello, mayordomo y administrador de don Fernando Ventura de Rivadeneira, Regidor perpetuo de la Puebla de los Ángeles, criador de ganado mayor, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,200 reses, toros y novillos de la hacienda de vacas nombrada San Francisco Cuezpalapa, situada en jurisdicción de la Nueva Veracruz, para pasar a la ciudad de Tlaxcala, donde los lleva para el abasto de las carnicerías.\n
Mandamiento de su excelencia y carta del gobernador de la Veracruz, el cual hace notorio al Capitán Juan González de Olmedo, de la compañía de esta jurisdicción, una de las del Batallón de este Obispado de Tlaxcala, para que a toque de cajas a usanza de guerra se eche bando para que todos los soldados de dicha compañía y todos los demás de cualquier estado, calidad y color que sean estén prevenidos con sus armas para servir a su majestad.
Ante el Capitán Gregorio de Arostegui, Alcalde Mayor, se presentó petición de doña Beatriz de Messa [Meza] y Bela [Vela], viuda y vecina de este pueblo. En dicha documento la compareciente relata que envió unas mulas a la Nueva ciudad de la Veracruz con Juan de Torres, mulato libre, vecino de este pueblo, para que las cargara de géneros de flotas. Estando en la ciudad de la Veracruz, mientras el susodicho preparaba unas cargas de aceite, se presentó Francisco de Acevedo, vecino de la misma, y le entregó dos mulas cargadas de aceite, pertenecientes a Nicolás Hernández Cimapan, vecino de este pueblo, para que las llevara a su cargo, junto con las suyas, y entregara a sus dueños en la ciudad de la Puebla. Debido a las lluvias, y por temor a que los ríos por el Camino Real estuvieran llenos de agua, se dirigió por el camino que va al pueblo de San Antonio; y en el paraje llamado “Las dos Puentes”, una de las mulas del dicho Nicolás Hernández cayó al río, la cual murió y la carga no apareció; y prosiguieron su viaje hasta la Puebla. En dicha ciudad entregaron la carga a sus dueños, y “por las 9 arrobas de aceite que se perdieron en el río le escalfaron de sus fletes 7 pesos por cada arroba de aceite”, siendo así que éste no debía pagarlo, sino el dicho Nicolás Hernández. Por esa razón ha requerido al susodicho para que le pague, pero éste no lo ha querido hacer, argumentando que primero le tiene que pagar la mula que se le ahogó. Y para que conste solicita le reciba la información de lo que refiere en este pedimento.
Se tomó la razón de 43 pipas de vino que lleva Jusepe [José] Blanco en su cuadrilla de carros, para entregar en la Puebla a: Juan Delgado 12 pipas; Antonio García 13 pipas; al Capitán Fernando Muñoz de Morales 10 pipas. Asimismo otras 4 pipas de vinagre al dicho Juan Delgado; otras 6 de vinagre al Capitán Fernando Muñoz de Morales; otras 14 pipas de vinagre a Antonio García Fragoso; y otras 8 pipas de vino para entregar en México a Francisco Correa. Y todas despachadas en virtud de cuatro certificaciones de los jueces oficiales reales de la ciudad de la Veracruz y cartas de envío despachadas y reconocidas por el guarda de la contaduría.
Auto por el cual el Capitán don Diego de Alvarado Bolívar, Alcalde Mayor por Su Majestad de este partido, ordena a Antonio Ramón Guzmán, Alguacil Mayor de este partido, no consienta que ninguna persona, carros, recuas, pasen sin que presenten licencia y despacho de los jueces oficiales, debido a que ha tenido noticia que los galeones que han venido por la plata de Su Majestad, ya están al presente en la Nueva Veracruz y ha bajado a ella un Alcalde de Corte, el señor don Luis de Berrio, por algunas cosas que se entiende han traído sin licencia ni registro.\n
El Capitán Juan González de Olmedo, vecino de este pueblo, manifestó 120 botijas de vino, que le compró a Gaspar Salguero, vecino de la Nueva Veracruz, y las tiene en su casa para llevarlas arriba, y por si vendiere alguna las manifestó y pagó la alcabala.\n