El Lic. Pedro de Irala, presbítero, cura beneficiado de este partido de Jalapa, por Su Majestad, vende a Lázaro de Rivera, cirujano, vecino de Jalapa, un negro esclavo nombrado Mateo, de nación Angola, que tendrá 24 años de edad, el cual hubo con otros esclavos del Capitán Manuel Alfonso Faiscas,en la nueva ciudad de Veracruz, libre de empeño, hipoteca y enajenación, asegurándole de no haberle conocido tacha de borracho, ladrón, huidor, ni ninguna enfermedad, en el tiempo que lo ha poseído, por el precio de 300 pesos de oro común.
CAPITANES
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Juan Salvador Barba, vecino del pueblo de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, dijo haber comprado al Alférez Nicolás Sánchez de Medina, vecino de la Villa de Córdoba, un negro nombrado Manuel, de nación Angola, de 22 años de edad, en el precio de 400 pesos, según consta por una escritura que pasó ante Juan López Gallegos, escribano de Su Majestad, en las tierras de labor de los herederos de Juan Montiel, jurisdicción de la ciudad de Los Ángeles, el 5 de diciembre de 1676; sin embargo de lo cual, declara que dicho negro en realidad lo compró para el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, pues lo pago con su dinero, por esta razón renunció y traspasó la propiedad del esclavo en el susodicho.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, vende al capitán Cristóbal Román, Juez de caminos, vecino de Jalapa, una negra llamada Lucrecia, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, con las tachas que tuviere, sin asegurarla de cosa alguna ni defecto, sino tan solamente de ser esclava sujeta a servidumbre, por el precio de 470 pesos de oro común.
El capitán Duarte López, de Lisboa, mercader de negros, vende a Francisco de Orduña, el viejo, dueño de su ingenio de azúcar nombrado San Pedro que tiene en esta jurisdicción, 33 esclavos negros, 23 varones y 10 hembras, de diferentes nombres y edades, marcados en el brazo derecho con la marca de su nombre, bozales, de nación Angola, sin asegurarlos de ninguna enfermedad, por el precio de 420 pesos de oro común cada uno.
Juan Bautista Ordóñez, escribano público de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Alonso de Quesada, vecino de La Margarita, 720 pesos de oro común, precio de negra llamada Cristina, de nación Angola, y de un negro nombrado Andrés, su hijo, criollo, de 15 años de edad, para fin del mes de marzo de 1617, todos juntos en una paga.
El capitán Alonso de Quesada, vecino de La Margarita, vende a Vicencio Franquiz, vecino de los Llanos de Ozumba, jurisdicción de Tepeaca y residente en su venta nombrada de Ozumba, dos negras esclavas llamadas María e Inés, una de nación Angola y otra de tierra Fulupa, de 20 años de edad cada una, bozales, con las tachas que tuvieren, por el precio de 400 pesos de oro común cada una.
Vicencio Franquiz, vecino de los Llanos de Ozumba, jurisdicción de Tepeaca, se obligó a pagar al capitán Alonso de Quesada, vecino de la Isla Margarita, 800 pesos de oro común, precio de dos esclavas negras nombradas María e Inés, de nación Angola y de tierra Fulupa, en esta manera: 200 pesos dentro de seis días y los 600 restantes para fin del mes de marzo de 1617, todos juntos en una paga.
Pedro Mendoza, vecino de Los Ángeles, en nombre del capitán Andrés de Acosta, vecino de la ciudad de México, vende a Leonor Díaz [Becerra], viuda de Cristóbal López [Muñoz], vecina de Jalapa, una negra llamada María, de nación Angola, de 18 años de edad, bozal, recién venida de Guinea, sin asegurarla de ninguna enfermedad, por el precio de 360 pesos de oro común.
Juan Martín de Ortigosa, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, residente en la Venta de la Rinconada, Marquesado del Valle, se obligó a pagar a Francisco González Gallón, vecino de la Villa de[del] Conde, o al Capitán Thomé Pérez Miela, 350 pesos de oro común , precio de una negra esclava llamada María, de nación Angola, en esta manera: 175 pesos para la Navidad del presente año, y los 175 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620, puestos en la nueva ciudad de Veracruz.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar de esta provincia, se obligó a pagar a Francisco González Gallón, mercader de negros, o al Capitán Thomé Pérez Miela, 745 pesos de oro común que restan del precio de dos esclavas negras, bozales, de nación Angola, para fin del mes de marzo venidero de 1620, todos juntos en una paga.