El Capitán Bartolomé de Castro, señala que el poder especial que tiene de Manuel Soto Guerrero, vecino de Veracruz y Regidor Perpetuo de ella, para cobrar de Francisco de Thormes lo que le debe, otorga que lo sustituye en Toribio Fernández de Rivera, Procurador de Número de la Audiencia de la Ciudad de México, con las mismas cláusulas y firmezas.
CAPITANES
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El Capitán Juan Ricardo de Guzmán, Alcalde Mayor de esta jurisdicción, otorga poder especial a Marcos Antonio de Verástegui, Agente de Negocios de los Reales Consejos, para que en representación de su persona, comparezca ante el Rey o su Real Consejo de Indias y pida se le hagan mercedes, presentando memoriales, peticiones y demás escritos que convenga.
Francisco y Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, como principales y Nicolás de Acosta, Salvador de Acosta, Felipe Cornelio de Acosta y el Capitán Nicolás de Guevara, como sus fiadores, vecinos de San Mateo Naolinco, se obligan a pagar 4, 900 pesos, cantidad en que a los principales se les vendieron y remataron los diezmos de españoles y de naturales de los Curatos de dicho pueblo, Tlacolulan y Misantla, por tiempo de 6 años.
Marcos de Acosta, Agustín García, el Sargento Felipe de Acosta, Pedro Lagunes[Lagunes] y otros vecinos de Naolinco y dueños de recuas, otorgan poder especial al Capitán Nicolás de Guevara, para que en sus nombres comparezca en la Ciudad de la Puebla de los Ángeles y otras partes en donde se sacaren al pregón el flete y conducción de los azogues que llegan de los Reinos de Castilla a este reino, haciendo las posturas y pujas necesarias.
El Capitán Manuel del Pozo, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo de los difuntos Diego del Pozo y Catalina García, otorga testamento en donde nombra por sus albaceas a José del Moral y a José Antonio de Acosta.
Juan Martínez de Soria, Capitán de Guerra, Alcalde Mayor de esta jurisdicción y su agregada, Tesorero Oficial de la Caja y Real de Minas de Zacatecas, nombra a Antonio de Corta, como Teniente del pueblo de Santa María Tlapacoyan, para que se encargue de los pleitos civiles y criminales que se ofrecieren, actuando como Juez Receptor con testigos a falta de Escribano Público o Real, así como también ayudante de Capitán de Guerra para cuando se ofrezcan expediciones de guerra.\r\n
El Capitán José Pérez de Arellano, natural de Navarra, vecino de esta jurisdicción e hijo de los difuntos Juan Pérez de Arellano y Juana Arizareta, otorga testamento en donde nombra por albacea a su mujer Isabel Fernández de la Calleja, al Capitán José Robledano de Cardeña y a Manuel de Olmedo, y del remanente de sus bienes nombra herederos a su mujer e hijo.
El Capitán José Pérez de Arellano, vecino de este pueblo, señala que por vía de codicilio añade a su testamento lo siguiente: fue albacea de Gervasio López y su mujer, cargo que tiene cumplido por haber entregado a su hijo Francisco López, los 300 pesos que produjeron el valor de una esclava de dichos difuntos que vendió para que se repartieron junto con sus hermanos, para cuando tuvieran la edad y por haber vendido las tierras del trapiche, rematándose al Bachiller Francisco José de Velasco, señala resta a los herederos de Manuel de Soto la cantidad de 125 pesos, mismos que manda se paguen, y cumplan junto con todo lo antes mencionado.
Juan Montañés de la Cueva, vecino de este pueblo, Escribano de Su Majestad, Público y de Cabildo de la Ciudad de la Nueva Veracruz, otorga poder especial al Capitán Justo Caballero, para que en su nombre, pida ante el Juez de testamento, capellanías, diezmos y obras pías, se cambie la fecha para el día 14 de junio del presente año, para el remate de la casa y solar que fue de Francisco García de Mendoza y Juan de Campo y Anaya, por el precio que tiene acordado.
Isabel Fernández de la Calleja, viuda, albacea y tenedora de los bienes del Capitán José Pérez de Arellano, dijo que por bienes de dicho difunto quedó un negro, nombrado Marcial, de 53 años, que hubo del dicho Capitán de José Antonio de Santa Ana, libre de empeño, sin asegurarlo de vicio, enfermedad, ni defecto, el cual vende a Juan Manchón Moreno, al precio de 80 pesos de oro común.