Don Antonio de Orduña Loyando, residenTe en este su ingenio, como único y universal heredero de sus padres, el Capitán Don Diego de Orduña Loyando y Doña Ana de Guadalajara y Castillo, cuya herencia tiene aceptada, dio su poder cumplido a Bartolomé Cano de Salazar, vecino de la ciudad de Los Angeles, para que en su nombre cobre todos los pesos de oro, joyas, esclavos y otros bienes que le deban, por lo que a él toca y como heredero de sus padres. Asimismo, para que pueda arrendar todas las casas que tiene en la ciudad de Los Angeles, y tomar a su dita y crédito, de cualquier persona o personas, hasta la cantidad de 12 000 pesos en reales, plata, oro u otros géneros.
CAPITANES
5687 Descripción archivística resultados para CAPITANES
Juan de Chávez, vecino de Jalapa, vende a Alonso González, dueño de recua, vecino de Jalapa, una casa de piedra y teja ubicada en la calle principal que va de la plaza a Macuiltépec, linda por una parte con casas del otorgante; y por la otra, con casas caídas y solar de los hermanos del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, libre de censo, empeño e hipoteca, en el precio de 300 pesos de oro común, 150 pesos de contado, y el resto, a un plazo de seis meses.
Testamento del Capitán Don Juan de Rivera Calderón, vecino y natural de la ciudad de Málaga, hijo legítimo de Francisco Rivera, y de Doña María Calderón y Casaos, su legítima mujer.
Diego de Gamboa, vecino de Jalapa, vende a Juan de Urrutia, vecino de la ciudad de Tlaxcala, un negro esclavo nombrado Pedro, de nación Angola, de 30 años poco más o menos, que hubo y compró del Capitán Manuel Alfonso Faiscas, armador de negros el año de 1638; libre de empeño, hipoteca ni otra enajenación, sin asegurarlo de vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por la cantidad de 350 pesos de oro común.
El Capitán Pedro de Argaez [Argaiz], vecino de Jalapa, hizo gracia y donación a su hijo Juan de Argaez [Argaiz] de un solar en este pueblo, ubicado en la calle principal que va de la plaza al camino [Real] de México, y hace frente con casas de Juan Muñoz, por la una parte; linda con casas de la susodicha, y por la otra, con solar de los hermanos del Capitán Roque Gutiérrez.
El Capitán Don Juan de Fuica Lezama, Alcalde Mayor de Jalapa, habiendo visto la información dada por Bartolomé de Oliver, albacea de Pedro Álvarez, declaró por testamento y escritura pública, la memoria que otorgó el susodicho, y se mandó se guarde y cumpla como última voluntad del difunto.
Don Roque [Gutiérrez de Ceballos] y Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, mayores de 25 años, y Capitán de Don Sebastián de la Higuera Matamoros, en nombre de los menores hijos del Capián Roque Gutiérrez de Ceballos, Fray Boecio [de Ceballos], Don Pedro y Don Marcos Ceballos [de Burgos], se apartan del derecho, acción, propiedad y señorío que tienen a 9 caballerías de tierra, dos sitios de estancia de ganado menor y la merced del agua del Salto de Naolinco, y lo ceden, renuncien y transfieren en su hermano mayor Don José de Ceballos y Burgos, por la cantidad de 6500 pesos que recibe en cuenta de pago de lo que le pudiera Tocar de sus legítimas.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, y su mujer, Doña Juana [María] de Sousa Farfán de los Godos, vecinos de esta provincia, dieron su poder cumplido al Capitán Don Francisco de Sousa Suárez, Señor del valle de Teba [Tevar] y su fortaleza en los reinos de Galicia, residente en la ciudad de Sevilla; y al Capitán Don Fernando de Sousa Suárez, estante de la ciudad de Veracruz, próximo a partir para los reinos de Castilla, hermanos de los otorgantes, para que en sus nombres presenten los pedimentos, testimonios, informaciones, y cobren del patronato fundado por Alonso de Burgos, vecino de la ciudad de Sevilla, para casar doncellas de su linaje, la parte de la dote que le cupiese, por ser una de ellas y estar en el estado, con el dicho Don Antonio de Orduña Loyando.\r\n\r\n\r\n
El Capitán Don José de Ceballos y Burgos, dueño de este ingenio, en nombre y con poder de su hermano Alonso de Gutiérrez de Ceballos, dueño de los trapiches nombrados Nuestra Señora de la Concepción, y guardando las cláusulas de una memoria, hizo su testamento.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, viuda del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecina de esta provincia, por los muchos servicios que ha recibido y otras justas que le mueven, dio carta de libertad de Juan [de]Arellano, mulato blanco, de 22 años de edad, hijo de Elena de Arellano, negra criolla de la ciudad de Veracruz, que entre otras cosas le donó su padre el Capitán Don Ramiro de Arellano, fuera de la dote que llevó a poder de su marido.