Pedro Antonio de Aro, vecino del pueblo de Jalapa, natural de la Villa de Galera en el reino de Granada, hijo legítimo de Pedro de Aro y de doña Isabel de Rodenas, otorga su testamento donde hace las mandas acostumbradas. Dijo no deber a nadie en este momento pero en adelante se pueden remitir al libro de sus cuentas donde encontrarían lo que él debe y le deben. Tiene entre sus bienes una posesión de casas en este pueblo bajo los linderos que expresa en sus escrituras. Declara fue casado con Josefa Ramírez Hidalgo Espinosa de los Monteros y al tiempo de contraer matrimonio él no tenía caudal, ni ella trajo dote. Nombra como albacea al Capitán José Robledano de Cardeña, don Francisco de Aguirre y a Josefa Francisca Barradas y como herederos a sus hijos.
CAPITANES
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Félix José Cardeña, natural y vecino de Jalapa, hijo legítimo del Capitán Antonio Cardeña y de Rosa María Jaimes, de la misma vecindad, estando enfermo en cama y en su entero juicio, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas: debe al Capitán José Robledano de Cardeña 130 pesos, al Bachiller Juan Roldán, vecino de México, 133 pesos 2 reales. Andrés Monares de Vargas le debe 43 pesos, entre otras deudas. Entre sus bienes tiene 16 mulas aparejadas, 2 mulas de silla, un mulato nombrado Gabriel Antonio. Nombra como albacea a Vicente José Cardeña, su hermano, y como heredera universal a su madre Rosa María Jaimes.
El Capitán Juan de Malpica, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción y en su nombre a su Mayordomo, 15 pesos de censo en cada año que impone, carga y sitúa sobre todos sus bienes, especialmente sobre la hacienda nombrada San Juan Alteyuca que posee en términos del pueblo de Perote, bajo los linderos que constan en sus títulos, con todas lo contenido en ella, la cual sólo tiene de tributo 4, 000 pesos de censo principal, 3, 000 de ellos de la capellanía que goza el Bachiller Tomás de Malpica y los 1, 000 de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, para pagarlos a su costa y riesgo por sus tercios corridos y lo releva de otra prueba por precio de 200 pesos de principal que en diferentes monedas le entrega don Blas Fernández Álvarez, Mayordomo de dicha cofradía que con 100 pesos de limosna que da hacen 300 pesos, bajo las condiciones que se inscriben.
Inés López, viuda de Juan Díaz de la Cueva, natural y vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de Luis López y de Juana Margarita de Oliver, estando enferma en cama pero en su entero juicio, otorga su testamento donde hace las mandas acostumbradas. Declara debe al Capitán Bartolomé de Castro 8 o 9 pesos, a José Antonio de Acosta 2 pesos, entre otras deudas. Tiene algunos bienes inmuebles, joyas, la casa en la que vive, un esclavo nombrado Cayetano de 30 años. Declara fue casada con Juan Díaz de la Cueva, con quien tuvo 5 hijos, de los que vive sólo una hija. Nombra como albacea a su hija María Nicolasa y a su marido José Cabello, así también la nombra heredera.
Nicolás de Acosta y Salvador de Acosta, vecinos del pueblo de Naolinco, el Capitán Nicolás de Guevara, los Sargentos José de Acosta, Felipe de Acosta, Juan Pelayo Méndez, Ventura de Acosta y Marcos de Acosta, entre otros vecinos de ese pueblo por quienes prestan voz, otorgan poder a don Pedro de Torres y Francisco Montero, de esa vecindad y a Joaquín de Arroyta, de Jalapa, para que en sus nombres sigan y fenezcan la causa criminal que se esta siguiendo contra los negros y demás agresores del ingenio de San Miguel Almolonga, por el motín sucedido el 10 de junio de este año, en que fueron heridos gravemente Nicolás y Salvador de Acosta, así les dan poder con libre y general administración.
Andrés Francisco de Escudero, vecino de la Ciudad de Sevilla y Juan de Quiñones, Alguacil Mayor de esta jurisdicción, dijeron que se están siguiendo pleitos sobre pesos y cuentas que tiene con Bartolomé Pereton, y porque los pleitos son costosos y sus fines dudosos, otorgan que comprometen dicho pleito en manos de José Antonio de Acosta y José Ramos, vecinos de este pueblo, por parte de dicho Andrés y en las del Capitán Bartolomé de Castro y el Capitán Manuel de Olmedo, por la del dicho Juan de Quiñones a los cuales nombran por jueces, árbitros y componedores.
José Cabello, vecino de este pueblo, se obliga a pagar a Laureano Donado la cantidad de 598 pesos y 4 reales, en despachos de los primeros navíos que salgan de Veracruz hacia los Reinos de Castilla, y para seguridad de dicha deuda hace hipoteca de un atajo de mulas y unas casas que como albacea de su mujer administra en este pueblo, ubicadas en la calle que atraviesa de la que sube de la plaza para la carnicería, linda con dicha calle al frente y al fondo con la casa del Rey, al oriente con casa de Francisco Ortiz, y al poniente con casas del Capitán José Robledano.
El Capitán Manuel de Olmedo, vecino de este pueblo, con poder especial de María Gertrudis Caballero, vende a Gregorio Fernández Mantilla, vecino de este pueblo, un mulato esclavo nombrado Diego, sujeto a servidumbre, libre de empeño, vicio o enfermedad, al precio de 250 pesos.
Simón José de Vives, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de esta jurisdicción y de Jalacingo, nombra a don Manuel de Olmedo, Teniente del pueblo de Santa María Tlapacoyan y su partido para que administre la justicia en todos los casos civiles y criminales.
María Guadalupe Velázquez, viuda, albacea, tenedora y tutora de sus hijos y del Capitán Teodoro Antonio de Mojica, otorga poder especial a Anastasio de Ilizaliturri, vecino de México, para que comparezca ante el Rey y reales audiencias, etc., demande y pida beneficios de restitución, acepte traspasos y otros despachos que convengan, siga los pleitos que tuviere con cualquier persona y alegue judicialmente todo cuanto sea conveniente, por lo que se le confiere poder con libre y general administración.