Don Juan Bautista Ustáriz, Caballero de la Orden de Santiago, Conde de Reparaz, hijo legítimo de don Juan Bautista Ustáriz y de doña María Francisca Gastelu, difuntos, dueños que fueron del palacio de Reparazea en Oieregi en el reino de Navarra, de donde es natural, vecino de la Ciudad de Cádiz y residente en Jalapa, viudo de doña María Pascuala de Arestegui, otorga poder para testar a don Eligio Ustáriz, en esta Nueva España, y en España a don Juan Felipe Ustáriz, Caballero de la Orden de Santiago, al Doctor don José Martínez de Guzmán, Canónigo Magistral de la iglesia de Cádiz y Conde de Guevara, a don Gaspar Antonio Leal y al Marqués de Echandia; como albaceas y herederos universales nombra a sus hermanos don Juan Felipe, don Juan Francisco y don José Joaquín Ustáriz.
CANÓNIGOS
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Don Juan Bautista Ustáriz, Conde de Reparaz, hijo de los difuntos don Juan Bautista de Ustáriz y doña María Francisca Gastelu, dueños del palacio de Reparazea en Oieregi, Reino de Navarra, residente en este pueblo, otorga poder a su hermano don José Joaquín Ustáriz, en caso de fallecer en este reino y en caso de que le suceda en los reinos de Castilla a su hermano Juan Felipe de Ustáriz, Juan José Vélez de Guevara y la Madrid, Conde de Guevara, al Doctor José Martín de Guzmán, Canónigo de la Catedral de Cádiz, a su primo el Marqués de Echandia y a Gaspar Antonio Leal, para que hagan y ordenen su testamento en la forma que aparecerá en un memoria que dejará, en donde declara: fue casado con María Pascuala de Arestegui, de quien quedó viudo y sin hijos; nombra por albaceas testamentarios a los mismos apoderados, nombra herederos a los que menciona en la citada memoria.
Don José Antonio del Cristo y Conde, Auditor General de Guerra del Virreinato de esta Nueva España, otorga poder especial al Doctor don Wenceslao del Cristo y Conde, Capellán Administrador del Hospital de San Francisco de Paula de la Ciudad de la Habana, para que en su nombre, como heredero del difunto su tío el Señor Canónigo don Francisco Javier Conde, cobre todas las cantidades que deban tocarle en la división y partición de la testamentaria de sus difuntos abuelos don Nicolás Conde y doña María Ignacia de Oquedo.
Fray Damián Martínez de Galinsoga, Obispo de Tarazona, en el Reino de Aragón, del consejo de Su Majestad, de tránsito en esta Villa de Xalapa, otorga poder general a don Manuel Oliver y a don José la Iglesia, Canónigos Gobernadores de dicha Santa iglesia de Tarazona, para que puedan mantener, remover y nombrar de nuevo uno o más veces a todos los jueces que ejercen jurisdicción eclesiástica en su diócesis de Tarazona, como también a los fiscales, oficiales y demás dependientes.
Don Pedro del Puerto Vicario, vecino y del comercio de la Nueva Veracruz, residente en esta Villa, como apoderado de don Pedro Fernando de Álvarez, vecino de Cádiz, otorga poder especial a don Cristóbal Rendón Palomino, Agente de Negocios y vecino de la Puebla de los Ángeles, para que de los dineros que asiste como parte del indicado don Pedro Fernández Álvarez comparezca en el concurso formado a bienes del finado don Diego Pereira, Canónigo que fue de la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, a representar, pedir y percibir los 5 772 pesos que le pertenecen.
Doña Mariana Roso, de esta Villa, viuda en primeras nupcias de don Antonio Merino, y casada en segundas con don Pedro Bartolomé Aragón, otorga poder general a don Andrés Arroyo, vecino de la Ciudad de Guadalajara, para que demande, perciba y cobre judicial y extrajudicialmente las cantidades de dinero, oro, plata, bienes efectos que le adeuden a la fecha y debiesen en adelante, en virtud de instrumentos públicos o simples. Así también para que en la misma conformidad represente los derechos que le asistan, como madre del difunto prebendado don Nicolás Merino, Canónigo que fue de la catedral de dicha ciudad, haciendo en razón de este particular, todas las diligencias y agencias. Asimismo, le otorga que extraiga a dos hermanas que vivían con el prebendado, hijas también de la otorgante, para que las remita hasta esta Villa.
Don Francisco Sáenz de Santa María, Regidor perpetuo de Su Majestad de esta Villa, albacea dativo del difunto don Gregorio Ochoa de Amézaga, doña María del Rosario Ochoa, viuda de don Matías de Ochoa, y el Regidor Alguacil Mayor don Carlos Díaz y Herrero, de esta vecindad, curador ad litem de don Juan de Dios Ochoa, hijos y herederos del expresado difunto don Gregorio Ochoa, dijeron que por cuanto de los bienes de dicho difunto quedaron cuatro casas, venden la primera casa a don Pedro Pérez de Llera, ubicada en la esquina del Sacramento en la Calle Nueva, la cual hace frente con la Calle de la Raqueta, cuya casa se halla grabada con 1,154 pesos 6 reales y 6 granos de principal de la capellanía que fundó doña María de Jesús Zorrobiaga y que sirve el señor don José Francisco Suárez de Torquemada, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Puebla, y rebajada dicha cantidad la vende en 2,638 pesos un tomín y 6 granos. La segunda casa la venden a don Domingo Ricoy Bermúdez, vecino y del comercio de Veracruz, ubicada en la esquina de San Vicente y Calle Nueva, con la que hace frente, cuya casa se halla gravada con 38 pesos 5 reales pertenecientes a doña María Antonia de Ugarte y a doña Ana María de Bañares, la venden en 3,056 pesos 3 reales. La tercera casa la venden a don Juan Lucas de Olavarrieta, vecino y del comercio de Veracruz, ubicada en la Calle Nueva, contigua a la anterior, en precio de 2,112 pesos, incluidos 543 pesos 4 reales y 2 granos que tiene de gravamen, pertenecientes a doña María Antonia de Ugarte y a doña Ana María Bañares. Y la última se remató en don José Antonio de la Peña, en cantidad de 1,268 pesos 3 reales.
El Presbítero don Francisco Mateo Florido, Domiciliario de este Obispado de la Puebla, otorga poder general al Señor Doctor don José Francisco Suárez y Torquemada, Canónigo de la Santa Iglesia de la Puebla, para que en su nombre cobre todas las cantidades de pesos de oro, plata, joyas, mercaderías, frutos, géneros, bienes y efectos de cualquier especie que le deban. Y para que lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, eclesiásticos o seculares.
Ante don Diego de Montejo, Corregidor de este partido por el Rey Nuestro Señor, y Francisco de Rosas, Escribano nombrado de su audiencia y juzgado, pareció Juan Romero, vecino de las Minas de Pachuca, para registrar una partida de ganado vacuno, compuesta de 1 650 reses, entre las cuales lleva 300 vacas, declarando que los 995 toros y novillos restantes los compró al Canónigo Santiago, por lo que tienen su hierro. Asimismo, declara que lleva 300 vacas por cuenta de Gaspar de Rivadeneira, en concepto de una licencia otorgada por el Visorrey de la Nueva España, para sacar 2 000 mil vacas de su estancia.\n\n
Ante José de Sandoval, Corregidor por Su Majestad de este partido, pareció [Francisco] López, mayoral de la estancia de Gaspar de Rivadeneira, para registrar 1 407 reses, las 600 de ellas vacas y los demás toros y novillos, en virtud de una licencia de Juan Romero de 2 000 vacas. De las reses que lleva ajenas son seis del Canónigo Santiago, dos toros y un novillo de la Hacienda Grande, un toro y un novillo de Juan Romero. De cuya partida de ganado, ordenó el corregidor no pasar ninguna vaca del puente del ingenio so pena de las ordenanzas y el ganado ajeno ordenó se deposite en Juan de Moya, vecino de este pueblo, el cual otorgará de ello depósito. Y estando presente Bartolomé Díaz, a cuyo cargo está el dicho ganado, dijo que cumpliría lo ordenado y el dicho Juan de Moya se constituyó depositario de las seis reses, toros y novillos.