Entrega de bienes del Ingenio de Orizaba que hizo Felipe de la Cueva [y de Herrera] a Martín de Bermeo, los cuales consisten en una casa de molienda, una casa de calderas, casa de purgar, panes de azúcar blanco que estaban en la casa de purgar que se especifican en la entrega, un buen número de esclavos, herramientas, una fragua, acero, casa de carpintería, casa de vivienda de cal y piedra, cañaverales que están en la banda del río Blanco especificados en la entrega y cañaverales que están en la otra banda de dicho río en la parte que llaman Jalapa, barbechos, casas y corrales de Jalapa, bueyes, carneros, maíz y trigo, tejamanil, recuas y la estancia de vacas de Tecamalaca
CAÑAVERALES
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Juan Díaz Matamoros, Síndico del Monasterio de San Francisco, vende a Juan de Quiroz una sementera de caña de azúcar que dicho monasterio tiene junto al pueblo de Santiago, estancia sujeta a Jalapa, en 450 pesos de oro común.
Alonso de Villanueva y Matías Lorenzo, vecinos de la provincia de Jalapa, formaron una compañía para sembrar caña de azúcar durante seis años, en las tierras que Villanueva hubo de Rodrigo Hernández, en términos de Jalapa.
El Tesorero Diego de Gamboa, y su mujer, Sebastiana del Moral, dieron a censo redimible a Juan López Ruiz Matamoros, tío de doña Sebastiana, vecino de esta provincia, la mitad del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlan, situado a 4 leguas de Jalapa, con todos los esclavos, tierras, aguas, cañaverales, ganados, aperos y demás cosas pertenecientes a dicha mitad, y un molino de agua de pan moler ubicado en este pueblo, cerca del Convento de San Francisco.
Carlos de Sámano y Quiñones y su mujer, Luisa de Valdez, se obligan de pagar a Blas Machado y a doña Beatriz de Sahagún, 6 000 pesos de oro común por la compra de un trapiche de cañas de azúcar en términos de Almolonga.
Pedro Sánchez Monge, vecino de la provincia de Jalapa, traspasó a su socio Juan de Quiroz, toda la caña plantada y pertrechos agrícolas que tenía en la compañía que ambos formaron, por el precio de 6 500 pesos de oro común.
Diego González se obliga de pagar a Sebastián Méndez, 1000 pesos de oro común precio de tres suertes de cañas de azúcar que le vendió.
Sebastián Méndez, natural de la villa de Villanueva de Portiman, residente en esta provincia, recibe de sus suegros Juan Fernández de Alfaro y Catalina García, un cañaveral valuado en 200 pesos de oro común como la dote de su esposa.
Francisco Pérez Romero y su esposa, Juana Martín, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Baltazar Vázquez de Herrera, vecino de la ciudad de Toledo, en los reinos de Castilla, y residente en este pueblo, 33 646 pesos de oro común que restan de 40 000 pesos, precio de un ingenio de azúcar con sus cañaverales, casas, calderas, esclavos, bueyes y caballos que hoy día le vendió, en la siguiente manera: 1 646 pesos, para fin de marzo de 1609, y para fin de diciembre de 1609 en adelante, pagará 4 000 pesos anuales hasta completar los 32 000 pesos en un lapso de ocho años.
Francisco Pérez Romero y Manuel Rodríguez de Maya, vecinos de Jalapa, se convinieron en esta manera: Francisco Pérez se obligó a moler en su ingenio de Xalatengo 170 carretadas de caña que Manuel Rodríguez tiene sembradas en Omiquila, para el acarreo cada uno pondrá 30 mulas aviadas de gente, y de los azúcares, mieles y diezmos, se han de partir por mitad.