Don Cayetano Becerra, diputado del Honorable Congreso del Estado, dijo que el 23 de diciembre último, don José Carrillo de Hermida le confirió poder, mismo que usa para vender a don José María Becerra, una casa de paredes de cal y piedra, cubierta de madera, ladrillo y teja, de edificio bajo. Casa que está situada en la calle Nueva, adonde hace su frente al norte con 14 varas, y del otro lado, la boca del callejón que nombran del Síndico y dos casas en sus esquinas del finado don Juan Antonio Figueiras y 43 y media de fondo hacia el sur por donde linda, y termina con el callejón de Quiñones y del otro lado, las casas del difunto don Antonio Guillén, por el costado del oriente con el de casa alta de doña María Salomé Pérez Mora y por el poniente con el de la casa baja de doña María Dolores Ladrón de Guevara de Landa. Cuya finca compró su representado a doña María Salomé Pérez Mora y hoy vende con el beneficio que goza del agua en la cantidad que proporciona la división que se hace en la casa de los señores Gorospe, que es a su respaldo, con sus entradas, salidas, usos y costumbre, libre de censo, empeño e hipoteca, pues aunque se la vendió a él con censo y reconocimiento de 543 pesos cuatro reales a favor de doña Antonia Ugarte y doña María Bañares, actualmente está libre de este gravamen, por haber depositado en las arcas municipales el principal de 543 pesos cuatro reales, y sus réditos de 105 pesos dos reales dos granos, dándole dicho fundo en cantidad de 2 800 pesos, que certifica tiene recibidos en moneda corriente.
Sem títuloCALLEJÓN DE QUIÑONES
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El Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, mayordomo actual de la fábrica de esta parroquia, dijo que doña Paula Barradas, ya difunta, vecina que fue de este suelo, dejó destinados 300 pesos de sus bienes para que se fundase una obra pía o memoria de misas por su alma que se celebrase una cada mes en el altar de Santa María Magdalena erigido en el templo de San Francisco de esta villa, cuyo capital fue impuesto por don Miguel de Arieta, como albacea de la testadora, recibiéndolo don Juan Mora con hipoteca de un solar situado en la calle del Calvario esquina que da vuelta a la del costado de la capilla de ese nombre, hallándose hoy fabricada en él una casa que edificó el dicho Mora, habiéndose pagado el derecho de amortización al imponerse dicho capital según consta un documento. Que impuesto así ese capital con el transcurso de años falleció Mora y faltó igualmente su viuda y albacea doña María Josefa Saavedra y llegó la vez de aclararse por don Dionisio Camacho como albacea de la Saavedra que no existía formal fundación de dicha obra pía, no tenía patrono y que se adeudaban 175 pesos de réditos, lo cual fue denunciado por el mismo Camacho a la Sagrada Mitra de este obispado de Puebla. Sobre lo cual el gobernador de la mitra decretó se procediese por el comparente a la fundación de dicha obra pía e imposición del capital que la constituye. Y que para cumplir con ese precepto el nominado señor Presbítero don Juan Nepomuceno otorga que formaliza la erección de la explicada obra pía con el capital de 300 pesos, con rédito de 15 pesos anuales que se ha de mandar celebrar una misa el día 22 de cada mes por el alma de doña Paula Barradas, siendo a cargo del mayordomo otorgante y de sus sucesores, en clase de patrono, el cobro de los réditos y hacer que se celebren las misas, en cuya limosna deben invertirse 12 pesos de los 15 que produce el rédito, aplicándose para sí el mayordomo los 3 pesos restantes por ese trabajo y el de procurar en todo tiempo la permanencia del capital, el cual se consigna ahora en una casa que es propia de don Dionisio Camacho, quien estando presente confesó que tiene en su poder la citada cantidad y en consecuencia carga dicho capital en una casa que tiene ubicada en esta villa en el callejón de Quiñones, que actualmente es conocido por de Gorospe y se obliga a pagar los 15 pesos anuales de dicho rédito al mayordomo de la fábrica y para seguridad del pago hipoteca la misma casa. Y en atención a que dichos 300 pesos estaban antes impuestos en la casa del mencionado don Juan Mora que fue vendida y quedando en poder del relacionante la citada cantidad con obligación de cancelar dicha responsabilidad, por lo que declaran libre de dicha hipoteca la casa que fue de Mora y que al presente es del menor Cipriano Wenceslao Pensado Espejo y Nava.
Sem títuloDoña María Salomé Pérez Mora, viuda, albacea y heredera del finado don Manuel Allén, vecina de esta ciudad, dijo que por bienes que le quedaron por la citada herencia, se halla una casa de altos y bajos, ubicada en esta ciudad a la calle que nombran Nueva, haciendo esquina al callejón de San Vicente que baja al del Diamante. Dicho fundo linda por oriente con el referido callejón de San Vicente, y del otro lado casa que fue de doña Rita Casimira Morales y hoy posee don Bernardo Sayago, por norte linda con la expresada calle Nueva, haciendo frente con casa del finado don Juan Antonio Figueiras y con la entrada del callejón del Síndico, por sur con el callejón nombrado de Quiñones, y por el poniente con casa baja que fue del mismo Allén y se la vendió a don José Carrillo de Hermida. Que dicho Allén por escritura de 7 de octubre de 1816, compró al presbítero don Francisco Antonio Rubio Roso, como apoderado del señor canónigo don Francisco Ángel del Camino, albacea del licenciado don Francisco Javier de Gorospe, la mitad del agua corriente que entra en la alcantarilla de la casa baja chica del finado Gorospe, situada en el callejón de Quiñones. Dicha compra la hizo para sus dos casas contiguas, es decir, para la baja que vendió a Carrillo y el alta, a que ahora se trata, siendo también el pozo medianero de uso para las dos casas. Al tiempo de comprar Allén la casa alta, reconocía 38 pesos y 5 reales a favor de doña Antonia Ugarte y su hija doña María Bañares, y 800 pesos a los herederos de don José MaríaValero, según consta por escritura de 26 de enero de 1816, por la cual le vendió don Juan Lucas de Olavarrieta. Las mencionadas cantidades están canceladas, como consta por anotaciones de los años de 1818, 1820, y 1822, y por descuido no han sido anotadas. Siendo dueño, Allén de la casa alta, la grabó en 2 000 pesos en favor de don Juan Lucas de Olavarrieta, por escritura de 27 de enero de 1816, a cuenta de dicho capital, se le redimieron 500 pesos a Olavarrieta, quedando de ese capital 1 500 pesos, mismos que endosó Olavarrieta a favor de unos herederos de don Juan de Unanue, a los cuales ha representado don Pedro Unanue, por cuya orden fueron entregados a don Francisco Fernández y Agudo, por lo que dicha casa, se halla absolutamente libre de todo gravamen, que por problemas de trámites entre don Pedro Unanue y el presbítero don Atenógenes María Lombardini no se ha formalizado la cancelación. Cuya casa deslinda y todo lo expuesto doña María Salomé, otorga la vende a don Juan Ignacio Saldaña y Bonilla, y es la misma que con la casa baja contigua que la otorgante le vendió a don José Carrillo por escritura de 6 de octubre de 1824, compró el marido de la otorgante a don Juan Lucas de Olavarrieta, según escritura de 26 de enero de 1816. La venta se efectúa en precio de 2 000 pesos, con todas sus entradas, salidas, usos y costumbres, el medio pozo divisorio, el agua corriente de que se ha hablado y demás que de hecho y de derecho le corresponden.
Sem títuloDoña Petrona Nolasco de Zárate y Sandria, mujer legítima de don Antonio de Noriega, vecinos del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, la cantidad de 300 pesos de oro común, en el plazo de 5 años, con créditos del 5 % anuales, y para la seguridad de esta deuda, hipoteca 3 casas contiguas que tiene en este pueblo, las cuales lindan al norte con la Calle Nueva que comienzan en la esquina del Callejón de Quiñones, al oriente con dicha Calle Nueva, al sur con casa de doña Ana María de Iglesias y al poniente con los solares de don Francisco Javier López y don Bartolomé Salvo.
Manuela de Zaragoza, vecina de este pueblo de Jalapa, albacea y heredera de su difunto marido don Gaspar Álvarez, otorga que vende a don Vicente Fernández de Baldimo, una casa con el solar que le pertenece que tiene de frente 19 y 3 cuartas varas hacia el norte por donde linda con el Callejón de Quiñones y del otro lado casa de don José de Ugarte, por el costado del oriente linda con Callejón del Diamante y solar de Francisco Javier López, por el fondo que es de 27 y media varas hacia el sur linda con casa de don Narciso Hernández Badillo, y por el costado del poniente linda con unas paredes que fueron del difunto don Juan de Quiñones. Dicha venta la hace con el cargo y gravamen de sustentar y alimentar a la vendedora los días que Dios le dé vida y darle un cuarto de dicha casa para su habitación hasta su muerte; se la vende en 400 pesos.
El Capitán Francisco Javier López, vecino de este pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a la Cofradía de esta parroquia, y en su nombre a su Mayordomo, la cantidad de 200 pesos, los cuales ha recibido de Alonso José Gatica y don Juan Crisóstomo, en el periodo de 2 años, con un rédito anual del 5 % en reales de contado, y para la seguridad de dicha deuda, hipoteca 2 casas ubicadas en este pueblo en el callejón de Quiñones y la otra en su mismo sitio, frente al callejón del Diamante, ambas gravadas en la cantidad 905 pesos.
Don Francisco Pérez de Arellano, dueño de haciendas de ganado mayor en la jurisdicción de la Antigua Veracruz y residente en el pueblo de Jalapa, vende a don José de Ugarte, vecino de este pueblo, una casa de paredes cubierta de madera y teja con el solar en que esta labrada, la cual mide 34 ¾ de varas de frente y 42 varas de fondo, linda al norte con la Calle Nueva de este pueblo y casas de los Zárate, al sur con el callejón de los Quiñones, al oriente con casa de don José Díaz de Acosta y al poniente con casas de don Juan José Rincón, al precio de 500 pesos.
El Presbítero don José Mariano González de Castro, de esta vecindad, vende al Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, albacea de su difunto padre don Francisco Javier, de esta misma vecindad, dos casas contiguas de edificio alto, una chica y la otra mayor, ubicadas en la Calle de Belén, haciendo esquina, la baja, con el callejón de Quiñones, haciendo su frente principal al poniente, la calle citada en medio, con casa de la testamentaria de don Pedro Gorrindo Palomino; y su fondo al oriente por donde lindan con patio de otras casas que pertenecen a la testamentaria del comprador; por la banda del norte hace frente al callejón citado de Quiñones y casas de don Francisco Javier Gorospe; y por el sur linda la alta chica con otra baja de la pertenencia de doña María Ignacia de Alba. Las vende en 9,000 pesos de los que queda reconociendo 500 pesos a favor de una obra pía.\t
Don Carlos Díaz [de la Serna] y Herrero, Regidor y Alguacil Mayor de la Villa de Jalapa, con poder otorgado a su favor por don Diego Leño, labrador y vecino de esta villa, haciendo uso del citado poder, vende a doña Rita Morales, doncella mayor de 25 años, una casa de paredes, cubierta de madera y tejas, con el sitio que le pertenece, la cual linda al norte con la calle Nueva y casas de don Francisco Xavier López y paredones de los herederos de doña María Ignacia Díaz de Acosta, al oriente con casa de la cofradía de las Ánimas, al sur con callejón de Quiñones y al poniente con otro callejón, dicha venta la hace en 2,000 pesos de oro común.
El Capitán Alonso de Alba, Alguacil Mayor de este pueblo de Jalapa y su jurisdicción, albacea de don Juan de Quiñones, Alguacil Mayor que fue de este pueblo, otorga que vende a don Francisco Javier Fernández de Ulloa, una casa y solar que hace esquina con la calle de Belén y callejón de Quiñones, que tiene 26 varas de frente y 50 de fondo, haciendo frente hacia el poniente con la calle de Belén, al norte con callejón de Quiñones, al oriente con solar y casa de Quiñones y al sur con casa de don Juan Montañés de la Cueva. La vende en 4, 981 pesos uno y tres cuartillas, de los que 1, 000 pesos pertenecen a la capellanía que fundó doña Ana Fernández de la Calleja, 300 pesos al censo fundado por Quiñones a favor de la Cofradía de las Ánimas, 2, 000 pesos a censo a favor de la escuela de niños pobres que hoy sirve don Juan de Lago, 500 para aceite de la lámpara del Divinísimo de la Capilla de San José y 1, 1811 y 3 cuartillas reales que le ha de entregar al vendedor.