El Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, mayordomo actual de la fábrica de esta parroquia, dijo que doña Paula Barradas, ya difunta, vecina que fue de este suelo, dejó destinados 300 pesos de sus bienes para que se fundase una obra pía o memoria de misas por su alma que se celebrase una cada mes en el altar de Santa María Magdalena erigido en el templo de San Francisco de esta villa, cuyo capital fue impuesto por don Miguel de Arieta, como albacea de la testadora, recibiéndolo don Juan Mora con hipoteca de un solar situado en la calle del Calvario esquina que da vuelta a la del costado de la capilla de ese nombre, hallándose hoy fabricada en él una casa que edificó el dicho Mora, habiéndose pagado el derecho de amortización al imponerse dicho capital según consta un documento. Que impuesto así ese capital con el transcurso de años falleció Mora y faltó igualmente su viuda y albacea doña María Josefa Saavedra y llegó la vez de aclararse por don Dionisio Camacho como albacea de la Saavedra que no existía formal fundación de dicha obra pía, no tenía patrono y que se adeudaban 175 pesos de réditos, lo cual fue denunciado por el mismo Camacho a la Sagrada Mitra de este obispado de Puebla. Sobre lo cual el gobernador de la mitra decretó se procediese por el comparente a la fundación de dicha obra pía e imposición del capital que la constituye. Y que para cumplir con ese precepto el nominado señor Presbítero don Juan Nepomuceno otorga que formaliza la erección de la explicada obra pía con el capital de 300 pesos, con rédito de 15 pesos anuales que se ha de mandar celebrar una misa el día 22 de cada mes por el alma de doña Paula Barradas, siendo a cargo del mayordomo otorgante y de sus sucesores, en clase de patrono, el cobro de los réditos y hacer que se celebren las misas, en cuya limosna deben invertirse 12 pesos de los 15 que produce el rédito, aplicándose para sí el mayordomo los 3 pesos restantes por ese trabajo y el de procurar en todo tiempo la permanencia del capital, el cual se consigna ahora en una casa que es propia de don Dionisio Camacho, quien estando presente confesó que tiene en su poder la citada cantidad y en consecuencia carga dicho capital en una casa que tiene ubicada en esta villa en el callejón de Quiñones, que actualmente es conocido por de Gorospe y se obliga a pagar los 15 pesos anuales de dicho rédito al mayordomo de la fábrica y para seguridad del pago hipoteca la misma casa. Y en atención a que dichos 300 pesos estaban antes impuestos en la casa del mencionado don Juan Mora que fue vendida y quedando en poder del relacionante la citada cantidad con obligación de cancelar dicha responsabilidad, por lo que declaran libre de dicha hipoteca la casa que fue de Mora y que al presente es del menor Cipriano Wenceslao Pensado Espejo y Nava.
Zonder titelCALLEJÓN DE QUIÑONES
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Doña María Salomé Pérez Mora, viuda, albacea y heredera del finado don Manuel Allén, vecina de esta ciudad, dijo que por bienes que le quedaron por la citada herencia, se halla una casa de altos y bajos, ubicada en esta ciudad a la calle que nombran Nueva, haciendo esquina al callejón de San Vicente que baja al del Diamante. Dicho fundo linda por oriente con el referido callejón de San Vicente, y del otro lado casa que fue de doña Rita Casimira Morales y hoy posee don Bernardo Sayago, por norte linda con la expresada calle Nueva, haciendo frente con casa del finado don Juan Antonio Figueiras y con la entrada del callejón del Síndico, por sur con el callejón nombrado de Quiñones, y por el poniente con casa baja que fue del mismo Allén y se la vendió a don José Carrillo de Hermida. Que dicho Allén por escritura de 7 de octubre de 1816, compró al presbítero don Francisco Antonio Rubio Roso, como apoderado del señor canónigo don Francisco Ángel del Camino, albacea del licenciado don Francisco Javier de Gorospe, la mitad del agua corriente que entra en la alcantarilla de la casa baja chica del finado Gorospe, situada en el callejón de Quiñones. Dicha compra la hizo para sus dos casas contiguas, es decir, para la baja que vendió a Carrillo y el alta, a que ahora se trata, siendo también el pozo medianero de uso para las dos casas. Al tiempo de comprar Allén la casa alta, reconocía 38 pesos y 5 reales a favor de doña Antonia Ugarte y su hija doña María Bañares, y 800 pesos a los herederos de don José MaríaValero, según consta por escritura de 26 de enero de 1816, por la cual le vendió don Juan Lucas de Olavarrieta. Las mencionadas cantidades están canceladas, como consta por anotaciones de los años de 1818, 1820, y 1822, y por descuido no han sido anotadas. Siendo dueño, Allén de la casa alta, la grabó en 2 000 pesos en favor de don Juan Lucas de Olavarrieta, por escritura de 27 de enero de 1816, a cuenta de dicho capital, se le redimieron 500 pesos a Olavarrieta, quedando de ese capital 1 500 pesos, mismos que endosó Olavarrieta a favor de unos herederos de don Juan de Unanue, a los cuales ha representado don Pedro Unanue, por cuya orden fueron entregados a don Francisco Fernández y Agudo, por lo que dicha casa, se halla absolutamente libre de todo gravamen, que por problemas de trámites entre don Pedro Unanue y el presbítero don Atenógenes María Lombardini no se ha formalizado la cancelación. Cuya casa deslinda y todo lo expuesto doña María Salomé, otorga la vende a don Juan Ignacio Saldaña y Bonilla, y es la misma que con la casa baja contigua que la otorgante le vendió a don José Carrillo por escritura de 6 de octubre de 1824, compró el marido de la otorgante a don Juan Lucas de Olavarrieta, según escritura de 26 de enero de 1816. La venta se efectúa en precio de 2 000 pesos, con todas sus entradas, salidas, usos y costumbres, el medio pozo divisorio, el agua corriente de que se ha hablado y demás que de hecho y de derecho le corresponden.
Zonder titelEl Presbítero don José Mariano González de Castro, de esta vecindad, vende al Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, albacea de su difunto padre don Francisco Javier, de esta misma vecindad, dos casas contiguas de edificio alto, una chica y la otra mayor, ubicadas en la Calle de Belén, haciendo esquina, la baja, con el callejón de Quiñones, haciendo su frente principal al poniente, la calle citada en medio, con casa de la testamentaria de don Pedro Gorrindo Palomino; y su fondo al oriente por donde lindan con patio de otras casas que pertenecen a la testamentaria del comprador; por la banda del norte hace frente al callejón citado de Quiñones y casas de don Francisco Javier Gorospe; y por el sur linda la alta chica con otra baja de la pertenencia de doña María Ignacia de Alba. Las vende en 9,000 pesos de los que queda reconociendo 500 pesos a favor de una obra pía.\t
El Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, Clérigo Domiciliario del Obispado de Puebla de los Ángeles, vende a don Domingo Franceschi, de esta vecindad y comercio, dos casas contiguas, una alta y otra baja, ubicadas en esta Villa y Calle de Belén, con frente las dos de 31 y dos tercias de varas, que lo hace al poniente, dicha calle en medio, con casas de don Felipe Díaz; con 52 varas de fondo, que lo hace al oriente, por donde linda con casa de su difunto padre don Francisco Javier Fernández de Ulloa; por el sur con casa de doña María Ignacia de Alba, viuda del difunto don Francisco de Herrasti; por el norte hace esquina la baja con el Callejón de Quiñones, y por donde hace frente con casa de don Francisco Javier Gorospe. Las vende en 9, 777 pesos y 5 reales, de los que reconoce 500 pesos de la obra pía a favor del Divinísimo Señor Sacramentado de la Iglesia de San José.
El presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, vecino de esta Villa, albacea de su padre don Francisco Javier Fernández de Ulloa, otorga que vende a don Pedro del Puerto Vicario, vecino de la Nueva Veracruz, una casa de material, cubierta de madera, ladrillo y teja de edificio bajo en lo exterior y de altos en lo interior, construida en solar que de 40 varas de frente compró su padre a don Alonso de Alba, que hace su frente al Callejón de Quiñones hacia el norte y del otro lado con asesorías de la pertenencia de don Francisco Javier de Gorospe [Irala y Padilla], con 33 varas de fondo que lo hace al rumbo del sur por donde linda con solar de los herederos de Bartolomé Salvo, al oriente linda con casas que hoy es de don Antonio Guillén, y por el poniente con otra que también vende. Propiedad que vende al precio de 4374 pesos y 6 reales, que tiene recibidos de contado.
Don Francisco Javier Fernández de Ulloa, vecino y del comercio de esta Villa de Xalapa, vende al Presbítero don José Mariano González de Castro, de esta vecindad, un par de casas contiguas, una chica de altos y bajos y otra baja, ubicadas en la calle de Belén, haciendo esquina la baja con el callejón que llaman de Quiñones. Cuyas casas están gravadas con 2 500 pesos que ha de reconocer el comprador con causas de réditos del 5 % a favor del Ministro de Escuela de enseñanza de niños pobres de esta villa. La vende en 9 000 pesos incluso los 2 500 pesos.\t
Don Bernardo Sayago, de esta vecindad, dijo que es dueño de una casa marcada con el número uno, de edificio bajo, cubierta de madera, ladrillo y teja, situada en este suelo en la calle Nueva, con la que hace su frente al norte y del otro lado casa que hoy es del presbítero don Félix María Ruiz y casa de los herederos de don José Ignacio Pavón y Muñoz; por el costado del oriente linda con casa de Nuestra Señora de los Dolores; por el poniente con un callejón que del de Quiñones atraviesa para dicha calle Nueva y del otro lado casa que fue de don Gregorio Ochoa, hoy de don Juan Ignacio Saldaña y Bonilla; y por el costado del sur con casa alta y baja de doña María Francisca Fernández. Cuya deslindada finca, la hubo por donación que le hizo doña María Josefa Morales de Argüello, por escritura otorgada en esta ciudad el 29 de diciembre de 1835. Y es la misma que con el permiso del señor gobernador de este Departamento, librado el 2 de abril del presente año, sacó para enajenar por medio de una rifa pública, convocada por el Periódico Jalapeño, fijando la suma de su actual valor en 4 200 pesos, divididos en 2 100 acciones de a 2 pesos cada una. Asimismo, dijo que habiéndose expedido los billetes y fijado el día 25 de septiembre pasado para celebrar el sorteo, se anunció al público que este se verificaría en los corredores de las casas consistoriales a las once de la mañana, extrayéndose del globo todas las bolas numeradas, hasta que quedase la última que sería la agraciada con la casa. Y el día 25 de septiembre tuvo esta oferta su cumplimiento bajo la presencia del señor alcalde primero interino, habiendo salido uno por uno todos los números hasta quedar el último, resultando ser el número 374, en consecuencia, dicho señor alcalde lo declaró agraciado y dueño legítimo de la finca, como aparece el certificado que por la misma fecha dirigió a este oficio público. Y habiendo presentado don Dionisio José de Velasco el billete del citado número y el poder otorgado en la ciudad de Orizaba por don Felipe Carrau, tenedor de esta acción. Resta solo formalizar a favor del citado don Felipe la correspondiente escritura, por lo tanto, don Bernardo Sayago otorga que le enajena, cede y traspasa la finca ofrecida en dicho sorteo, bajo los linderos que quedan sentados.
Zonder titelEl Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, albacea de su padre don Francisco Javier Fernández de Ulloa, otorga que vende a don Domingo Franceschi, de esta vecindad, una casa de edificio bajo por lo exterior y alta en lo interior, cubierta de madera, ladrillo y teja, ubicada en el callejón de Quiñones donde hace su frente con 16 varas. Linda con casa baja que pertenece a don Francisco Javier de Gorospe [Irala y Padilla] hacia el norte y con 33 y 1/3 varas de fondo que lo hace hacia el sur con solar de los herederos de don Bartolomé Salvo; por la banda del oriente linda con otra casa baja, que con esta fecha ha vendido también a don Pedro del Puerto Vicario, y por la del poniente casa que también era de la testamentaria de su difunto padre y que anteriormente le vendió a dicho Franceschi. La vende en 1 935 pesos y medio real.
El Presbítero don Francisco Antonio Rubio Roso, Domiciliario de la Puebla de lo Ángeles, vecino de esta Villa, en uso del poder general que tiene conferido del Señor don Francisco Ángel del Camino, Canónigo de la misma Santa Iglesia, como albacea testamentaria del finado Licenciado don Francisco Javier Gorospe [Irala y Padilla], que lo fue asimismo de su hermano don Diego [José] Gorospe [Irala y Padilla], vende a don Manuel de Allen, de este comercio y vecindad, la mitad del agua corriente que entra en la alcantarilla de la casa chica de edificio bajo del citado finado Gorospe, situada en el Callejón de Quiñones, contigua por el costado del poniente con la casa grande alta de aquél, en cuyo traspatio se reparte el agua en otra alcantarilla que después de derramar y repartir en las pilas de aquella la suficiente para el uso necesario, y el sobrante pasa a la alcantarilla de la casa chica citada, de donde Allen toma la mitad y ha puesto desde ahí su cañería, tomando de paso el derrame o sobrante que ocasiona la pila que está al pie de la alcantarilla en lugar de correr para la calle, conduciéndola desde allí hasta los patios de su casa, en la Calle Nueva. La vende por precio de 100 pesos.