Doña María Salomé Pérez Mora, viuda, albacea y heredera del finado don Manuel Allén, vecina de esta ciudad, dijo que por bienes que le quedaron por la citada herencia, se halla una casa de altos y bajos, ubicada en esta ciudad a la calle que nombran Nueva, haciendo esquina al callejón de San Vicente que baja al del Diamante. Dicho fundo linda por oriente con el referido callejón de San Vicente, y del otro lado casa que fue de doña Rita Casimira Morales y hoy posee don Bernardo Sayago, por norte linda con la expresada calle Nueva, haciendo frente con casa del finado don Juan Antonio Figueiras y con la entrada del callejón del Síndico, por sur con el callejón nombrado de Quiñones, y por el poniente con casa baja que fue del mismo Allén y se la vendió a don José Carrillo de Hermida. Que dicho Allén por escritura de 7 de octubre de 1816, compró al presbítero don Francisco Antonio Rubio Roso, como apoderado del señor canónigo don Francisco Ángel del Camino, albacea del licenciado don Francisco Javier de Gorospe, la mitad del agua corriente que entra en la alcantarilla de la casa baja chica del finado Gorospe, situada en el callejón de Quiñones. Dicha compra la hizo para sus dos casas contiguas, es decir, para la baja que vendió a Carrillo y el alta, a que ahora se trata, siendo también el pozo medianero de uso para las dos casas. Al tiempo de comprar Allén la casa alta, reconocía 38 pesos y 5 reales a favor de doña Antonia Ugarte y su hija doña María Bañares, y 800 pesos a los herederos de don José MaríaValero, según consta por escritura de 26 de enero de 1816, por la cual le vendió don Juan Lucas de Olavarrieta. Las mencionadas cantidades están canceladas, como consta por anotaciones de los años de 1818, 1820, y 1822, y por descuido no han sido anotadas. Siendo dueño, Allén de la casa alta, la grabó en 2 000 pesos en favor de don Juan Lucas de Olavarrieta, por escritura de 27 de enero de 1816, a cuenta de dicho capital, se le redimieron 500 pesos a Olavarrieta, quedando de ese capital 1 500 pesos, mismos que endosó Olavarrieta a favor de unos herederos de don Juan de Unanue, a los cuales ha representado don Pedro Unanue, por cuya orden fueron entregados a don Francisco Fernández y Agudo, por lo que dicha casa, se halla absolutamente libre de todo gravamen, que por problemas de trámites entre don Pedro Unanue y el presbítero don Atenógenes María Lombardini no se ha formalizado la cancelación. Cuya casa deslinda y todo lo expuesto doña María Salomé, otorga la vende a don Juan Ignacio Saldaña y Bonilla, y es la misma que con la casa baja contigua que la otorgante le vendió a don José Carrillo por escritura de 6 de octubre de 1824, compró el marido de la otorgante a don Juan Lucas de Olavarrieta, según escritura de 26 de enero de 1816. La venta se efectúa en precio de 2 000 pesos, con todas sus entradas, salidas, usos y costumbres, el medio pozo divisorio, el agua corriente de que se ha hablado y demás que de hecho y de derecho le corresponden.
Sem títuloCALLEJÓN DE QUIÑONES
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Don Manuel Arizavalo, de esta vecindad, mayor de veinticinco años de edad, en virtud de los poderes generales que le confirieron sus hermanos, don Santiago y don Juan Arizavalo, otorga que como hijos y herederos de los finados don Santiago Arizavalo y Noblecia y de doña María de Jesús Franceschi y Castro, vende realmente en favor del licenciado don Antonio María de Rivera, de esta misma vecindad, una casita de edificio bajo, cubierta de madera y teja, situada en esta ciudad, en la primera cuadra de la calle que nombran de Belén haciendo esquina al callejón de Quiñones, con dos frentes, uno al poniente dicha calle en medio y del otro lado casas altas de la testamentaria del finado don Felipe Díaz de Peón; por su fondo linda con casa que fue de la testamentaria de don Domingo Franceschi y hoy es de don Dionisio Luis Camacho y Reyes; por el sur linda con casa alta y baja de don Domingo María Franceschi y Castro, que fue también a dicha testamentaria, la cual tiene dos piezas altas sobre dos bajas de la que va deslindándose, por haber sido ambas fincas de un propio dueño; y por el norte con dicho callejón de Quiñones y del otro lado casa alta y baja de los herederos de don Francisco Javier de Gorospe. Cuya deslindada finca es la misma que en la partición de los bienes que quedaron por fin y muerte de don Domingo Franceschi y doña Rosa de Castro, tocó en suerte a la citada señora su madre doña María de Jesús Franceschi y Castro, que falleció en la ciudad de San Sebastián de la península española, de quien como lleva dicho son legítimos y únicos herederos el compareciente y sus dos hermanos don Santiago y don Juan, por haber fallecido su otro cuarto hermano, don José Hilario Arizavalo, sin sucesión; habiéndose terminado la testamentaria de sus abuelos por la escritura de adjudicación que mutuamente otorgaron los legítimos participantes de dicha herencia en esta ciudad el 10 de marzo de 1830. La vende por precio de 3 950 pesos en plata de oro, en la forma que se menciona en el acta.
Sem títuloDon Juan Hilario de Echagaray, de esta vecindad, como representante legítimo de don Manuel, don Santiago y don Juan Arizavalo, dijo que don Manuel Arizavalo, por sí y por los referidos sus hermanos, le vendió al licenciado don Antonio María de Rivera una casa en esta ciudad, en la esquina de la calle de Belén y callejón de Quiñones, por precio de 3 950 pesos, de los cuales fueron exhibidos de contado 1 000 pesos, 100 pesos quedaron reconocidos sobre la casa y el resto se obligó a pagar en tres plazos, cuyo pago total se ha cumplido eficazmente; por lo cual otorga que ha recibido de don Antonio María de Rivera, los últimos 850 pesos que restaban, otorgando carta de pago.
Sem títuloEl Licenciado don Pedro García de Baldemora, Cura de la Doctrina de Tlacolula, junto con doña María Antonia Díaz de Acosta, hija legítima del difunto don José Díaz de Acosta, viuda de don José Rodríguez y mujer legítima en segundas nupcias de don Tomás García, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas de dicho difunto y haciendo uso de ese nombramiento, venden a don Tomás Borro, vecino del pueblo de Jalapa, una casa labrada de paredes y cubierta de madera y tejas, la cual mide 28 varas de frente y 44 varas de fondo, linda al norte con la Calle Nueva, al sur con el callejón de Quiñones, al oriente con casas de la viuda de Antonio Vanegas y al poniente con las de José de Ugarte, al precio de 2, 766 pesos.
El Presbítero don Francisco Antonio Rubio Roso, Domiciliario de la Puebla de lo Ángeles, vecino de esta Villa, en uso del poder general que tiene conferido del Señor don Francisco Ángel del Camino, Canónigo de la misma Santa Iglesia, como albacea testamentaria del finado Licenciado don Francisco Javier Gorospe [Irala y Padilla], que lo fue asimismo de su hermano don Diego [José] Gorospe [Irala y Padilla], vende a don Manuel de Allen, de este comercio y vecindad, la mitad del agua corriente que entra en la alcantarilla de la casa chica de edificio bajo del citado finado Gorospe, situada en el Callejón de Quiñones, contigua por el costado del poniente con la casa grande alta de aquél, en cuyo traspatio se reparte el agua en otra alcantarilla que después de derramar y repartir en las pilas de aquella la suficiente para el uso necesario, y el sobrante pasa a la alcantarilla de la casa chica citada, de donde Allen toma la mitad y ha puesto desde ahí su cañería, tomando de paso el derrame o sobrante que ocasiona la pila que está al pie de la alcantarilla en lugar de correr para la calle, conduciéndola desde allí hasta los patios de su casa, en la Calle Nueva. La vende por precio de 100 pesos.