El Doctor José Suárez, Cura, Vicario foráneo y Juez Eclesiástico del pueblo de Jalapa, junto con el Licenciado José Camino y Velasco, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de Puebla de los Ángeles y vecino del pueblo de Jalapa, con poder otorgado por sustitución a su favor por el Licenciado don Ignacio Fernández Álvarez, y haciendo uso de dicho poder, venden a Francisco Gil, vecino de la Nueva Veracruz, una casa que quedó de los difuntos Teresa Fernández de Espinosa y Blas Fernández Álvarez, situada en este dicho pueblo, la cual linda al norte con la Calle Real y casa del difunto Alejandro Álvarez de Guitián, al oriente con casa de Alonso de Alba y callejón en medio, al sur con casa de los herederos de don Manuel de Acosta y al poniente con la del Alférez Laureano Fernández de Ulloa, al precio de 5, 600 pesos.
CALLE REAL
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El Licenciado Manuel de Iglesias, Clérigo Presbítero y vecino de este pueblo de Jalapa, albacea testamentario del difunto don Blas Fernández Álvarez, informa que por remate de 23 de mayo del presente año, vendió a don Manuel de Villapinto, Maestro Boticario y vecino de este pueblo, una casa chica que linda al norte con la Calle Real de este pueblo, al oriente con casas de Juan Antonio de Arce y Arroyo, al sur con corral de José de la Calle y al poniente con casas que fueron del difunto Francisco Javier Yáñez Remusgo de Vera, la cual tiene un empeño, censo o hipoteca de 1, 300 pesos, de los cuales 300 pesos le pagó de contado y los restantes 1, 000 pesos los reconocerá a censo redimible a razón de 5 % anuales.
Doña María Nicolasa de Torquemada, viuda y albacea de don Agustín Suárez, junto con sus hijos, el Doctor don José Suárez, Cura de la Doctrina de Jalapa, Vicario y Juez Eclesiástico, los Licenciados Carlos Suárez y don Miguel Suárez, Clérigos Presbíteros, Domiciliados del Obispado de este pueblo, informan que dicho José, metió a su costa en las casas de su morada, el agua que sube a una pila donde esta corriente y le vendió una paja de esta agua en 200 pesos a Bartolomé de Borja y a su esposa María de Jesús Acosta, cuya casa esta contigua a la de los otorgantes, y ambas hacen frente con la Calle Real que sale a la plaza de este pueblo, para la Nueva Veracruz, la que sacaren de la pila de los otorgantes a su costa dichos Bartolomé y su esposa y a de ser a su cargo el componer su cañería hasta su pila.
Don Manuel Antonio Ortiz de Zárate, vecino de Jalapa, otorga que vende al Licenciado Matías Francisco Lagunas, Cura propio del pueblo de Tonayan, y doña María Josefa de Guevara, vecina de Jalapa, 25 varas de solar de frente y 32 de fondo, el cual linda y hace frente con el callejón que de la calle Real atraviesa a la casa del vecindario al oriente, al sur linda con solar de don Nicolás Lagunas, al poniente con solar del otorgante, y al norte con solar de Roque Díaz Parraga. La venta se hace en 150 pesos de oro común.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que habiendo quedado como albacea de su tío el Licenciado Diego González, Presbítero patrono de la capellanía de misas que instituyeron Diego González y Mariana de Astudillo, padres de Diego González y abuelos maternos de Sebastián de Acosta, a cuyo título su tío ascendió al sacro presbiterato y cuya propiedad la cedió al Bachiller Miguel Pantaleón de Acosta también presbítero, quedando grabados cuantiosos bienes que corresponden los 1000 pesos de su principal a favor de Alonso García de la Torre, sobre las tierras y molino de pan moler, como se expresa en la escritura de fundación, y habiendo fallecido Pascuala González, hija de los instituyentes y última poseedora de las casas en la Calle Real puesta en público pregón y almoneda, se celebró remate como consta en la escritura a la cual se remite. Es así que a pedimento del Síndico del Convento del Señor San Francisco en la presentación del convento, por el que le tocare los 1000 pesos de principal a favor de Alonso García de la Torre, ganaron despacho, en cuya virtud por lo que le toca como poseedor de la casa como patrono, otorga poder especial al Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo, para que en su representación parezca ante el Juez General de este Obispado y ante las demás justicias que con derecho deba para que haga los pedimentos, requerimientos del desembargo y secuestro de bienes, asimismo pida el amparo y posesión de los bienes vinculados a la capellanía.
Doña Sebastiana de la Gasca, vecina de Jalapa, vende al Alférez Sebastián Sánchez de las Fraguas, residente de este pueblo, una casa de piedra y madera cubierta de teja, ubicada en la Calle Real que sale de la plaza pública para el camino [Real] de la ciudad de México; linda con casas de Doña Teresa de la Gasca y Ortega, su sobrina, y por otra parte con solar y casas de Juana del Moral y Argaiz, de 24 varas de frente y 24 y media varas de fondo, por el precio de 1250 pesos de oro común; los 250 pesos en reales, y los 1000 pesos, a censo del 5 por ciento anual de una capellanía de misas que por su alma y las de sus parientes funda la otorgante sobre dicha casa, cuyas misas se dirán en la iglesia que quisiere el capellán interino, Licenciado Don Miguel Alonso de Angón, cura, vicario interino de Jalapa, mientras tiene la edad Antonio de Thormes, niño, hijo de su sobrino Doña Nicolasa de la Gasca y Ortega y de Gaspar de Thormes.
Juan Manuel de la Cruz y Llorente, vecino de Orizaba, residente en ésta, hizo exhibición de dieciocho copias o testimonios de una misma escritura para que se registren en este libro, su data en la Puebla de los Ángeles a 23 de marzo de este año, y de ella consta que don Juan Bringas de Manzaneda, vecino y labrador de la jurisdicción de Orizaba, a nombre y en virtud de los poderes de doña Isabel María de Sagade Bugueiro, viuda del Capitán don Diego Bringas de Manzaneda, sus padres; del Licenciado don Diego Bringas de Manzaneda, Presbítero Domiciliario de este obispado; de don José Bringas de Manzaneda, Presbítero Domiciliario; de don Antonio Bringas de Manzaneda, de don Manuel Bringas de Manzaneda, vecinos de dicho pueblo de Orizaba, hijos y herederos del referido capitán, por el que le confirieron; de don Ignacio Bringas de Manzaneda, mayor de veinticinco años, también hijo del referido capitán; y de don Diego Fernández Roldán, como curador ad lítem de doña Isabel de Bringas de Manzaneda, menor hija e igual heredera del enunciado capitán; impuso y cargó sobre su persona y bienes, y los de sus partes, sobre tres haciendas del beneficio de hacer azúcar, tituladas Nuestra Señora de la Concepción, alias Toluquilla, y San Antonio de Padua, situadas en esta jurisdicción, y la otra situada en jurisdicción de Tepeaca al pago de San Andrés Chalchicomula titulada San Antonio Atzitzintla, la cantidad de 24 000 pesos de principales de capellanías y obras pías. Y como real deudor por sí y en nombre de la nominada su madre y hermanos en virtud de los referidos poderes, por el importe de sus legítimas, y para que siempre sea preferente dicha cantidad al de ella, se obligó y les obligó a que satisfarán y pagarán dicha cantidad haciendo obligación de ellos en la Secretaría de Cámara y Gobierno de este obispado en el término de cinco años; y para seguridad de la relacionada cantidad y sus réditos hipotecó, sujetó y gravó las referidas haciendas de labor y beneficio de hacer azúcar, asimismo hipotecó las casas y un solar que existe en dicho pueblo de Orizaba, una grande de edificio alto y bajo, otra de edificio alto y bajo en la calle Real de dicho pueblo, otra de cal y canto cubierta de madera y teja en el barrio de San Juan de Dios, otra baja en la calle Real, otra que hace esquina en la calle Real, otra de cal y canto cubierta de madera y teja en la calle que sale de la plaza Pública para río Caliente de dicho pueblo, otra que se remató por bienes de don Bartolomé [roto] al expresado su padre, otra en la misma calle Real a la salida de dicho pueblo para la villa, y otra de cal y canto que le fue vendida a su padre, que todas componen once.
Sem títuloDiego de Palma, vecino de esta villa de Córdoba, dijo que por cuanto fue casado con doña Teresa de Jáuregui, difunta, quien antes de su fallecimiento tuvo deseo y ánimo de que ambos fundaran una capellanía de misas rezadas por sus almas, con principal de 2 000 pesos, y por voluntad de la susodicha dispuso un poder que le otorgó para testar, por el cual entre las cláusulas que hizo y ordenó fue separar de sus bienes 1 000 pesos y con ellos ejecutar la obra en la conformidad que le comunicó. Y atendiendo a que de imponer dicha capellanía de 2 000 pesos, los 1 000 de ellos de su mujer y los otros 1 000 pesos de su propio caudal sería aumentado el divino culto de Dios Nuestro Señor, y poniendo este deseo en ejecución, otorga que instituye dicha capellanía con las condiciones y calidades siguientes: La capellanía se funda con el principal de 2 000 pesos de oro común que aplica y sitúa en el precio y valor de una casa de piedra y madera, cubierta de teja, que tiene en esta villa, ubicada en la calle Real, que viene del pueblo de San Juan Cuescomatepeque [Coscomatepec] para la Lagunilla, y hace enfrente, calle en medio, con casa de Lorenso [Lorenzo] de Guzmán; por el norte, por la espalda, con casas de doña Gertrudis de Gatica; por el oriente con solar del regidor don Gaspar Ramírez de Carvajal Benavente; dicha casa se halla apreciada en 2 164 pesos y 7 reales. Y como tal fundador de esta capellanía nombra a Juan Manuel Fernández de Jáuregui por primer capellán propietario, para que lo sea todos los días de su vida, de edad de catorce a quince años, que al presente se halla estudiando gramática en la ciudad de los Ángeles, natural de esta villa, hijo legítimo de Luis Fernández de Andrade y de doña Juana de Jáuregui, para que a su título pueda ordenarse ascendiendo al sacro presbiterato; y por su fin y muerte nombra por capellán propietario a José Fernández de Jáuregui, niño de edad de siete años, hermano del dicho Juan Manuel; y por su falta a los hijos legítimos que tuviere doña Bernarda de Jáuregui. Dichos capellanes han de tener la obligación de decir veinticinco misas rezadas en cada un año. Por último, nombra por capellán interino al Licenciado don Manuel de Prado, Presbítero Domiciliario de este obispado y vecino de esta villa, para que la sirva, siendo obligado a decir dichas veinticinco misas rezadas en cada un año; y como instituyente de dicha capellanía se nombra por primer patrono de ella por todos los días de su vida.
Sem títuloEl Capitán Bartolomé de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, vende una casa baja de cal y canto cubierta de teja a Pascual de Iglesias, su sobrino, ubicada en la esquina de la Calle Real que sale de la Plaza Pública al Camino Real rumbo a la Ciudad de la Nueva Veracruz, colinda con casas que fueron de Domingo el Portugués, al poniente con solar y casa de Micaela de la Peña, al sur con la Calle Real y solar yermo que fue de la capellanía del Licenciado Diego González, al norte con solar y casa de Juan de León; dicha casa mide 21 varas de frente y 51 de fondo. La venta se hace libre de tributo e hipoteca en 2, 425 pesos y 7 tomines que le ha de dar y pagar en reales efectivos.
Micaela de la Peña, viuda de Lucas de Chávez, hija legítima de Manuel de la Peña y de María de Mendoza, vecina de Jalapa, otorga su testamento donde declara lo siguiente: cuando contrajo matrimonio no llevó dote alguna. Heredó de sus padres la casa de su morada que mide 53 varas de frente ubicada en la Calle Real, que colinda con casa del Licenciado Diego González, al norte con casa y solar que fue de Isabel del Castillo, al este con otro pedazo de solar que fue de sus padres y lo heredó Cristóbal de la Peña y al poniente con el callejón que atraviesa la Calle Real hacia la Plaza Pública. Nombra como herederos a sus hijos María y Ana de Chávez.