Doña Josefa Hernández, viuda de don Antonio Osorio, vecina de este pueblo de Jalapa, dijo que su marido compró por escritura de 22 de febrero de 1781, 2 casas, una a la linde de la otra en la calle Nueva, deslindadas en esta escritura, las cuales otorga que cede, traspasa y restituye a la testamentaria de Francisco Pérez, Cura que fue de Tlacolula, y a las cofradías de la Santa Veracruz y San José, en la mismas condiciones que le fueron cedidas en su venta al difunto su esposo Antonio, señalando que de los 600 pesos que su marido pagó están bien devengados en los réditos y en el demérito que devolvió las casas.
CALLE NUEVA
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El presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, con el carácter de albacea del finado presbítero don José Joaquín Rincón Ortiz de Zárate; don Joaquín Rincón, hijo y apoderado de don José Antonio [Rincón]; doña Matilde Meza y Rincón, hija de la finada señora doña Juana María Rincón; don Atilano Ampaneda, como albacea de su difunto hermano don Ignacio [Ampaneda], representante de las acciones de la señora doña María de Jesús, don José Gabriel, don José Miguel y don Juan Manuel Rincón Ortiz de Zárate; don José María Gorospe, albacea del finado don Pascual Caballero Ortiz de Zárate, hijo del citado presbítero don José Joaquín Rincón Ortiz de Zárate; don Joaquín Guevara, curador de los menores hijos del nominado Caballero; y don Ángel de Ochoa, en representación de doña María del Rosario Rincón; dijeron que el primero de agosto de 1838 se celebró una junta extrajudicial con asistencia de los nominados Ampaneda, Rincón, don Joaquín Caballero y otros interesados a fin de poner término a la testamentaria de la finada doña Ignacia Antonia Ortiz de Zárate y al efecto celebraron el convenio que consta en el acta que se levantó, la cual se protocolizo en el libro de 1838. Asimismo, dijeron que no habiendo asistido el señor Ulloa porque creyó no convenirle y estando persuadido de que se necesita su presencia en aquel convenio, ha resuelto prestarle con las condiciones que se mencionan en la escritura, entre las cuales destacan: Que cede a favor de la testamentaria de la nominada señora Ortiz de Zárate las acciones de los presbíteros don Juan Manuel y don José Joaquín y de don Juan Manuel Rincón, por los 2 267 pesos que el referido padre don José Joaquín salió a debiendo de los arrendamientos de las casas. Que cede a don Juan Manuel Rincón lo que debe por cuenta particular a su hermano el padre don José Joaquín, en compensación de lo que al primero le fue debiendo su hermano don Manuel, bajo lo cual se entenderá hecha adjudicación de la casa ubicada en la esquina de la plazuela de la Constitución al nominado don José Antonio, con el gravamen de los 700 pesos que reconoce. Que la adjudicación hecha a don Atilano Ampaneda de la casa situada en la esquina de las calles Nueva y de Belén, está libre de todo gravamen. Que la adjudicación hecha a don Pascual Caballero Ortiz de Zárate debe entenderse que comprende la casa del Banco con los enseres que tenía cuando se depositó, exceptuándose los libros o su valor que se dará a doña María de Jesús Rincón y a doña Matilde Meza el rancho de Aljojuca con toda su existencia; y a doña Matilde la casa de Veracruz y al del solar de los naturales en esta ciudad. Entre otras condiciones que se mencionan, bajo las cuales otorgan los comparentes que quedan ratificados los convenios que se hicieron en primero de agosto de 1838, dando así por acabadas todas las diferencias y pretensiones que se han versado en el referido negocio y en la testamentaria del presbítero don José Joaquín Rincón.
Sans titreDon Bernardo Sayago, de esta vecindad, dijo que es dueño de una casa marcada con el número uno, de edificio bajo, cubierta de madera, ladrillo y teja, situada en este suelo en la calle Nueva, con la que hace su frente al norte y del otro lado casa que hoy es del presbítero don Félix María Ruiz y casa de los herederos de don José Ignacio Pavón y Muñoz; por el costado del oriente linda con casa de Nuestra Señora de los Dolores; por el poniente con un callejón que del de Quiñones atraviesa para dicha calle Nueva y del otro lado casa que fue de don Gregorio Ochoa, hoy de don Juan Ignacio Saldaña y Bonilla; y por el costado del sur con casa alta y baja de doña María Francisca Fernández. Cuya deslindada finca, la hubo por donación que le hizo doña María Josefa Morales de Argüello, por escritura otorgada en esta ciudad el 29 de diciembre de 1835. Y es la misma que con el permiso del señor gobernador de este Departamento, librado el 2 de abril del presente año, sacó para enajenar por medio de una rifa pública, convocada por el Periódico Jalapeño, fijando la suma de su actual valor en 4 200 pesos, divididos en 2 100 acciones de a 2 pesos cada una. Asimismo, dijo que habiéndose expedido los billetes y fijado el día 25 de septiembre pasado para celebrar el sorteo, se anunció al público que este se verificaría en los corredores de las casas consistoriales a las once de la mañana, extrayéndose del globo todas las bolas numeradas, hasta que quedase la última que sería la agraciada con la casa. Y el día 25 de septiembre tuvo esta oferta su cumplimiento bajo la presencia del señor alcalde primero interino, habiendo salido uno por uno todos los números hasta quedar el último, resultando ser el número 374, en consecuencia, dicho señor alcalde lo declaró agraciado y dueño legítimo de la finca, como aparece el certificado que por la misma fecha dirigió a este oficio público. Y habiendo presentado don Dionisio José de Velasco el billete del citado número y el poder otorgado en la ciudad de Orizaba por don Felipe Carrau, tenedor de esta acción. Resta solo formalizar a favor del citado don Felipe la correspondiente escritura, por lo tanto, don Bernardo Sayago otorga que le enajena, cede y traspasa la finca ofrecida en dicho sorteo, bajo los linderos que quedan sentados.
Sans titreDon Cayetano Ortiz de Zárate, Maestro Platero, vecino de este pueblo, dijo que tiene una casa en la Calle Nueva, que linda al oriente con casa que fue de su tía Casilda de Zárate, después de Antonio Merino y hoy de Domingo Rico Barroso, quien teniendo en su poder los recibos de venta de dichos arrimos, ha pedido al otorgante lo declare para que sean válidos, por lo que el mencionado Cayetano, otorga que los arrimos de la casa del costado del poniente, como al norte, los tiene vendidos y cobrados, por lo que lo cede y transfiere en dicho Domingo.