Doña Juana Rita Cardeña, de esta vecindad, mayor de 25 años de edad, viuda, ha recibido de don Tomás Rubio Roso, de esta vecindad, como actual Mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen, la cantidad de 100 pesos que de los fondos de ella le ha suministrado, cuya cantidad se obliga a tener en calidad de depósito irregular por espacio de 6 años, pagando anualmente los réditos acostumbrados del 5% equivalentes a 5 pesos, y para que a un tiempo mismo pueda usarse a favor de sus acreedores, hipotecan una casa de edificio bajo, que tiene en la Calle de la Requeta [Raqueta].\t
CALLE DE LA RAQUETA
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Don Francisco Sáenz de Santa María, Regidor perpetuo de Su Majestad de esta Villa, albacea dativo del difunto don Gregorio Ochoa de Amézaga, doña María del Rosario Ochoa, viuda de don Matías de Ochoa, y el Regidor Alguacil Mayor don Carlos Díaz y Herrero, de esta vecindad, curador ad litem de don Juan de Dios Ochoa, hijos y herederos del expresado difunto don Gregorio Ochoa, dijeron que por cuanto de los bienes de dicho difunto quedaron cuatro casas, venden la primera casa a don Pedro Pérez de Llera, ubicada en la esquina del Sacramento en la Calle Nueva, la cual hace frente con la Calle de la Raqueta, cuya casa se halla grabada con 1,154 pesos 6 reales y 6 granos de principal de la capellanía que fundó doña María de Jesús Zorrobiaga y que sirve el señor don José Francisco Suárez de Torquemada, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Puebla, y rebajada dicha cantidad la vende en 2,638 pesos un tomín y 6 granos. La segunda casa la venden a don Domingo Ricoy Bermúdez, vecino y del comercio de Veracruz, ubicada en la esquina de San Vicente y Calle Nueva, con la que hace frente, cuya casa se halla gravada con 38 pesos 5 reales pertenecientes a doña María Antonia de Ugarte y a doña Ana María de Bañares, la venden en 3,056 pesos 3 reales. La tercera casa la venden a don Juan Lucas de Olavarrieta, vecino y del comercio de Veracruz, ubicada en la Calle Nueva, contigua a la anterior, en precio de 2,112 pesos, incluidos 543 pesos 4 reales y 2 granos que tiene de gravamen, pertenecientes a doña María Antonia de Ugarte y a doña Ana María Bañares. Y la última se remató en don José Antonio de la Peña, en cantidad de 1,268 pesos 3 reales.
Doña María Gertrudis de Ávila, de esta vecindad, viuda de don José Joaquín Ortiz de Zárate, declara que dicho su marido antes de su muerte dejó vendido a don José Mariano Barradas, de esta vecindad, una casa de paredes cubierta de teja, ubicada en la calle Nueva, que también se le llama Calle de la Raqueta, con la que hace frente al poniente y del otro lado casa de doña Paula Barradas Meléndez, por el norte con casa y solar de las herederas de doña Juana Villegas, por el sur con casa de Miguel López, por el oriente con Callejón de la Capitana. La vendió en 1 423 pesos 4 y medio reales.\t
Doña Ángela Francisca y don Joaquín José de Ortega, de esta vecindad, mayores de sesenta años de edad, hermanos enteros y de estado libre la primera, dijeron que poseen una casa que dejó por bienes el padre de ambos, don Nicolás de Ortega, difunto, cuya casa se le adjudicó a la viuda que fue de dicho Ortega, doña Juana Villegas e Infante, ya difunta y madre de los comparecientes. Y doña Juana Villegas, teniendo que dar a los comparecientes y demás hermanos la parte paterna que les correspondía, se contrajo créditos y empeños sobre la casa, de los que nunca se pudieron librar. Y pasado el tiempo, la casa se ha deteriorado considerablemente y los intereses de los créditos en aumento, de forma que fue necesario contraer mayores empeños para mantenerla en estado, como lo son 420 pesos en el reparo de techos, que les suministro doña María Josefa de Herrasti y Alba y que hoy pertenecen a María de Jesús Aranda, sobrina de los relacionantes; y 1 354 pesos, con 1 y 3 cuartillas reales, que en común acuerdo don Juan Francisco Cardeña, escribano público de esta villa, sobrino carnal de los relacionados y nieto de los consortes de Ortega y Villegas, e inquilino de la casa, invirtió en agrandar, reponer y meter el agua corriente. Pero al fallecimiento de las hermanas de los comparecientes, Josefa Basilia y doña María Ignacia de Ortega, se hace indispensable vender la finca para cubrir los créditos que reporta. Por cuanto don Juan Francisco Cardeña pidió adjudicación de ella, y estimando por justa y arreglada solicitud en unión don Ángel Narciso de Ochoa y Ortega, hijo de la primera, que ha intervenido y ajustado el contrato, estando presente y en representación de la madre y las dos hermanas muertas, otorgan por la presente que adjudican, ceden y traspasan en favor de don Juan Francisco Cardeña, dicha casa de paredes de cal, cubierta de madera, ladrillo y teja, baja en lo exterior y unas viviendas altas en su interior, la cual con otras deterioradas se compone de 25 varas de frente hacia el poniente, ubicada en la calle de la Raqueta y del otro lado casa del finado don Pedro Pérez de Llera; por su fondo, al oriente, linda y hace otro frente al callejón de la Capitana, que va para el puente de Lagos y del otro lado un cuartito y terreno que pertenece a la misma finca, hasta lindar con el caño de las aguas sobrantes de Xalitique [Xallitic], y del otro lado terreno de la cofradía del Dulce Nombre; por el costado del norte linda con el de casa del finado Juan Manuel Rodríguez; y por el del sur con las de los herederos de don José Pérez de Llera. Cuya finca, es la misma que sus padres fabricaron a sus expensas en parte del terreno que compraron de Ana, Inés y Sebastiana de Vargas, por escritura pública que otorgaron en esta villa a 26 de agosto de 1748. La adjudican con los censos e hipotecas de tres principales, que ascienden 1 520 pesos, los cuales se mencionan, cuya enajenación se le hace en 3 200 pesos, libres de los 1 520 pesos y bajo las condiciones que se menciona en el acta.
UntitledDon Mariano Rincón, de este comercio y vecindad, otorga que ha recibido del Muy Ilustre Ayuntamiento de esta villa, por mano de su regidor comisionado don Cristóbal Montes de Oca, la cantidad de 300 pesos, cuyo principal es el mismo que se redimió en 22 del presente por parte de la testamentaría de doña Gertrudis Noriega de Zárate y Sandria que lo reconocía sobre sus casas en la calle de la Raqueta, para el aceite de la lámpara que ardía en la iglesia que fue de este hospital. Y se obliga a mantenerlos en su poder por vía de depósito irregular en el término de cinco años, satisfaciendo al Ayuntamiento o a quien administre el hospital, el premio de 5 por ciento en cada año.
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