Alonso de Tapia, residente en la provincia de Guasacualco [Coatzacoalcos], se obliga de pagar a Gordian Casasano, 306 pesos de oro común para el fin del mes de noviembre de este año, que Pedro Álvarez le debe de cierto cacao que le benefició.
CACAO
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Antonio de Aguilar, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de pagar a Juan Fernández, arriero, estante en el río de Alvarado, 50 pesos de oro común, los cuales son por razón de dos cargas de cacao de Guasacualco [Coatzacoalcos] que del susodicho confesó haber recibido compradas.
Luis Muñoz Bravo, Escribano de Su Majestad y Público de la provincia de Orizaba, se obliga a pagar a Alonso de Estrada y a Juan Fernández, 382 pesos de oro común, los cuales son de resto de 696 pesos que montó la venta de 10 mulas y 28 cargas de cacao, que del susodicho recibió compradas.\n\n
Juan de Leiva se obliga de pagar a Luis Muñoz Bravo, 300 pesos de oro común, los cuales son por razón de 12 cargas y media de cacao de Tabasco, a 24 pesos de oro común cada carga.
Francisco Rodríguez se obliga de pagar a Luis Muñoz Bravo, 516 pesos de oro común, los cuales son de resto de veintiocho cargas de cacao de Guascaltepec que del susodicho recibió compradas.
Juan de Leiva, vecino de Orizaba, se obliga a pagar a Andrés Rodríguez, vecino de la provincia de Tabasco, 2 550 pesos de oro común, los cuales son por razón de 100 cargas de cacao de Tabasco que le ha dado y entregado en la ciudad de Tepeaca.\n
Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, estante al presente en este pueblo de Orizaba, se obliga a llevar 21 mulas de su recua al pueblo de Tlalixcoyan para cargarlas de cacao, y entregarlas en la ciudad de Tlaxcala a Juan Mejía de la Torre, vecino de dicha ciudad, y consignadas de Francisco Mejía Saavedra, vecino de la ciudad de México, quien fletó las mulas, por precio de siete pesos de oro común cada una.\n\n
Luis de Oliveros, Clérigo Presbítero beneficiado del partido de Zongolica, se obliga a pagar a Diego Sánchez, tratante en el río de Alvarado, 60 pesos de oro común por razón de 2 cargas y media de cacao de Tabasco, que recibió compradas de Alonso Ruiz, vecino de Tepeaca, en nombre del susodicho a razón de 24 pesos carga.\n
Juan de Leiva, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Diego Sánchez, tratante en el río de Alvarado, 120 pesos de oro común, por razón de 5 cargas de cacao de Tabasco, que del susodicho recibió compradas a 24 pesos cada carga.\n
Don José Goenaga, residente en Jalapa, otorga poder especial al Capitán Juan Antonio Zavaleta, vecino de la Ciudad de México, para que en su representación parezca ante las justicias competentes y pida se le entreguen las 14 cargas de cacao que retuvieron en el pueblo de Titla, por creer que comprendía en el despacho librado para aquellas partes por el Señor Juan José de Veitia Linaje, Caballero de la Orden de Santiago, Alcalde Mayor y Teniente de Capitán General de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles.