Luis Muñoz de Arévalo, vecino del pueblo de Tecamachalco, arrienda a Francisco Jorge todas las cabras de su hacienda que serán 3 000 cabezas, por tiempo y espacio de 3 años y por razón de 100 pesos de oro común en cada uno.
CABRAS
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Baltazar Báez, vecino de la provincia de Tlaxcala, se obliga junto con Diego Alvarez, de pagar a Juan Báez, su hermano, 844 pesos de oro común por concepto de unas cabras.
Alonso Sánchez, hermano mayor y administrador del Hospital de Perote, arrendó a Juan Hernández Salado, residente en los llanos de Iztacamaxtitlán, 1100 cabras por tiempo de cuatro años, y se obligó a pagar 180 pesos de oro común por cada millar.
Diego Gómez Limón, vecino de la provincia de Tlaxcala, vende a su hijo Bernardino Gómez, vecino de dicha jurisdicción, un solar en el pueblo de Huamantla, junto a las casas del otorgante; asimismo, 40 ovejas paridas con sus crías, 12 cabras, 4 puercas de vientre, por el precio de 150 pesos de oro común.
Diego Alvarez, vecino de Tlaxcala, se obliga de pagar a Juan Báez, vecino de la provincia de Jalapa, 844 pesos de oro común que son el valor de 720 cabras que le compró.
Alonso García, vecino de Altotonga, dio a Bartolomé González y a su mujer, María de Pinedo, 30 pesos de oro común para que se apartaran de pleitos y lo dejaran en la libre posesión de ciertas cabras.
Don Antonio Sentís [de Ojeda], vecino de esta villa, declara que Francisco González de Velilla, su suegro, vecino que fue de esta villa, en el testamento cerrado que otorgó lo nombró por su albacea testamentario, y porque dicho su suegro dejó algunos bienes otorga que hace inventario de ellos en la forma siguiente: Primeramente una espada y daga con las guarniciones antiguas, las cuales tienen los puños de plata maciza, una escopeta de piedra, una frazada, una bombacha, calzones, calcetas, un par de zapatos, jubones, un candelero, dos colchones y otros géneros que se mencionan en la escritura. También registra por inventario, una mula vieja y otra cerrera, cuatro yeguas mansas, una potranca y dos machos. Por último, declara que el citado Francisco González de Velilla, había recibido en arrendamiento del Conde del Valle, una hacienda de cabras, con ciertas cantidades de ganado cabrío, los cuales fueron devueltos y pagado dicho arrendamiento.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALDiego Flores, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de dar y pagar al Bachiller Gaspar Durán, a doña María, Antonia y Josepha [Josefa] de Cárdenas Durán, hermanos, vecinos del pueblo de Quichula [Quechula], hijos y legítimos herederos de Pedro Durán, difunto, 250 pesos de oro común por otros tantos que dicho Bachiller, sus hermanas y él convinieron en la dependencia del arrendamiento de doscientas cabras y sesenta y ocho ovejas, que el difunto Pedro, le arrendó, de los que ha de pagar 40 pesos anuales, que corren desde hoy día de la fecha hasta concluir los 250 pesos.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALJuan Báez, vecino de la provincia de Jalapa, prorrogó a Diego Alvarez el plazo para pagar los 844 pesos de unas cabras, hasta el 31 de marzo de 1595.
Bartolomé González, vecino de Altotonga, se obliga de pagar a Luis Pérez, vecino de Jalapa, 26 pesos de oro común y 20 cabras de vientre, los cuales, son por razón del lienzo y otras cosas que recibió.