Rodrigo Pérez, vecino de la Ciudad de México, vende a Pedro García, vecino de dicha ciudad, ocho carros con sus bueyes, coyundas y yugos, al precio de 200 pesos de oro común cada uno.
BUEYES
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Pedro García, vecino de la ciudad de México, se obliga a pagar a plazos 1600 pesos a, Rodrigo Pérez que son el precio de ocho carros herrados con sus bueyes y aparejos. \r\n
Benito García, ventero de la Venta de la Hoya, se constituye por depositario de veinte bueyes pertenecientes a Juan Bernal, morador en el Valle de San Pablo, que la justicia del pueblo de Tepeaca le embargó sus bienes.
García Ruiz, dueño de sus carros, vecino de México, dio carta-poder a Alonso Pérez Hurtado, vecino de la Puebla de los Angeles, para que en su nombre pueda cobrar, demandar y recibir todos los bueyes que se le hubieran perdido.
Diego López, carretero, vecino de México, se obliga de pagar a Francisco Hernández, vecino de la Puebla de los Ángeles, 300 pesos de oro común que son el precio de 20 bueyes.
Juan del Castillo, dueño de sus carros, vecino de México, se obliga de pagar a Francisco Hernández de la Higuera, vecino de la Puebla de los Ángeles, 600 pesos de oro común que son el valor de 40 bueyes, puestos en términos de Coatepec.
Juan del Castillo y Rodrigo García, dueños de sus carros, vecinos de México, se obligan de pagar a Francisco Hernández de la Higuera 900 pesos de oro común, que son el precio de 60 bueyes.
Gómez Hernández, vecino de la Puebla de los Ángeles, se obliga de pagar a Juan Díaz Matamoros 200 pesos de oro común, los cuales son el precio de 20 bueyes y novillos.
Esteban Sánchez, carretero, vecino de México, se obliga de pagar a Juan Díaz Matamoros 100 pesos de oro común, que son el precio de diez bueyes y novillos.
Hernán Gómez, carretero, vecino de México, se obliga de pagar a Juan Díaz Matamoros 225 pesos y seis tomines de oro común, los cuales son el precio de 21 bueyes.