El Bachiller don Nicolás Ricardo Grant de Guzmán, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla, vecino de Jalapa, otorga su testamento donde declara ser hijo legítimo de don Juan Ricardo de Guzmán, Capitán de los Reales Ejércitos y Alcalde Mayor de esta provincia, y de doña María del Rosario Ravelo, difunta, naturales de Irlanda; nombra como albaceas testamentarios a don Domingo de Castro, junto con don Domingo Aravalles, vecinos de Jalapa, y como heredero universal de sus bienes nombra a Antonio Rafael Grant, menor de 14 años, su ahijado.
BACHILLERES
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Doña María Josefa Ruiz de Morales, hija de los difuntos Miguel Ruiz de Morales y Mariana García de Guzmán, natural de Puebla de los Ángeles y vecina del pueblo de Jalapa, otorga poder para testar a su hijo el Bachiller José Zavalza, Clérigo Presbítero de esta vecindad. Declara fue casada con el Capitán Juan Antonio de Zavalza, difunto, con quien procreó a Juan Antonio, quien se casó con doña Josefa del Real, ambos difuntos, teniendo que recoger a los 2 hijos de él. Nombra por albaceas al Bachiller José Zavalza y por su falta a su yerno Lino Carasa Jiménez. Nombra como herederos a sus hijos y nietos, y a su hijo el Bachiller como Tenedor, Curador y tutor de sus nietos.
El Bachiller Nicolás Ricardo Grant de Guzmán, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino del pueblo de Jalapa, dueño de 2 casas de paredes, cubiertas de madera y tejas, de las cuales una linda con la calle que baja para la Ermita de Santiago y hace esquina con el Callejón de Ortigoza, la otra linda con la Calle de la Estampa, en el barrio de Arriba, dichas casas las otorga en donación a Antonio Rafael Grant, huérfano que el otorgante crió en su casa.
Pedro Carrasco, cirujano, vecino de esta provincia, recibió en arrendamiento del Bachiller Juan de Quiroz, presbítero, albacea de Alonso García de la Torre, unas casas de morada en este pueblo, de piedra y barro, cubiertas de teja, con una huerta de árboles frutales, nueve canteros de coles, lechugas y rábanos, fanega y media de maíz para zacate, 20 matas de tomate, unos plátanos de Guinea, un negro llamado Juan Bañón, y las herramientas de la huerta; dichas casas lindan con las calles real y tierras de Gabriel Ochoa, todo los cual le arrienda, por tiempo de dos años y al precio de 170 pesos de oro común anuales, pagaderos por tercios del año.
El Bachiller Juan de Quiroz, presbítero, y Pedro García Durango, maestro de albañilería, vecinos de esta provincia, se convinieron en esta manera: Pedro García se obligó a construir una casa de piedra y barro, con ventanas, puertas, cimientos, y las esquinas de cal y canto, corredores y arcos de ladrillo, dentro de seis meses para el Bachilller Juan de Quiroz, el cual le ha de dar todo el material necesario; y por cada tapia le ha de pagar 13 reales de plata, y por toda la obra, le ha de pagar en el arrendamiento corrido cada tercio en la casa que arrendó Pedro Carrasco, suegro del dicho Pedro García; una vez terminada la obra, si fuere más cantidad de pesos que el monto del arrendamiento, Juan de Quiroz pagará los pesos faltantes cinco meses después de acabada la casa.
Francisco Escalante y Meza, vecino de Jalapa, vende al bachiller Bartolomé Gutiérrez, presbítero, un negro, muchacho de 15 años de edad, llamado Gaspar, de nación Angola, bozal, sin asegurarlo de ninguna tacha ni enfermedad, por el precio de 300 pesos de oro común.
El bachiller Bartolomé Pérez, clérigo, estante en este pueblo, por lo que le toca y con poder de su hermana Catalina Pérez, ausente, vende a Francisco de Pro, vecino de Jalapa, un pedazo de solar en este pueblo, entre las casas del referido Francisco de Pro y de Diego González, por el precio de 100 pesos de oro común.
Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, en su calidad de albaceas de don Juan Díaz Matamoros y en cumplimiento a una cláusula de su testamento, agregaron 262 pesos de principal y 13 pesos y un tomín de renta en cada año, a una capellanía de misas dotada con 2 000 pesos de principal y 100 pesos anuales de renta que impuso sobre las haciendas de labor de Pedro Rodríguez, vecino de la jurisdicción de Tlalmanalco, por razón de una escritura de censo que el susodicho libró en favor del difunto Juan Díaz Matamoros. El instituidor nombró capellán a su sobrino, el bachiller Juan de Quirós, quien aceptó administrar la capellanía y gozar de su renta, obligándose a decir las misas por las almas de sus tíos Juan Díaz Matamoros y Magdalena Díaz, su mujer.
Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, como albaceas de don Juan Díaz Matamoros y en cumplimiento de una cláusula de su testamento, fundaron una capellanía de misas con 2 130 pesos de principal y 106 pesos y 4 tomines anuales de renta, los cuales fueron situados en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción. Se nombró por primer capellán al bachiller Bartolomé Pérez, sobrino del instituidor, quien se obligó a decir 36 misas rezadas en cada año.
Testamento del Bachiller Juan Fernández de la Higuera, cura y vicario de este ingenio, propiedad del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, natural del pueblo de [Villa de] Santibáñez, en el Estado del Duque de Béjar, en los reinos de Castilla, hijo legítimo de Juan Fernández de la Higuera, y de Francisca Martín, difuntos.