Rodrigo de Vivero, Caballero del Hábito del Señor Santiago, estante en su ingenio de Orizaba, otorga poder a Hernando de Rivadeneira, vecino de la ciudad de México, para que pueda recibir y tomar cuenta a [Gaspar] [Forcadell] de todas y cualesquier partidas [de azúcares] blancos y de espumas que hayan entrado.
AZÚCAR
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Rodrigo [de Vivero], Caballero del Hábito de Señor Santiago, da su poder a Juan de Aborruza para que pueda concertar con cualesquier acreedores suyos, en especial con los censatarios de las casas que eran de Martín de Aranguren, que son los racioneros [fulano] Muñoz, Pedro Osorio y Domingo de Arana, Mayordomo de la casa de Nuestra Señora de Guadalupe, y el doctor Pedro López y con la persona o personas que tienen a su cargo la casa de la Cofradía del [Santísimo Sacramento] y Caridad de la ciudad de [México], y concertar las arrobas de azúcares blancos o de espumas, al precio que bien le pareciere y que lo entregare en la ciudad de México o en las partes que se concertare.
Juan de Quiroz, vecino de esta provincia, dio su poder cumplido a Lucas Pérez de Rivera, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre recibiere todos los azúcares, mercaderías y otros géneros que le mandare, \" y las pueda vender al precio que hallare\", y asimismo para que pueda pedir a cualquier persona hasta 6 000 pesos de oro común, poniendo como garantía de pago un trapiche con sus calderas, negros, cañaverales, tierras y demás pertrechos.
Francisco de Pro, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Melchor de los Reyes, dueño de su recua, de la misma vecindad, para que cobre de los jueces oficiales de la Real Hacienda de la ciudad de México los fletes de los azogues entregados en los reales almacenes. Asimismo, pague a Tomás de Soto, dueño de su recua, a Cristóbal Martín Matamoros y a Alonso Delgado las cargas que cada uno han llevado; y él tomara lo correspondiente a las cargas que entregaría.
Don Tomás García, de esta vecindad, otorga poder especial a don Santiago Sánchez, vecino de Amozoque, para que en su nombre recoja de don Pablo Tirado, del comercio del mismo pueblo, 28 tercios de azúcar blanca con peso bruto de 196 arrobas 24 libras, marcados y numerados de uno a 28, cuyo conocimiento firmado por don Mariano Espinosa a ruego de Justo Ortega en México a 2 de agosto último tiene a la vista el escribano, y cuya carga ya demarcada dejó el citado Ortega depositada en la casa del memorado señor Tirado, la que conducía a esta ciudad a entregar al otorgante, remitida por don José María Arias, vecino de México, de la hacienda de San Carlos y con la guía de Yantepec, y habida que sea dicha carga la conduzca a esta ciudad a poder del otorgante.
UntitledDoña Melchora de Aborruza, con poder de Rodrigo de Vivero, su marido, otorga poder a Gaspar [Forcadell], estante en la ciudad de México, para que pueda cobrar de Gaspar de Quintana, 60 panes de azúcar blanca, y 36 arrobas de azúcar blanca molida y cantidad de pesos de plata que él le envió.
Rodrigo de Vivero, Caballero del Hábito de Señor Santiago, digo “que por cuanto Juan Rodríguez de Villegas y Gaspar de Quintana, vecinos de la ciudad de México, han tenido a cargo el beneficio y administración de los azúcares que de este ingenio yo he enviado a la ciudad de México, para vender y beneficiar, y asimismo que han enviado de la dicha mi hacienda, criados y mayordomos míos, los tributos de dinero y maíz que me deben y acostumbran pagar los indios del pueblo de Tecamachalco y sus sujetos que yo tengo en encomienda, los cuales y cobrado el dicho Juan Rodríguez de Villegas, habiendo hecho la cuenta con los susodichos y cada uno de ellos, doy por libres y finiquito de todos y cualquier pesos de oro, azúcares, maíz y esclavos y otros cualesquier bienes míos que en cualquier manera hayan estado en su poder”.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de los ingenios La Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Concepción, ubicados en la jurisdicción de Jalapa, se obligó a pagar a Fabián Chacón, mercader, vecino de la ciudad de México, que se encarga de la administración y venta de los azúcares, 12 000 pesos de oro común en reales que sin ningún interés le prestó por tiempo de cuatro años, para de hoy día de la fecha en cuatro años; y al mismo tiempo, el dicho capitán se obligó a remitirle 500 arrobas de azúcar mensuales durante los referidos cuatro años, por cuyo trabajo Fabián Chacón recibirá 2 000 pesos en cada un año.
Alonso de Villanueva, vecino de la provincia de Jalapa, dio carta poder a Martín López de la Plaza, vecino de México, para que en su nombre pueda cobrar cualesquier pesos de oro que le deban en esta Nueva España, y venda en la ciudad de México hasta 3000 arrobas de azúcar.
Miguel de Aviñón, vecino de esta provincia, se obligó a dar y pagar a Francisco de Carriedo, vecino de la ciudad de México, 552 pesos de oro común, precio de una suerte de caña de azúcar que cultivó en sus tierras, cuatro meses después de la fecha de la presente escritura.