Don Sebastián de Acosta y Don Juan de Thormes, vecinos de Jalapa, se convinieron en cancelar el arrendamiento de un molino, sus tierras y aperos, por tiempo de cinco años, a razón de 150 pesos de oro común anuales, que el segundo hizo al primero, según consta en la escritura fechada el 9 de agosto de 1685.
ARRENDAMIENTOS
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Don Antonio García Monzaval, residente en este pueblo y vecino de la nueva ciudad de Veracruz, dio en arrendamiento a Juan Antúnez, vecino de esta jurisdicción, un rancho situado en el paraje llamado de Sedeño, a una legua de Jalapa, por tiempo de seis años, a partir del 1 de noviembre de 1688, al precio de 55 pesos de oro común anuales.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como administradora de los bienes de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, heredera del Mayorazgo de la Higuera, dio en arrendamiento al Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, vecino de la jurisdicción de Jalapa, una hacienda de ganado mayor nombrada Cempoala, ubicada en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, con su tierras, ganados, casas y aperos, por tiempo de seis años, al precio de 550 pesos anuales y 100 toros en cada uno de ellos.
María Pacheco, viuda de Luis de la Cruz, vecina del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios alías de Pacho, dio en arrendamiento a Juan López Ruiz Matamoros, dueño de una hacienda de ganado mayor en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, cinco mulas, las tres aparejadas y dos de silla, por tiempo de dos años, a partir del 20 de septiembre de 1691, al precio de 6 pesos mensuales por todas ellas.
Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, vecino y labrador de la provincia de Tepeaca, criador de ganado menor, dio en arrendamiento al pueblo y común de Actopan, de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, un sitio de ganado mayor nombrado Saleorán, ubicado en términos de Actopan, desde el cerro de la Vela hasta el gran río de dicho pueblo y lindero de él, por tiempo de 6 años, a partir de hoy día de la fecha, al precio de 15 pesos de oro común anuales. Asimismo, les presta por vía de buena obra, las tierras en la Cañada Honda, para que siembren sus milpas.
Fray Antonio de Anaya, Prior del Hospital de Nuestra Señora de Belén de Perote, dio en arrendamiento a Isidro y a Pedro Ortiz de Zárate, vecinos de Perote, una caballería de tierra laboría que nombran El Rancho del Hospital; la cual linda por el oriente con tierras del Capitán Don Antonio Beltrán; y por el poniente, con tierras del Alguacil Mayor Don Juan de Olivares; al norte, con el llano y camino que va para Jalacingo; y al sur, con el cofre de Perote; por el tiempo de cuatro años, a partir del 16 de octubre del presente año, al precio de 45 pesos de oro común anuales.
Fray Antonio de Anaya, de la Orden de San Hipólito, Prior del Hospital de Perote, dio en arrendamiento a José García, vecino del desierto de Perote, un sitio y dos caballerías de tierra, que hoy posee este hospital en el puesto nombrado El Agua de los Potros, eriazo y yermo, sólo sirve para pastar ganados. El sitio está ubicado entre dos barrancas secas, por el Norte linda con los Magueyitos; al Sur, con la Hacienda de Tenextepec; al Oriente, con el Cofre de Perote; al Poniente, con tierras de Pedro de Angulo. Las dos caballerías corren hacia la sabana del pueblo de Nacaspatla, yermas, sólo sirven de agostaderos; por tiempo de cinco años, a partir del 1 de septiembre del presente año, al precio de diez pesos de oro común anuales.
El Bachiller Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado de Naolinco, dio en arrendamiento a Don Francisco de la Cruz, gobernador de Chiltoyac, dos caballerías de tierra que están en la laguna de dicho pueblo, por tiempo de nueve años, a partir del 1 de enero de 1695, al precio de 25 fanegas de maíz anuales.
Antonio Salado, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, sustituye el poder especial que otorgó a Diego Valverde, para otorgarlo a Nicolás Tinoco, vecino de esta jurisdicción, para que arriende las tierras del ingenio de Pacho.
José Miguel de Luna, vecino de Tepeaca, con poder de María Gertrudis de Avendaño, don Jose Francisco de Aguirre y Francisca Josefa de Avendaño, da en arrendamiento a Francisco Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, las tierras que son de los agostaderos en el paraje de la Calavera, empezando desde la barranca de Xalcoya hacia abajo, incluyendo los potreros de los Pachecos y rodeo de Almolonga hasta la puerta que llaman de los Apóstoles, incluyendo un corral que hizo Juan Martín y unas casas que hizo Antonio Moscoso, al precio de 100 pesos anuales, por el tiempo de 7 años.