El Doctor don Joseph Valero Cavallero y Graxera [José Valero Grajeda], Cura Beneficiado por Su Majestad, Vicario Foráneo, Juez Eclesiásticos de esta jurisdicción y dicha villa, albacea y heredero del Bachiller don Juan García Valero, Presbítero, difunto, su hermano; el Alférez Mayor don Miguel Valero [de] Grajeda [Miguel Valero Grajeda], y don Diego Valero, Regidores perpetuos de esta villa, también sus hermanos, herederos unos y otros; dijeron que por cuanto habiendo fallecido el dicho bachiller procedieron a realizar el inventario de bienes extrajudicialmente, nombrando como valuadores a Juan García del Castillo, administrador de la hacienda y trapiche del Capitán don Lope de Yribas [Iribas], y a Juan García de Miranda. Dicho inventario y avalúo de bienes se mencionan en la escritura, los cuales sumaron la cantidad de 20 222 pesos. Por otra parte, dijeron que de consentimiento del Doctor don Joseph Valero Cavallero y Graxera [José Valero Caballero y Grajeda], albacea, acordaron que los bienes quedaran en poder del Regidor don Diego Valero, quien los recibió según se expresa en el inventario y se hizo cargo de su valor para dar cuenta de ellos cada que se le pida.
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Antonio de Villavicencio, vecino de esta villa de Córdoba, en nombre y con poder de don Francisco de [la] Barreda, vecino de la ciudad de los Ángeles, vende al Capitán Joseph [José] de Leyva [Leiva] Esparagosa, vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado Julián Antonio, de veintiocho años de edad, criollo de la provincia de Caracas, casado con Antonia de San Miguel, mulata libre, el cual compró del Licenciado don Juan de Mesa [Meza], Clérigo Presbítero de la ciudad de Tepeaca, domiciliario de este obispado de la Puebla, Juez Eclesiástico y Administrador de los diezmos de la Santa Iglesia Catedral de dicha ciudad. Lo vende en precio de 375 pesos de oro común.
Sem títuloEl Alférez Juan García del Castillo, vecino de esta villa de Córdoba y natural de la ciudad de los Ángeles, hijo legítimo de José García del Castillo y de doña Francisca de Godínez Maldonado, difuntos, otorga su testamento de la siguiente manera: Declara que ha sido administrador este trapiche de San Miguel [Azezenatl], del que era dueño el Capitán don Lope de Iribas, difunto, con el cual ajustó ganar cada año por su administración la cantidad de 1 000 pesos; asimismo, declara que después del fallecimiento de Iribas continuo en la administración del trapiche, pues el difunto lo dejó nombrado por su albacea y tenedor de bienes, cargo que ha usado y administrado dicha hacienda hasta el día de hoy, de cuyo tiempo se le debe pagar el 5 por ciento de albaceazgo y administración de dicho trapiche, por ser público el continuo trabajo, desvelo y solicitud con que se ha empleado, por lo cual, manda a sus albaceas ajusten cuentas y cobren lo que le deben. Señala que, para el avío y sustento de este trapiche y vestuario de sus esclavos, se vio en la necesidad de pedir prestadas algunas cantidades de pesos a varias personas, las cuales se mencionan en el acta. Declara se debe de diezmos por esta dicha hacienda, hasta fin de diciembre, 525 panes de azúcar; 26 cargas de miel; 30 fanegas de maíz y 3 cargas de panela; y para dar cumplimiento a este débito, entregó al Regidor don Diego Valero Grajeda, una suerte de caña nombrada San Miguel, obligándose éste a dar 350 panes de azúcar la Licenciado Diego García Calvo, Juez Cobrador de Diezmo, y 134 pesos al Licenciado don Juan de Rivera Grajeda. Declara tiene entregado a don Lope Antonio de Iribas 11 821 pesos 7 reales del principal y réditos de una manda y legado que le hizo Nicolás Blanco, difunto. Declara que en poder de don Baltazar González de Velilla Blanco, Depositario de dicha villa, está un negro esclavo nombrado Tomás Alejandro; también en poder de Juan de los Santos Cubillos, hay un negro esclavo y una mulata con sus dos crías; y el Doctor don Diego Peláez Sánchez, Canónigo de la santa iglesia de la ciudad de los Ángeles, tiene embargada una negra y una cría, todos pertenecientes a esta dicha hacienda; por tanto, ordena que sus albaceas los recauden y traigan a esta hacienda. Declara que las crismeras de plata y el incensario perteneciente a esta capilla se las llevó el Licenciado Sebastián Falcón, por argumentar, que el difunto don Lope de Iribas, le debía unos pesos, pide que se hagan diligencias necesarias, se recauden las alhajas y se pague lo que se debe. Declara que tiene pagado diferentes cantidades de pesos y réditos de censos que están impuestos sobre esta hacienda, y de legados y mandas hechas por don Nicolás Blanco; entre otros pagos que se mencionan en el acta. Por otro lado, dijo que habrá treinta años que contrajo matrimonio con María de Contreras, quien trajo por dote 4 000 pesos y él no tenía ningún caudal. Durante dicho matrimonio han procreado: a Francisca, doncella de veintiocho años; a Catalina de veintisiete años; Francisco de veinte seis años; María de quince años; y Jacinta de trece años. Señala como bienes propios “la ropa de usual de mí poner”, y lo que le debe esta hacienda por razón de administración y albaceazgo, ordena a sus albaceas su cobranza por ser justicia y tener obligación con sus hijas doncellas y con su mujer pobre, a quien pertenece lo que le se le debe. Declara tiene empeñados en poder de Francisco Godoy los siguientes esclavos, por 350 pesos que le prestó: José Antonio, negro, y una negra nombrada María, su mujer, y una negra, su hija, nombrada Rosa, los cuales manda se recauden. Asimismo, en la villa de Cuernavaca, tiene empeñado en poder de doña Agustina de Villalobos, un negro nombrado José de Borja, por cantidad de 250 pesos. Declara tener en poder del [roto] don Juan Francisco, Alcalde Mayor que fue de Pinsan [Pinzán], un negro membrillo cocho carpintero, nombrado Nicolás, el cual tiene en prenda por unas dependencias, las cuales manda ajusten sus albaceas. Declara haber sido arrendatario de unos trapiches de hacer azúcar en la jurisdicción de Pinsan [Pinzán], pertenecientes a la Señora Condesa de Orizaba, y a los dos años de dicho arrendamiento, por haberle faltado la salud, pasó a la ciudad de México [roto] a dicha señora y con su consentimiento hizo traspaso de dicho arrendamiento a José de León, vecino de las Amilpas, dejando de mejoras en dicho trapiche la cantidad de 10 000 pesos, los cuales quedó de pagarle dicho José de León, quien no lo ha hecho, por lo cual, manda a sus albaceas se le cobre. Nombra por sus albaceas testamentarios a doña María de Contreras, su mujer, y a Manuel Francisco García del Castillo, su hijo; nombra como tutora y curadora de las personas y bienes de sus hijos a María de Contreras; y por sus únicos y universales herederos a sus cinco hijos.
Sem títuloComparecieron el Hermano Mayor, su coadjutor y demás oficiales vocales de la Venerable Mesa del Tercer Orden de Penitencia de San Francisco de este pueblo, a saber don Pedro de Garay y Bea-Murguía, Hermano Mayor, don Carlos Díaz y Herrero, coadjutor, don Pedro Gorrindo Palomino, don Manuel de la Bárcena Bezanilla, don Mateo Badillo, don Francisco del Camino, don Juan Gómez de Estrada, don Juan de Bárcena, don José Antonio de la Pedreguera, don Francisco Hidalgo, don Lino Caraza Jiménez, don Francisco Javier de Olartegochea, don Tomás Martínez, don Francisco Javier Fernández de Ulloa y don Domingo Franceschi[Franco], dijeron que teniendo dicha orden tercero aceptado el patronato de todas la obras pías del convento de San Francisco de este pueblo, para la asignación de misas, vigilancia del cumplimiento de las piadosas intenciones de los fundadores, recaudación de réditos e imposición de los principales y demás funciones, no pudiendo administrarse por todos los individuos que componen dicha mesa, otorgan poder a don Juan de Barcena, en primer lugar, en segundo lugar a don Mateo Badillo, en tercero a don Manuel de la Barcena Bezanilla y en cuarto a don José Antonio de la Pedreguera, para que administren el mencionado patronato.