(rasgado) de la Cruz, Gobernador del Pueblo de Acatlán; Andrés Melchor, Francisco de Santiago y Francisco Martín, Alcaldes; y Francisco Ramírez, Escribano, dijeron que en cumplimiento de lo mandado acerca de las escuelas que debe haber en los pueblos, se obligan a pagar durante 3 años a José Romualdo Meza, vecino de esta jurisdicción, 100 pesos de oro común en cada uno, más un huevo por muchacho cada semana, 6 fanegas de maíz por año y dos muchachos para lo necesario, que han de correr y contarse del 1 de febrero del corriente, con la calidad de que han de tener escuela para enseñar la lengua castellana, la doctrina cristiana, a leer y escribir, los muchachos desde los 5 años hasta que tomen estado y las muchachas hasta los 10.
ACATLÁN, PUEBLO DE
11 Description archivistique résultats pour ACATLÁN, PUEBLO DE
José Romualdo de Meza, español y vecino del pueblo de Naolinco, vende a Francisco de Oliva, español y vecino de Naolinco, una casa con pilares de cal y canto, con un solar de 24 varas de frente y 20 varas de fondo, linda al frente con la Calle Real que sale de la plaza de este pueblo para el de Acatlán, al sur con casa de Juan Rosado, al norte con solar de Patricio de Escobar y al poniente con casa y solar de Miguel Reyes, por la cantidad de 150 pesos.
Ambrosio López, Gobernador del pueblo de San Lorenzo, sus alcaldes y oficiales, común y naturales, y Francisco Miguel de Campo, vecinos de esta jurisdicción, su curador defensor nombrado por la Real Justicia, y por otra parte don Diego Bautista, Gobernador del pueblo de Acatlán, sus alcaldes, oficiales, común y naturales de él, y José Ramos, su Curador defensor, dijeron que ante el Licenciado Francisco Valenzuela Vanegas del Consejo de Su Majestad y oidor de la Real Audiencia de México, que tienen pleito sobre unas tierras que lindan entre un pueblo y otro pretendiendo derecho sobre ellas los unos y los otros, han convenido comprometerse para que los unos y los otros se sirvan y usen de ellas libremente sin contradicción, de tal manera que si en algún tiempo alguno de ellos volviera a suscitar pleito sobre dichas tierras que están desde el lindero nombrado Hueyapan, pierda el derecho que a él tuviere y pague los costos y daños que la parte demandada siguiere.
Mateo Hernández, Gobernador del pueblo de Acatlán, Lorenzo Juan y don Melchor Francisco, Alcaldes, don Pedro de la Cruz y Miguel de Santiago, Regidores y José Hernández, Escribano, indios ladinos en la lengua castellana, dijeron que en su nombre y demás común y naturales de ese pueblo por quienes prestan voz, otorgan poder a don Francisco Miguel de Campo, vecino de este pueblo, para que los represente y defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que al presente tienen y en adelante tuvieren, asimismo para que parezca ante tribunales superiores e inferiores y otros jueces y justicias que con derecha deba o pueda.
Marcos Agustín, Gobernador del pueblo de Acatlán de esta Jurisdicción, los Alcaldes Matías de la Cruz, Baltazar Humanes, Juan de la Cruz, Lorenzo Hernández, y demás Oficiales, nombran a Francisco Peña, Maestro de escuela para que enseñe a hablar y a rezar en castilla a los niños y niñas, pagándole 80 pesos anuales y 10 fanegas de maíz.
Para las diligencias de esta causa, el escribano Alonso de Neira Claver citó a los naturales de Acatlán, y les dio a entender por lengua de Juan Díaz de la Cueva, el pedimento de Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, los cuales dijeron que las referidas tierras les pertenecen por haberlas heredado de sus antepasados, y por estar lejos de su paraje y ser barrancosas no les son de gran utilidad, de tal manera que la licencia para venderlas a censo será de buena obra.
Mateo Hernández, Gobernador del pueblo de Acatlán, sus Alcaldes y oficiales, dijeron sin intérpretes por ser ladinos, que Mateo Ignacio Pulido, Maestro de Escuela, se desistió de serlo a que convinieron por estar disgustadas ambas partes, y siendo preciso nombrar otro en su lugar, se obligan de pagar a Francisco Montero, vecino del pueblo de Naolinco, 100 pesos en cada un año, más 12 fanegas de maíz y un huevo cada semana por muchacho y muchacha que deben ir cada viernes y sábado, por el tiempo de 4 años.
Doña Isabel de Neira Claver, con licencia de su marido Don Juan Eugenio Hernández, vecino de Jalapa, vende a Don José de Acosta, vecino de Naolinco, una casa con el solar que le corresponde, ubicada en el pueblo de Naolinco, en la Calle Real, de 51 varas y media de frente y 37 varas de fondo; linda con solar de Gaspar Lagunes y con calle que sale para el pueblo de Acatlán, cercada de paredes de piedra y barro, cubierta de paja; libre de censo, empeño e hipoteca, por el precio de 220 pesos de oro común.
Los Oficiales de Acatlán, dijeron a través del intérprete Francisco Montero, que en cumplimiento a lo mandado por Su Majestad para que se hagan escuelas en todos los pueblos, otorgan que se obligan a pagar a Julián Vásquez, la cantidad de 80 pesos anuales, enseñando la doctrina cristiana, a leer y escribir la lengua castellana, las muchachas desde los 5 a 10 años, y los muchachos desde dicha edad hasta que se casen, durante 3 años.
José de Acosta y Josefa Lagunes, vecinos del pueblo de Naolinco, ambos de mancomún, venden a Hipólito de la Peña, de la misma vecindad, una casa de vivienda con su solar, cuya casa es de piedra, cubierta de zacate, mide de frente 51 varas y media y 37 de fondo, colinda con casa y solar de María de Acosta, por otro lado con calle que sale al pueblo de Acatlán, y con la Calle Real. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca en 200 pesos de oro común que tienen entregados.