Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que quedó por bienes de doña Ana Francisca de Suniga [Zúñiga] y Córdoba, viuda que fue del general don Diego Ortiz de Largache, para registrar un partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta 350 reses y toros de dicha hacienda, para poderlos entregar al administrador del abasto de la ciudad de los Ángeles.\n
ABASTO DE CARNES
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Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel de Carvajal, como mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Uluapa, que es de don Francisco de Estrada Galindo, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 960 reses y toros de dicha hacienda, para poderlos entregar en este pueblo al obligado del abasto.\n
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al Capitán Don José de la Higuera Matamoros, su hermano, para que en su nombre lo pueda obligar como su fiador, juntamente consigo de mancomún, a que cumplirá con el asiento de dar abasto de carne de vaca y ternera a la ciudad de Veracruz, según en la forma y condiciones del remate de las carnicerías que se le hizo en el presente año. Y si por algún accidente, hubiere novedad o se abriere dicho remate y de nuevo se hicieren posturas en su nombre, haga las posturas, puja o pujas que por bien tuviere y acepte de nuevo el remate como su fiador. Y en la misma conformidad, lo pueda obligar como principal o su fiador, a la compra y paga del ganado para cumplir con el asiento del dicho abasto, en favor de las personas que se lo quieran vender, a los precios y plazos que asentare.
Francisco de Thormes, vecino de Jalapa, obligado al abasto de las carnicerías, dijo que entre él y Juan José Bazán, de la misma vecindad, tienen contratado el que le ha de comprar todas las pieles de las reses que en la carnicería se maten en este año a 6 reales cada piel, que se los ha de entregar cada día y al fin de cada semana se las ha de pagar, por tanto se obliga que desde hoy día de la fecha hasta cumplir con el segundo año a dar y entregar todas las pieles de marca o de menos así frescas como secas, sin transferir ni dilatar sus pagos cada fin de semana.
Francisco Miguel de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, administrador y recaudador de las Reales Alcabalas que se causan en esta jurisdicción, ha recibido de Francisco de Thormes, de la misma vecindad, obligado al abasto de las carnicerías, la cantidad de 401 pesos 2 reales de oro común, que es la mitad del 6 % que le debe pagar por la alcabala, cuya cantidad suma 13, 365 pesos, que importan 1782 reses; 582 de ellas que compró para el abasto de carne y 900 que declara Juan Bravo de Alarcón gastó y compró en el tiempo que estuvo como obligado, más 300 reses que el otorgante tiene ajustadas de haber vendido a Manuel de Acosta, difunto.
El dicho Alcalde Mayor, hizo pregonar las carnicerías y abasto de este pueblo, a son de trompeta por voz de Juan Feliciano; y en este día, pareció Don Juan Lorenzo Velázquez, mercader, vecino de Jalapa, en nombre de Don Juan de la Calleja, criador de ganado mayor, e hizo postura de 7 libras de carne de toro o novillo por un real, y 2 libras de carnero por un real.
El dicho Alcalde Mayor, habiendo hecho tocar una trompeta por voz de Juan Feliciano, diciendo quién quiere hacer postura a las carnicerías de este pueblo, y pareció Don Juan Lorenzo Velázquez, mercader de Jalapa, y con poder de Don Juan de la Calleja, hizo en su nombre postura de dar 7 libras de carne de toro o de novillo por un real, y 2 libras de carnero por un real.
Don Juan Lorenzo Velázquez, vecino y mercader de Jalapa, en nombre y con poder de Don Juan de la Calleja, criador de ganado mayor, hizo postura de dar 7 libras de carne de toro o novillo por un real y 2 libras de carnero por un real, con todas las condiciones acostumbradas, fianzas y demás obligaciones de carnicerías, menos de la de repeso, que esa ha de ser a costa de los vecinos o de quien la pidiere; por todo ello, solicitó se le admita su postura.
El Capitán Don Antonio Tomás, Alcalde Mayor de Jalapa, después de traer en pregón la postura de Juan Lorenzo Velázquez, de 7 libras de carne de toro o novillo por un real y 2 libras de carnero por un real, y al no haber quien la mejorara, se le remató el abasto de carne del pueblo de Jalapa, por el presente año y del que viene de 1689.
Don Juan Romero Jurado, vecino de Jalapa, en voz y en nombre del Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, su padre, confesó haber recibido de Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa y obligado al abasto de las carnicerías en él, 300 pesos de oro común, en otros tantos cueros al pelo, según estaba obligado a satisfacer a su padre, por escritura de obligación su fecha en este pueblo, a los 21 días del mes de agosto de 1692.