Ante don Manuel Lorente y Rueda, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, mayordomo y administrador de la hacienda Cuyucuenda, que es de doña Ana Francisca de Suniga [Zúñiga] y Córdoba, viuda del General Diego Ortiz de Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 692 reses, toros, de dicha hacienda, para pasar a la ciudad de la Puebla a entregar al obligado del abasto y carnicerías.\n
ABASTO DE CARNES
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Ante don José Martínez de Montemayor, Teniente General de esta Jurisdicción, pareció Miguel de Carvajal, como mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Uluapa, que es de don Francisco de Estrada Galindo, que posee en la jurisdicción de Cosamaloapan, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,000 reses y toros de dicha hacienda, para poderlos entregar en este pueblo donde los tiene vendidos para el abasto.\n
Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, como mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que quedó por bienes de doña Ana Francisca de [Zúñiga y] Córdoba, viuda que fue del General Diego Ortiz de Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 720 reses y toros de dicha hacienda, para entregarlos al obligado del abasto de las carnicerías de este pueblo.\n
Ante don José Martínez de Montemayor, Teniente General de esta Jurisdicción, pareció Salvador Pérez Padrón, dueño de la hacienda de vacas nombrada Solcuautla, que posee en jurisdicción de Acayucan, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 750 reses y toros de dicha hacienda, para poderlos entregar en este pueblo donde los tiene vendidos para el abasto.\n
Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, mayordomo y administrador de la hacienda de Cuyucuenda, que quedó por bienes de doña Ana Francisca de Suniga [Zúñiga] y Córdoba, difunta mujer que fue del General don Diego Ortiz de Largachi, para registrar una partida de ganado de 530 reses y toros de dicha hacienda, para poderlos entregar al administrador del abasto de las carnicerías de la citada ciudad.\n
Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel de Carvajal, mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Santa Catalina Uluapa, que es de don Francisco Estrada Galindo, y dijo haber entregado en el paraje que llaman el Sumidero, jurisdicción de de este pueblo, 1,200 reses y toros a Antonio Piñón, vecino de este pueblo, como administrador del abasto de las carnicerías [roto].\n
Don Lucas Alonso Sarabia, residente en esta villa de Córdoba y vecino del pueblo de Acayuca [Acayucan], dueño de hacienda de ganado mayor en su jurisdicción y criador, otorga poder especial al Alférez don Francisco de Anselmo, vecino del pueblo de Orisava [Orizaba], para que en nombre y en representación de su persona ante el Señor General don Antonio Ruiz de Ceballos, Alcalde Mayor y General Aguerra, haga postura al abasto de las carnicerías de dicho pueblo de toro o novillo, por el tiempo de seis años. Con las condiciones que pactare y habiendo postores haga las mejoras y pujas que parecieren, en caso necesario afiance las posturas.
Los Capitanes don Lope Antonio de Iribas y don Gaspar Rendón, vecinos de esta villa de Córdoba y dueños de hacienda de beneficio de hacer azúcar en esta jurisdicción, otorgan poder especial a don Juan Antonio Blázquez Mayorazgo, vecino y mercader del pueblo de Orisava [Orizaba], para que en nombre y en representación de sus personas, los obligue a favor de Manuel Sosa Pérez, dueño de hacienda de ganado mayor en jurisdicción de Acayuca [Acayucan], como sus fiadores, a que el susodicho cumplirá con el tenor del remate de las carnicerías de toro que se celebró en el pueblo de Orisava [Orizaba] y sus condiciones, y para lo anexo y concerniente se le da éste con libre y general administración con facultad de enjuiciar, jurar y sustituir.
UntitledDon Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de trapiche de hacer azúcar en esta jurisdicción, dijo que por cuanto Manuel Sosa Pérez, difunto, vecino que fue de Acayuca [Acayucan] y dueño de ganado mayor, como mejor postor se le remataron las carnicerías de toro del pueblo de Orisava [Orizaba] de 8 libras y 4 onzas por un real. Y en ocasión de haber [fallecido] el susodicho postor y nombrado por su heredero a don José de Herrera Monroy, vecino del pueblo de Cosamaluapam [Cosamaloapan], cuya postura corroboró el susodicho, a lo cual, el señor alcalde mayor del pueblo de Orizaba le pidió afianzase la postura y remate. Por lo tanto, otorga se constituye fiador de don José de Herrera Monroy, en tal manera que cumplirá el tenor del remate y dará la carne que tiene prometida el susodicho.
UntitledDon Bernardo de Ceballos, vecino republicano de esta villa, exhibió un testimonio de una escritura, su data en esta villa a 5 de marzo del presente, y de ella se percibe que el Regidor don Gregorio del Campo y doña Josefa Coronado, su legítima mujer, en conformidad de haber recibido del citado Bernardo desde 1742 la cantidad de 19 300 pesos de oro común en reales efectivo, para la compra de ganado menor para el abasto de carne de toro y novillo de esta república que se celebró en el enunciado don Gregorio en dicho año; y después para que “cumplimentase” otro iguales remates de él, hasta el último, y que así se celebraron. Asimismo, consta que el referido don Bernardo, desde el insinuado año de 1742 hasta el presente no ha recibido útil premio, ni réditos algunos de la citada cantidad y su manejo, porque todos los que había producido el mencionado abasto los había donado graciosamente a don Gregorio por sólo hacerle bien y buena obra. Y mediante a que siguiendo el beneficio resolvió el dejar en poder de los susodichos el expresado principal por vía de depósito irregular por tiempo de ocho años, para que cómodamente se le satisfagan dentro de ellos, los citados 19 300 pesos, dándole en cada un año 2 000 pesos y en el último todo lo que se restase al cumplimiento de la deuda y pagándole también el rédito respectivo. En ese sentido los citados Gregorio y doña Josefa se obligaron a pagar a don Bernardo los 19 300 pesos de que va dicha expresión, y de que a mayor abundamiento se dieron por entregado, y para seguridad del principal hipotecaron dos casas de cal y canto cubiertas de madera y teja que tienen en esta villa.
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