Don Pedro Antonio Gutiérrez de Villegas, del Comercio de España, residente en Jalapa, otorga poder a don Joaquín Ramírez de Arellano y Perea, vecino de Tlaxcala, para que en su representación demande y cobre judicialmente de don Juan Miguel Paredes o don Miguel de Rojas, de esa misma vecindad, 995 pesos que le deben a él y a Manuel Gutiérrez de la Concha, y de lo que perciba, entregue recibos, cartas de pago, finiquito, cancelación y lastos, asimismo comparezca ante los juzgados y tribunales, por lo que se le confiere éste con libre y general administración.
TLAXCALA, CIUDAD DE
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Don Juan Bautista de Echagaray, vecino de esta Villa de Xalapa, otorga poder especial a don Félix de Alonso y García, de esta vecindad y comercio, para que en su nombre cobre judicial o extrajudicialmente de don Francisco Bustamante, vecino de Tlaxcala, la cantidad de 7, 143 pesos 5 y medio reales, según obligación que de mayor cantidad le otorgó.
Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, estante al presente en este pueblo de Orizaba, se obliga a llevar 21 mulas de su recua al pueblo de Tlalixcoyan para cargarlas de cacao, y entregarlas en la ciudad de Tlaxcala a Juan Mejía de la Torre, vecino de dicha ciudad, y consignadas de Francisco Mejía Saavedra, vecino de la ciudad de México, quien fletó las mulas, por precio de siete pesos de oro común cada una.\n\n
Tomás Ruiz de Zúñiga, Clérigo, Presbítero, Cura de la Catedral de Tlaxcala, residente en este pueblo de Orizaba, otorga su poder a Martín Buchan, arriero, para que pueda cobrar de Juan González de Buitrón, residente en el puerto de San Juan de Ulúa, 310 pesos, 1 tomín y 6 granos de oro común que el susodicho le debe.\n\n\n
Ante don Juan de Zúñiga Ceballos, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Fernando Ventura de Rivadeneira, Regidor perpetuo de la ciudad de los Ángeles, criador de ganado mayor, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,500 reses, toros y novillos de su hacienda de vacas que posee en jurisdicción de la Nueva ciudad de la Veracruz nombrada San Francisco Cuezpalapa, para pasar a los ejidos de la ciudad de Tlaxcala, a donde las lleva para el abasto y carnicería.\n
Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Cristóbal de Porras, vecino de este pueblo, como mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Nopalapa, que es de doña Isabel Picaso, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 900 reses, toros, para pasar a la ciudad de Tlaxcala, donde los lleva para el abasto y carnicerías.\n
Ante don Gerónimo [Jerónimo] de Leza y Mancilla, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Alberto de Rivera, en nombre de Diego de Alarcón, vecino de la ciudad de Tlaxcala, podatario y administrador del abasto y carnicería de la citada ciudad, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 450 reses, toros, de la hacienda de vacas nombrada Nopalapa, que es de don Antonio Medina Picaso, para pasar a la dicha ciudad donde los lleva para el abasto y carnicerías.\n\n
Ante don Gerónimo de Leza y Mancilla, Teniente General de esta jurisdicción, por nombramiento e impedimento del señor Capitán Gerónimo [Jerónimo] de Leza y Mancilla, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Pedro Díaz, en nombre de Juan de Saavedra [Valenzuela], mayordomo y administrador del abasto y carnicería de la ciudad de Tlaxcala, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 524 reses, toros y novillos, que dicho Saavedra compró de la hacienda Las Lomas, de don Bernardino Rivadeneira, para el dicho abasto y carnicería.\n
Diego Alvarez, vecino de Tlaxcala, se obliga de pagar a Juan Báez, vecino de la provincia de Jalapa, 844 pesos de oro común que son el valor de 720 cabras que le compró.
Andrés de Toro, mercader residente en Jalapa, por vía de codicilio modificó su testamento hecho en Tlaxcala, y dispuso que de ocurrir su fallecimiento, su cuerpo fuera enterrado en la iglesia del monasterio de San Francisco, y nombró a don Alonso García de la Torre, como su albacea y tenedor de todos sus bienes en Jalapa.