Melchor Palomino, vecino de Jalapa, vende a Francisco García, vecino de esta provincia, un solar en este pueblo, que hubo de Francisco de Mendoza, indio principal de Tlacuilulan[Tlacolulan], linda y está la calle en medio; y otro solar, linde del mismo, que le vendió a Gabriel de San Francisco, indio principal de Jalapa, por el precio de 25 pesos de oro común, ambos solares.
TLACOLULAN, PUEBLO DE
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Luis de Benavides Albacete, clérigo, estante en Naolinco, vende al beneficiado de Tlacolula, Boecio Gutiérrez, un esclavo negro en 250 pesos de oro común.
Tomás Rodríguez, vecino de Jalapa, vende a Boecio Gutiérrez, clérigo, beneficiado del partido de Tlacolula, un esclavo mulato llamado Sebastián, de 10 años de edad, por el precio de 200 pesos de oro común.
Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, vende a Boecio Gutiérrez, beneficiado del partido de Tlacolula, ausente, cuatro sitios de estancia, tres de ganado menor y uno de ganado mayor, en términos de la provincia de Jalapa, por el precio de 1 000 pesos de oro común.
Doña Aurelia Josefa de Ochoa, doncella, hija legítima y heredera de don Gabriel de Ochoa y de doña Josefa de Zárate; doña Justa Contreras, mujer legítima de don José García; doña Ana Contreras, mujer de don Juan Cardeña; don Claudio Contreras y doña Juana Contreras, doncella menor de 25 años pero habilitada por la Real Justicia, herederos todos de doña Efigenia de Ochoa, quien les heredó una casa de paredes cubierta de tejas con el sitio de 12 varas de frente y 72 de fondo, ubicada en la Calle Nueva, la cual venden a don Bartolomé Salvo, en 510 pesos, 100 de ellos a censo redimible a favor del Sacramento de la parroquia de Tlacolulan, 100 pesos a la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de este pueblo y 100 pesos que pertenecen a doña Aurelia, con la condición de que dicho Salvo deje vivir en una casita de tablas a doña Aurelia Josefa de Ochoa hasta el fin de sus días. Asimismo dicho Bartolomé Salvo, como obligación con el Reverendo Padre Fray José de Campo, religioso sacerdote de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, otorga donación de la dicha casa a doña María Catarina Serrano, viuda de don Juan Francisco de Campo, con la condición de no enajenarla ni cargar a censo, y que a su muerte la casa recaiga en la persona de dicho fraile.
Blas Machado y Beatriz de Sahagún, vecinos de la provincia de Jalapa, venden al beneficiado de Tlacolula, Alonso Muñoz, una esclava negra llamada Angelina, criolla, en el precio de 400 pesos de oro común.
Juan Martínez de Zubiate, vecino de Tecamachalco, vende a Alonso Muñoz, beneficiario de Tlacolula, una caballería de tierra en términos del pueblo de Chiltoyac, en 80 pesos de oro común.
Alonso Muñoz, beneficiado de Tlacolula, vende a Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, un molino de moler trigo situado en el río Sedeño, cuatro caballerías de tierra, con las casas, huertas, esclavos, etc., por el precio de 2100 pesos de oro común.
Don Francisco de la Cruz, don Antonio Sánchez y don Pedro Bautista, Alcaldes del pueblo de Tlacolula, junto con los vecinos del pueblo de San Salvador, declaran que el 23 de octubre de 1743, Gertrudis de Córdoba, dueña de un rancho de labor ubicado en la Joya, lo vendió a don Miguel de San Gabriel, Gobernador entonces de Tlacolula y de San Salvador, en la cantidad de 550 pesos, el cual compró de su caudal en nombre de dichos pueblos y pactó con los oficiales de aquel año que compraría dicho rancho con la condición de que le devolviesen el dinero con que hacía la transacción, y habiéndose cumplido el plazo no pudiendo pagárselo, convinieron que se quedase con el rancho y tierras, entregándole la escritura y títulos correspondientes.
Gaspar Hernández, vecino de la Puebla de los Ángeles, vende a su hermano Alonso Muñoz, beneficiario de Tlacolula, la Venta de las Vigas en 1000 pesos de oro común