El Bachiller don Antonio Carreto, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de esta doctrina de Tlacolulan, jurisdicción de Jalapa, hijo de los difuntos don Agustín Carreto y doña Micaela Ortiz, natural de la Ciudad de Puebla, otorga su testamento en donde nombra como albaceas a los Bachilleres don Manuel Guerrero y don Patricio Rodríguez Maldonado, Presbíteros Domiciliados de este Obispado, y como heredero a don Francisco Carreto, y si este muriera, en su lugar, nombra como heredera a su alma.
TLACOLULAN, DOCTRINA DE
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Felipe Pérez de Huesca, natural del paraje de La Pileta, doctrina de Tlacolula, hijo legítimo de Nicolás Pérez de Huesca y Francisca Gutiérrez López, casado con Paula Barradas Meléndez, otorga su testamento; designa como albacea testamentaria a su mujer en compañía de Antonio Castro, y como herederos universales nombra a sus padres.
Don Francisco José Pérez, Cura del pueblo y doctrina de Tlacolula en esta jurisdicción, y uno de los albaceas del difunto don Bartolomé Martínez de Mora, Presbítero, instituido como tal en testamento que otorgó en Naolinco el 11 de abril de 1761, y cumpliendo con lo que dijo en cláusula a su tres albaceas, dijo que dejó 1, 324 pesos 5 reales y que doña Juana Antonia Robledano, viuda de don Bernardo de la Fuente, que supo decir del destino que se le había de dar a dichos reales, que se los ha entregado a él, y de ellos le pide recibo para resguardo de la testamentaria, y teniéndolo a bien dicho José, otorga que ha recibido de la dicha viuda, la cantidad de 1, 324 pesos 5 reales como pertenecientes a la piadosa intención de dicho don Bartolomé Martínez de Mora
Don Antonio Fernández de Velasco, natural y vecino de la población de la Hoya, doctrina de Tlacolulan en este cantón, hijo de don Ignacio Fernández de Velasco y de doña María Nicolasa Farfán, sus padres ya difuntos, otorga que ordena su testamento: En el que declara que es casado con doña María de Jesús Olivares, de cuyo matrimonio procrearon a un hijo varón y cuatro mujeres. Cuando contrajo matrimonio tenía 300 pesos de capital en animales y otras frioleras y su referida esposa trajo una vaca y unas ovejas que todo importaría unos 50 pesos. También declara que tiene en su casa un niño nombrado José Luis, hijo de un fulano Lara y Gertrudis, que por haber muerto el expresado Lara y de carecer de proporción la madre, le consignó ésta al dicho niño desde que tenía tres meses de edad y de lo consiguiente se ha criado y alimentado en casa, teniendo hoy la edad de 4 años; de esta manera ordena que cuando fallezca se continué asistiendo y se le dé educación cristiana y que para los gastos tomen la cantidad que en el quinto de sus bienes va a consignarle y que cuando tengo edad competente se le entregue lo que haya quedado de la parte que le queda consignado y en el caso de que tenga mala conducta, que no quiera permanecer en compañía de su familia o llega la época de conducirse si solo, se tendrá por hecho en su favor el expresado legado y no se le dará cosa alguna; sino que el sobrante que haya a la vez se tendrá como parte de caudal del comparente y se distribuirá entre sus hijos herederos. Declara por bienes una casa ubicada en esta ciudad a la calle del Calvario, con solo el gravamen de 420 pesos; un rancho de siembra llamado el Rincón en terreno de los naturales de Tlacolulan que se lo tienen dado en enfiteusis; una cañada de una carga de sembradura llamada el Potrero, en terreno de los mismos de Tlacolulan; otro pedazo arriba de Cruz Verde, beneficiado para siembras y en terreno de los propios de Tlacolulan en los mismos términos de los anteriores; una casa de madera contigua al mismo paraje de Cruz Verde, en tierras de los San Gabrieles; las casas de su habitación y establecimiento que son los principales parajes de posada en la Hoya, con sus respectivos departamentos de tienda, amasijo, macheros, corral y demás necesario, ubicado todo en terreno de los ya citados de Tlacolulan; un pie de ganado vacuno en Actopan a la falda del cofre; animales de carga y para el servicio de posta, ganado ovejuno y cabrío; además, dos atajos de mulas, uno de cuarenta cinco y otro de cuarenta y cuatro aparejadas todas, para ejercitar en el tráfico del camino están al cargo de su hijo don José Joaquín que las gobierna la denominación de Mayordomo, quién se lleva la mitad de utilidades. Declara que en su libro de gobierno consta lo que su tienda tiene de existencias, lo cual son igualmente sus bienes; así como, el numerario que se encuentre en mi casa; entre otros que se mencionan en el acta. Nombra por sus únicos y universales herederos a sus cinco hijos. Y por albaceas a su hijo don José Joaquín Velasco y Olivares y a don Dionisio Camacho; así mismo, les otorga poder y facultades para que después de su fallecimiento procedan a la recaudación y cobranza de todos de ellos, también a la formación del plan divisorio. Finalmente revoca todos los testamentos, codicilos, poder para testar y otras últimas disposiciones que antes de esta haya hecho u otorgado por escrito o por palabra.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANODiligencias sobre apertura de testamento cerrado del presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate, cura de la doctrina de Tlacolulan, otorgado en esta ciudad de Xalapa el 5 de julio de 1832; primeramente, se presenta la solicitud de los albaceas, que lo son el presbítero don José Joaquín Ortiz, cura de la doctrina de Zacatlán de las Manzanas, y don José María R[odríguez] Roa, de esta vecindad, nombrados por codicilo, donde suplican se abra el testamento, se les devuelva el testimonio de codicilo para evitar confusiones; que los ciudadanos Florencio Aburto y José María Guerra, testigos de dicho testamento, reconozcan sus firmas y den testimonio de su presencia en el otorgamiento del testamento; que se presenten ciertas personas para reconocer las firmas de los testigos que están ausentes y de los que ya fallecieron; para que en presencia de los testigos se proceda abrir el testamento; y finalmente, abierto dicho testamento se sirva el alcalde a reducirlo a escritura pública, agregándolo el escribano a su registro. Posteriormente, se cita el codicilo y se presentan los testimonios de los testigos: José María Guerra, Florencio Aburto, Joaquín Guevara, Manuel Cosa, Ángel de Ochoa, Pedro Figueiras, José Manuel Laredo, Bernardo Sayago, José María Ruiz, Juan Nepomuceno César. Hecho esto se realizan los autos para abrir el testamento, en el cual el presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate dice ser originario de esta ciudad de Xalapa, hijo legítimo de don Félix Ruiz y de doña María Teresa Ortiz de Zárate, ya difuntos, en cuyo testamento ordena lo siguiente: Declara por bienes 2 800 pesos en poder de don Bernabé de Elías Vallejo, de este comercio; la casa de su habitación, ubicada en esta ciudad en la calle Nueva; otra casa chica en situada en la misma calle, cerca de la esquina que da vuelta para la de Belén; otra casa situada en la calle de la Caridad, de esta ciudad, que reconoce 380 pesos a favor de la cofradía de Ánimas de esta parroquia; la mitad del valor de la casa que actualmente habita su hermano, el presbítero don José María Ruiz, en esta ciudad, en la calle el Ganado, entre otros bienes. Manda que de sus bienes se den 200 pesos para ayuda en la construcción del templo que se está reedificando en el pueblo de las Vigas de la doctrina de Tlacolulan. Ordena se den 200 pesos para los pobres de la feligresía del Chico; 100 para los de Tlacolulan; 100 para los de la doctrina de Xicochimalco; y 100 para las mujeres pobres del pueblo de la Joya, de la referida doctrina de Tlacolulan. Ordena que a Teresa Ramírez, a María Gertrudis y a Carmen Hernández, sus sirvientas, se les den a cada una 200 pesos. Manda que a su compadre, Mariano de la Cruz, vecino de la Vigas, hijo de tío Santiaguito, se le den 150 pesos en legado. Ordena que las tres casas queden a disposición de su hermano, presbítero don José María Ruiz, para que disfrute de sus rendimientos, y luego que fallezca su hermano quedará la casa chica de la calle Nueva a beneficio del Beaterio de esta ciudad, para que sirva de auxilio a las niñas pobres que carezcan de recursos para permanecer en dicha casa de recogimiento. Y la casa de su morada y la de la calle de la Caridad, se consignen a la cofradía de Ánimas de esta parroquia, con la condición de que por cada casa digan por su alma doce misas cada año. Ordena que la mitad de la casa que le pertenece, una vez que fallezca su hermano se reparta entre sus tres sirvientas y entre Feliciana Díaz de Párraga y Juana Delgado, hija de doña Josefa Delgado. Y del remanente de sus bienes nombra como heredero a su hermano. Nombra como albacea testamentario a don Francisco Díaz Rosas, vecino y del comercio de esta ciudad, y a su hermano presbítero don José María Ruiz. Finalmente, se ordena registrar dicho testamento en el registro del escribano.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICOEl Licenciado Pedro García de Baldemora, Cura de la Doctrina de Tlacolula, jurisdicción de Jalapa, junto con doña María Ignacia, viuda de don José Rodríguez, y doña María Antonia Díaz de Acosta, mujer legítima y albacea de don Tomás García, con poder para testar y nombramiento de albaceas del difunto don José de Acosta, proceden a realizar el testamento de dicho difunto, en el cual señalan haber hechos los pagos a la Cofradía del Divinismo Sacramentado de esta Parroquia, que se debían a los bienes de don Fernando Ponce de León, la venta de 2 casas; una casa grande y una chica en este pueblo, la grande a don Tomás Borro en 2, 766 pesos y la chica a María Ignacia en 700 pesos, y el nombramiento de herederos a los hijos que tuvo con María de Jesús.
El Brigadier don Antonio Carreto, Cura beneficiado por el rey, Vicario y Juez eclesiástico de esta Doctrina de Tlacolula, hijo legítimo de don Agustín Carreto y doña Micaela Ortiz, otorga su testamento; designa como albaceas testamentarios a don Francisco (apellido ilegible), don Patricio Rodríguez, Clérigo Presbítero y Vicario, y a doña Isabel (apellido ilegible), así como sus herederos universales.
El Licenciado don Antonio Álvarez de Guzmán, Clérigo Presbítero Domiciliado en el Obispado de Puebla y vecino de la doctrina de Tlacolula de esta jurisdicción, con poder para testar otorgado por doña Micaela de Zárate, vecina de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, realiza su testamento en donde declara que la difunta recibió 312 pesos de don Juan Bautista de Torrontegui y Goytia, esposo de su hermana doña Josefa de Zárate, difunta, los cuales ya fueron entregados a sus sobrinos. Deja por bienes un rancho de ganado mayor llamado Boca de Córdoba en la jurisdicción de La Antigua, una caballería de tierras con 402 reses, 48 caballos, 40 yeguas, un esclavo negro llamado Cayetano Antonio, una mulata tuerta llamada María Urbana y otro mulato esclavo llamado Juan José. Declara fue casada en primeras nupcias con Marcos Mojica. Nombra como albaceas al otorgante y como heredera universal a su hermana doña María de Zárate.