Doña Catalina Lagunes, mujer de Simón de Escobar vecinos del pueblo de Naolinco, dijo que quedó como heredera universal del Bachiller Francisco Lagunes, Cura que fue del pueblo y doctrina de Tlacolula, otorga poder especial en primer lugar a Antonio López, vecino de la Puebla de los Ángeles, en segundo al Licenciado Matías de Hijar, Presbítero Abogado de la Real Audiencia de México, y en tercer lugar al Licenciado Francisco de Urue Arbieto y Tovares Presbítero y Abogado de los Reales Consejos, para que en su representación cobren de la Real Caja de México y de los jueces oficiales las cantidades que se le quedaron debiendo al Bachiller Francisco Lagunes por el salario y administración de los Curatos de Misantla y Tlacolula.
TLACOLULAN, DOCTRINA DE
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Gertrudis de la Gala y Thormes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende al Licenciado Pedro Chacón de Chávez, Cura propio de la Doctrina de Tlacolula, un esclavo mulato criollo de 16 años, nombrado Francisco Javier, hijo de otra esclava suya nombrada Juana, cuyo esclavo esta libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 200 pesos de oro común que se da por entregado.
El Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, Cura y Juez Eclesiástico de la doctrina de Tlacolulan, jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a don Lucas de Vargas, Procurador de la Audiencia Eclesiástica en la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
El Licenciado Gregorio Fentanes, Cura propio de la doctrina de Tlacolula, de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder especial a don Antonio Beau, vecino de la Ciudad y Corte de México, para que en su nombre comparezca ante el señor Virrey de este reino, con quien convenga para que se le otorgue despacho de confirmación del curato de Huamoxtitlán.
El Bachiller don Bernardo María Sánchez de Ibáñez, Cura de la Doctrina de Santa María Tlacolulan, otorga poder especial a don Joaquín Palafox y Loria, Capellán de Religiosos de Santa Inés, para que lo represente en el juzgado y curia eclesiástica de la Ciudad de la Puebla, donde presente sus ocursos por el derecho que el otorgante tiene a las capellanías que quedaron por fallecimiento de su tío el Doctor don Ignacio Sánchez de Ibáñez, Prebendado de la Santa Iglesia Catedral de la citada Ciudad de la Puebla.
El Bachiller José Mariano Romero y Rocha, Cura propio del pueblo y doctrina de Tlacolula, revoca poder otorgado a don Ignacio Ramírez de Arellano, vecino de la Ciudad de la Puebla, y otorga poder general a don José Joaquín Dávila, vecino también de la Puebla, para en su nombre cobre todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, mercaderías, frutos, géneros, bienes y efectos de cualquier especie que le estuvieren debiendo, asimismo para que lo represente en todos sus pleitos que se presenten.
El Licenciado don Pedro García de Baldemora, Cura de la Doctrina de Tlacolula, junto con doña María Antonia Díaz de Acosta, hija legítima del difunto don José Díaz de Acosta, viuda de don José Rodríguez y mujer legítima en segundas nupcias de don Tomás García, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas de dicho difunto y haciendo uso de ese nombramiento, venden a don Tomás Borro, vecino del pueblo de Jalapa, una casa labrada de paredes y cubierta de madera y tejas, la cual mide 28 varas de frente y 44 varas de fondo, linda al norte con la Calle Nueva, al sur con el callejón de Quiñones, al oriente con casas de la viuda de Antonio Vanegas y al poniente con las de José de Ugarte, al precio de 2, 766 pesos.
Don Francisco José Pérez, Cura del pueblo y doctrina de Tlacolula en esta jurisdicción, y uno de los albaceas del difunto don Bartolomé Martínez de Mora, Presbítero, instituido como tal en testamento que otorgó en Naolinco el 11 de abril de 1761, y cumpliendo con lo que dijo en cláusula a su tres albaceas, dijo que dejó 1, 324 pesos 5 reales y que doña Juana Antonia Robledano, viuda de don Bernardo de la Fuente, que supo decir del destino que se le había de dar a dichos reales, que se los ha entregado a él, y de ellos le pide recibo para resguardo de la testamentaria, y teniéndolo a bien dicho José, otorga que ha recibido de la dicha viuda, la cantidad de 1, 324 pesos 5 reales como pertenecientes a la piadosa intención de dicho don Bartolomé Martínez de Mora
El Licenciado don Pedro Chacón de Chávez cura de la Doctrina de Naolinco y vecino de dicho pueblo, tiene donados del Licenciado don Antonio Carreto, de la Doctrina de Tlacolula, la cantidad de 100 pesos en oro, a fin de que sus réditos, que suman 6 pesos, sean designados a la celebración de misas a favor de la Señora de los Dolores de la Parroquia del pueblo de Tlacolula.
Diligencias sobre apertura de testamento cerrado del presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate, cura de la doctrina de Tlacolulan, otorgado en esta ciudad de Xalapa el 5 de julio de 1832; primeramente, se presenta la solicitud de los albaceas, que lo son el presbítero don José Joaquín Ortiz, cura de la doctrina de Zacatlán de las Manzanas, y don José María R[odríguez] Roa, de esta vecindad, nombrados por codicilo, donde suplican se abra el testamento, se les devuelva el testimonio de codicilo para evitar confusiones; que los ciudadanos Florencio Aburto y José María Guerra, testigos de dicho testamento, reconozcan sus firmas y den testimonio de su presencia en el otorgamiento del testamento; que se presenten ciertas personas para reconocer las firmas de los testigos que están ausentes y de los que ya fallecieron; para que en presencia de los testigos se proceda abrir el testamento; y finalmente, abierto dicho testamento se sirva el alcalde a reducirlo a escritura pública, agregándolo el escribano a su registro. Posteriormente, se cita el codicilo y se presentan los testimonios de los testigos: José María Guerra, Florencio Aburto, Joaquín Guevara, Manuel Cosa, Ángel de Ochoa, Pedro Figueiras, José Manuel Laredo, Bernardo Sayago, José María Ruiz, Juan Nepomuceno César. Hecho esto se realizan los autos para abrir el testamento, en el cual el presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate dice ser originario de esta ciudad de Xalapa, hijo legítimo de don Félix Ruiz y de doña María Teresa Ortiz de Zárate, ya difuntos, en cuyo testamento ordena lo siguiente: Declara por bienes 2 800 pesos en poder de don Bernabé de Elías Vallejo, de este comercio; la casa de su habitación, ubicada en esta ciudad en la calle Nueva; otra casa chica en situada en la misma calle, cerca de la esquina que da vuelta para la de Belén; otra casa situada en la calle de la Caridad, de esta ciudad, que reconoce 380 pesos a favor de la cofradía de Ánimas de esta parroquia; la mitad del valor de la casa que actualmente habita su hermano, el presbítero don José María Ruiz, en esta ciudad, en la calle el Ganado, entre otros bienes. Manda que de sus bienes se den 200 pesos para ayuda en la construcción del templo que se está reedificando en el pueblo de las Vigas de la doctrina de Tlacolulan. Ordena se den 200 pesos para los pobres de la feligresía del Chico; 100 para los de Tlacolulan; 100 para los de la doctrina de Xicochimalco; y 100 para las mujeres pobres del pueblo de la Joya, de la referida doctrina de Tlacolulan. Ordena que a Teresa Ramírez, a María Gertrudis y a Carmen Hernández, sus sirvientas, se les den a cada una 200 pesos. Manda que a su compadre, Mariano de la Cruz, vecino de la Vigas, hijo de tío Santiaguito, se le den 150 pesos en legado. Ordena que las tres casas queden a disposición de su hermano, presbítero don José María Ruiz, para que disfrute de sus rendimientos, y luego que fallezca su hermano quedará la casa chica de la calle Nueva a beneficio del Beaterio de esta ciudad, para que sirva de auxilio a las niñas pobres que carezcan de recursos para permanecer en dicha casa de recogimiento. Y la casa de su morada y la de la calle de la Caridad, se consignen a la cofradía de Ánimas de esta parroquia, con la condición de que por cada casa digan por su alma doce misas cada año. Ordena que la mitad de la casa que le pertenece, una vez que fallezca su hermano se reparta entre sus tres sirvientas y entre Feliciana Díaz de Párraga y Juana Delgado, hija de doña Josefa Delgado. Y del remanente de sus bienes nombra como heredero a su hermano. Nombra como albacea testamentario a don Francisco Díaz Rosas, vecino y del comercio de esta ciudad, y a su hermano presbítero don José María Ruiz. Finalmente, se ordena registrar dicho testamento en el registro del escribano.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICO