Don Bartolomé Salvo, vecino del pueblo de Jalapa, otorga a Felipa Florentina, vecina del pueblo de Coatepec, el arrendamiento de las tierras y haciendas de esta jurisdicción, entre ellas un potrero nombrado Zimpizahua, anexo al Ingenio de azúcar llamado San Pedro Buena Vista, por el tiempo de 5 años, en la cantidad de 80 pesos anuales, con la condiciones que se mencionan en la esta escritura.
TIERRAS
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Diligencias del Teniente Juan de Medina Caraveo sobre la invasión de tierras que hicieron algunos naturales de Coatepec, en el sitio de La Estanzuela y el Potrero de Zimpizahua, pertenecientes al ingenio de San Pedro Buenavista, propiedad del Capitán Juan Velázquez de la Cadena.
Don Antonio Fernández Becerra, vecino de Teziutlán, arrendatario de las tierras del Ingenio de San Pedro Buenavista, y don Juan José Rincón, su fiador y dueño de la Hacienda nombrada Tenextepec, se obliga a pagar a don Juan Isidro Velázquez de la Cadena, vecino de la Ciudad de México, la cantidad de 450 pesos, por concepto del arrendamiento de tierras del ingenio de Buenavista.
Don Diego de Orduña Loyando y su hijo Don Antonio de Orduña Loyando, dueños de este ingenio, dieron poder a Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, para que en sus nombres compre de la persona o personas que hallare, cualesquier sitios de estancia, caballerías o suertes de tierras, en los precios que concertare, obligándolos a pagar de las mismas.
Don José de Arias y Torija, dueño de la hacienda e ingenio nombrado San Pedro Buena Vista, alias la Orduña, en esta jurisdicción, otorga que hace gracia y donación a la República de Naturales del pueblo de San Jerónimo Coatepec, de las tierras montañosas de Cascapula, por el rumbo que mira al poniente y cofre de Perote, suficientes para ocurrir a la falta que tienen dichos naturales, con las condiciones siguientes: que en reconocimiento de ellas le han de acudir a servirle en cuadrillas para las labores y trabajos de la hacienda; que si por los presentes naturales o sus sucesores, le suscitaren litigio a dicha finca no tenga ningún efecto esta donación y vuelvan las tierras que ahora las cede a su poder o al de sus herederos.
El Capitán Don Diego de Orduña Loyando, residente en su ingenio nombrado San Pedro, dio en arrendamiento a Francisco de la Cruz Obregón una estancia de ganado mayor llamada San Diego y por otro nombre Espanta Judíos, en términos de la Antigua ciudad de Veracruz, poblada de ganado mayor, asimismo, le arrendó también los sitios y tierras que llaman de la Sierra de Santa Ana, y el ganado vacuno cimarrón, caballos y los demás anexos, que hubo de Don Ramiro de Arellano, por tiempo de seis años y al precio de 1 200 pesos de oro común anuales.