José María Luna, Francisco Rodríguez y Ramón Flandes, vecinos del pueblo de Santa María Tlapacoyan, dijeron que por el común de vecinos de razón del expresado pueblo se siguen autos sobre tierras con los pueblos de Teziutlán y Jiuhtetelco [Xiutetelco], cuyo negocio se halla en grado de súplica en el Tribunal Superior de este Departamento, y siendo preciso situar aquí una persona que gestione por dicho común, facultó éste a los comparentes para que otorguen poder a quien contemplen con aptitud y capacidad. Y en desempeño de la expresada facultad, otorgan que por sí y en nombre de los demás individuos que componen el común de vecinos de razón del referido pueblo de Tlapacoyan, dan poder a don Ignacio Velasco, de esta vecindad, para que en nombre del referido común se presente ante el Tribunal Superior de este Departamento, a gestionar lo conducente en el grado de súplica en que se halla el indicado negocio.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICOTIERRAS
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Ambrosio López, Gobernador del pueblo de San Lorenzo, sus alcaldes y oficiales, común y naturales, y Francisco Miguel de Campo, vecinos de esta jurisdicción, su curador defensor nombrado por la Real Justicia, y por otra parte don Diego Bautista, Gobernador del pueblo de Acatlán, sus alcaldes, oficiales, común y naturales de él, y José Ramos, su Curador defensor, dijeron que ante el Licenciado Francisco Valenzuela Vanegas del Consejo de Su Majestad y oidor de la Real Audiencia de México, que tienen pleito sobre unas tierras que lindan entre un pueblo y otro pretendiendo derecho sobre ellas los unos y los otros, han convenido comprometerse para que los unos y los otros se sirvan y usen de ellas libremente sin contradicción, de tal manera que si en algún tiempo alguno de ellos volviera a suscitar pleito sobre dichas tierras que están desde el lindero nombrado Hueyapan, pierda el derecho que a él tuviere y pague los costos y daños que la parte demandada siguiere.
Juan Camacho, vecino la jurisdicción de Jalapa, vende a Marcos Mojica, de la misma vecindad, un sitio de 10 caballerías de tierra de ganado mayor, que es la tercia parte que le cupo en 4 sitios de que se compone la hacienda nombrada Santa Bárbara en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, que están proindivisos entre él y sus coherederos. Dicho sitio se encuentra libre de empeño, la venta se hace en 500 pesos de oro común, 200 de ellos le ha entregado y los 300 restantes le ha de pagar en 6 meses de la fecha de esta escritura con especial hipoteca de esas tierras.
Matías de la Cruz, Gobernador del pueblo de Coacoatzintla; don Juan Salvador, don Pascual Juan, don Nicolás de Santiago, Alcaldes; Pedro de Santiago y José Méndez, Regidores; Francisco Juan, Alguacil Mayor; y Bernabé de Santiago, Escribano, dijeron que en su nombre y demás común del pueblo de Coacoatzintla, otorgan poder especial a don Francisco Miguel de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, para que en sus nombres siga el pleito que tienen con los naturales del pueblo de Chapultepec sobre tierras, y general para todo lo demás que al presente tienen o tuvieren con cualquier persona o comunidad.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en arrendamiento al Licenciado Manuel de Estrada, Cura de la Doctrina de Coatepec, un molino de agua de pan moler, que tiene en términos del pueblo de Jalapa, con los ganados, aperos y herramientas, asimismo le arrienda 3 caballerías de tierra contiguas al molino, con todas sus aguas, pastos, abrevaderos, entradas, salidas, usos y costumbres, por tiempo de 5 años en 80 pesos de oro común en cada uno, quedando hipotecados a la paga los frutos de arrendamiento.
Don Miguel Gómez de Soto, labrador dueño de hacienda, en la jurisdicción de San Juan de los Llanos, otorga poder especial a don Juan de Arzapalo y Jiménez, vecino de Huauchinango, para que en su nombre tome posesión de unas tierras suyas que tiene en Apapastla, jurisdicción de Tulancingo, asimismo para que las pueda vender o arrendar de contado o al fiado por los tiempos y plazos que por bien tuviere.
Marcos Mojica, natural y vecino de La Antigua Veracruz, Doctrina de Misantla, hijo legítimo de José Hernández y María Carrillo, difuntos, ordena su testamento donde dice que a Juan José, mozo de 16 años, se le den 4 vacas chichiguas y un caballo manso. Debe a los herederos de Julián de Rivera, 100 pesos; a Cristóbal Romero, vecino de Misantla, 20 pesos; entre otras deudas. Fue casado con Josefa de las Fuentes, quien no trajo dote cuando contrajeron matrimonio con quien tuvo 2 hijos, cuando esta falleció tenía 130 vacas, 12 caballos, 6 yeguas y una parte de tierras en Juchique. Al presente esta casado con Micaela de Zárate, quien no trajo caudal alguno a su poder, ahora cuenta con las tierras de Santa Bárbara; las tierras que tiene en Juchique; 100 vacas; la casa de su morada, entre otros bienes. Nombra como albacea a Micaela de Zárate; a Francisco Martín, vecino de la Veracruz, y como herederos a sus hijos.
José Luis, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que en términos de este pueblo heredó de Domingo Luis, su padre, y de Francisco Luis, su abuelo, 5 caballerías de tierras por merced que le hicieron a su abuelo; dos ubicadas cerca del cerro Macuiltépetl, las otras dos en Coapexpan, y la última en el llano que llaman de Domingo Luis. En 1700 el otorgante hizo venta de dichas caballerías de tierra al común y naturales, quienes le han pedido les otorgue escritura de venta, en cuya virtud, otorga que vende al gobernador, oficiales y demás común las 5 caballerías de tierra mencionadas, en 200 pesos de oro común que se da por entregados a su voluntad.
Don Francisco Sánchez, vecino de la Ciudad de México y residente del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Bonifacio Cortés, vecino de este pueblo, para que siga los autos sobre la denuncia de las tierras de las barrancas de Tenepanoyan, Zomelahuacan, y Romerosqui, en la inmediación de los parajes de las Vigas y Cruz Blanca en esta jurisdicción.
El Bachiller José de Acosta, Presbítero, con poder especial otorgado a su favor por Juana de Acosta y los hijos de Francisco Domínguez Muñiz, dueños del trapiche de los Otates, quienes sostienen pleito por tierras con los Palmeros, hijos legítimos de la citada Juana de Acosta, han convenido entregar a la misma, dos partes de tierra para que el ganado de ambas familias paste en la parte que queda de los Otates, y que cuando dicha Juana fallezca, las partes de tierra que se mencionan sean devueltas con sus mismos linderos a los Domínguez, los cuales pagarán 100 pesos de oro común que es el precio de dicho pedazo, con la condición de no tener vecinos, más que a los mencionados Palmeros.