Luisa Ordóñez, vecina de Jalapa, viuda de Manuel Rodríguez de Maya, por lo que le toca de su dote y el multiplico, y el haber sucedido en los bienes de su marido, vende a Juan Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, dos solares y una caballería de tierra fuera de la traza de este pueblo, con el ramanente del agua que sale desde una fuente o manantial a la orilla de un monte, dos tiros de arcabuz de él, junto a un cerrillo donde se hace una cañada. Y otra caballería de tierra en términos de Jalapa, linde con las tierras referidas, en una loma alta de sabana roja, como a media legua de Jalapa, y el derecho a la laguna que en ella está, por el precio de 150 pesos de oro común y 30 fanegas de maíz.
TIERRAS
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Diego de Landa, en nombre de su parte, presentó por testigo a Don Juan de Castro, vecino de Jalapa, y preguntando al tenor del pedimento antes mencionado, dijo que satisfaciendo el dicho Don José de Ceballos y Burgos con 5000 pesos a los herederos menores, se le podrían hacer la cesión traspaso de las 9 caballerías, 2 sitios de ganado menor y la merced del agua del Salto de Naolinco, ubicados en términos de Naolinco y Tonayán.
Para la dicha información, el alcalde Mayor de Jalapa, Don Juan de Fuica Lezama, recibió el juramento de Francisco Martínez, labrador, dueño de recua, vecino de Jalapa, y preguntando por el tenor del pedimento de Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dijo que si los herederos quisieran vender las tierras no les darían más de 4000 pesos, y serían en pro y útil de todos el que las traspasaran en Don José de Ceballos y Burgos, a cuenta de sus legítimas.
El capitán Don Juan de Fuica Lezama, Alcalde Mayor de Jalapa, habiendo visto esta información dada por el Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, curador de las personas y bienes de Don Pedro [de Ceballos], Don Marcos [Ceballos de Burgos], y fray Boecio de Ceballos, fraile novicio de la de la Orden de Santo Domingo de la ciudad de Los Angeles, concedió licencia a Don Sebastián de la Higuera como tutor de los dichos menores, para que otorgue la cesión y traspaso en forma de derecho que los menores tienen a las tierras, aguas, y sitios mencionados en estos autos, en el citado Don José de Ceballos y Burgos, siempre y cuando el susodicho pague o reciba en cuenta de sus legítimas 6500 pesos de oro común.
Matías Lorenzo, vecino de Jalapa, vende a Diego de Orduña, residente en la provincia de Jalapa, una caballería de tierra en términos de Coatepec, al precio de 210 pesos de oro común.
Sebastián Bautista, Francisco Girón, y Juan Girón, indios principales de Xilotepec, venden a Gregorio González, vecino de Veracruz, un pedazo de tierra en términos de Xilotepec, en 34 pesos de oro común.
Juan García Calleja, vecino de Jalapa, y Lorenzo de Herrera, vecino de esta provincia, formaron una compañía para labrar unas tierras del primero, ubicadas en términos de Jalapa, entre los cerros de Chichihualtepec y Ocelotepec, para sembrarlas de caña y otras semillas, por tiempo de seis años.
Mariana de Astudillo, viuda de Diego González, vecina de Jalapa, funda una capellanía de misas con 1500 pesos de oro común de principal y 75 pesos anuales de renta, los cuales quedaron impuestos sobre unas casas en este pueblo, una labor de maíz, dos caballerías de tierra y otras propiedades.
Juan Ramírez Pineda, vecino de Tecamachalco, vende a Pedro Pimentel, gobernador de Atzalan, y a Pablo de Guzmán, regidor del citado pueblo, un sitio para ganado menor con dos caballerías de tierra, situados en la parte que llaman Amoluca, términos de Altotonga, por el precio de 200 pesos de oro común.
Juan Librero y Elena Rodríguez, vecinos de Teziutlán, se obligan de pagar a Juan Bello de la misma vecindad, 1100 pesos de oro común, por razón de medio sitio de estancia de ganado mayor, tres caballerías de tierra, siete rejas, y 36 bueyes de arar que le compraron fiados (Fragmentos).