Ana María de Porras [Cuenca], viuda de Fernando de Tovar, se obliga de pagar a quien corresponda, 886 pesos y seis tomines de oro común que su marido recibió como tesorero de la Avería e Imposición de la ciudad y puerto de Veracruz
TESOREROS
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Justo Sáenz de la Lastra Ruiz Ugarrio, vecino del pueblo de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, estante en este pueblo, hijo legítimo de Juan Sáenz de la Lastra y de María Ruiz de Ugarrio, vecinos que fueron de Robredo de las Pueblas, en el Valle de Valdeporras[Valdeporres], en los reinos de Castilla, de donde es natural, dio su poder cumplido al Capitán Don Antonio Cueto Bracamontes, vecino de la nueva ciudad de Veracruz y Tesorero de la Santa Cruzada en ella, para que en su nombre haga y ordene su testamento, con las cláusulas, legados, mandas y declaraciones que le tiene comunicado.
Pedro Trillo de Figueroa, vecino de esta villa de Córdoba y Notario del Santo Oficio de la Inquisición de este reino, natural del reino de Galicia en el arzobispado de Santiago en los reinos de Castilla, hijo de Domingo Trillo de Figueroa y de doña Inés del Corral y Figueroa, difuntos; junto con doña María de Pedraza, vecina de esta villa de Córdoba y natural de ella, hija de Antonio de Pedraza y de doña Ana García de Meza, difuntos; ambos otorgantes se dan poder mutuo para testar, para que el sobreviviente de los dos, junto con el Capitán don Juan Gómez Dávila y don Joaquín José Gómez Dávila, hermano y sobrino, en términos que dispone la Ley 33 de Toro hagan su testamento como lo tienen comunicado. Ordenen sean amortajados con el hábito y cuerda de San Francisco de cuya orden de penitencia son hermanos y sepultados en la iglesia de esta villa, en la parte y lugar que pareciere al que quedare vivos de los dos, y la forma de entierro y acompañamiento lo dejan a voluntad de sus albaceas, a quienes piden sea sin pompa alguna. Mandan a todas las cofradías sitas en la iglesia parroquial de esta villa, de la que ambos son hermanos, a 2 reales cada una. Habrá tiempo de veintidós años que contrajeron matrimonio, al que ella llevó 600 pesos y él 4 474 pesos, durante este matrimonio procrearon a Pedro Joaquín, a María y a José Trillo de Figueroa. Por bienes propios señalan la casa de su morada, sobre la cual están de principal 3 262 pesos 4 reales a favor de la capellanía que mandó a fundar Juan Camaño. Otra casa junto a la antes mencionada, de cal y canto, en la que están 1 000 pesos de principal a favor del Señor Doctor don Francisco Mayorga Cervantes, Prebendado de la iglesia parroquial de la Puebla de los Ángeles, de la que no se deben réditos. Dicho Pedro señala, que tiene pagado 1 500 pesos que debía al Capitán don Antonio Díaz Maseda, también tiene en su poder 300 pesos pertenecientes a doña María Trillo de Figueroa, su hija, de la dote y obra pía de huérfana en que la dotó el Doctor don Francisco Mayorga, su compadre, a quien le tiene dado recibo. Asimismo, Pedro declara que el Tesorero don Mauricio Gil de Araujo, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, le hizo donación de una negra dementada a María Trillo, la cual por haber procedido mal se la remitió al trapiche del Capitán don Juan Gómez Dávila, por la demencia que padecía, quien ofreció por ella 50 pesos, mismos que tiene recibidos y que pertenecen a su hija, y es voluntad de él se le entreguen luego que tome estado. Ambos se nombran albaceas testamentarios y tenedores de bienes, y asimismo nombran por albaceas a don Juan Gómez Dávila y a don Joaquín Gómez Dávila. Nombran herederos a sus hijos y revocan cualquier otro poder para testar.
Sans titreEl Alférez Nicolás Rodríguez, vecino de esta villa de Córdoba, hace donación irrevocable a doña Juana de Contreras Gatica, mujer del Tesorero Jacinto Pérez Padrón, vecino de esta villa, de una negra criolla de la Nueva ciudad de la Veracruz, nombrada Teodora que será de edad de dieciocho años, poco más o menos, misma que compró del Capitán Martín Román de Nogales, vecino de dicha ciudad, y es condición que la tenga por suya perpetuamente habida y adquirida por donación por buenas obras que de ella ha recibido y amor que le tiene por haberla criado, ser pobre y otras causas que a ello lo mueven. Hace esta donación con condición y calidad de que de los hijos o hijas que dicha negra tenga, el primero o primera que se logre y viva más de diez años ha de ser para Juana de Gatica Padrón, mujer de Manuel Gómez Dávila, vecino de esta villa, y si dicha negra no pariera más de un hijo o hija el que fuera o la viva ha de ser para Juana de [Contreras] Gatica, y si la dicha Juana vendiera, trocara o enajenara en otra forma a dicha negra ha de ser con esta condición, pena de que quede sin efecto la donación.
Sans titreSebastián de la Peña, vecino de Jalapa, hijo legítimo del Capitán Don Sebastián de la Peña, Alguacil Mayor que fue de la ciudad de Veracruz, y de Doña Ana de Alfaro, difuntos, como albacea y heredero de la susodicha, dio su poder cumplido a Domingo de Oliveros, mercader y vecino de Jalapa, para que en su nombre pida, reciba y cobre, del Capitán Don Pedro Zorrilla, Tesorero, Juez, Oficial Real de la Real Caja de Su Majestad de la ciudad de Guanajuato, en esta Nueva España, 733 pesos de oro común que quedó a deberles a los dichos sus padres, según consta en el libro de cuentas del difunto.
Doña Sebastiana Antonia de Guraya y Lezama, viuda, mujer que fue del Tesorero Don Francisco de Amilibia, de la Real Contaduría de la Nueva Veracruz, dio su poder cumplido al Capitán y Sargento Mayor Don Francisco Antonio de Medina Picaso, Caballero de la Orden de Santiago, gobernador actual de la ciudad de Tlaxcala, Tesorero propio de la Casa de Moneda en la ciudad de México, para que en su nombre pida y demande la cantidad de pesos de oro que Su Majestad quedó debiendo a su marido, del salario que como tal tesorero debía gozar, cuyos pesos dejaron embargados en las reales cajas de la ciudad de Nueva Veracruz, los oficiales reales de ella.
Se tomó la razón de 80 pipas de vino, que lleva Agustín Ramón Guzmán en la cuadrilla de carros de su padre Francisco Ramón Guzmán, en virtud de dos certificaciones de los Jueces Oficiales Reales de la Veracruz, Contador el Alférez Mayor Martín de Artadia y Vertiz y Tesorero Juan de Castro, para entregarlas en México 8 de ellas a Matías Rodríguez de Olivera, y las 72 a Pedro de Severriche.\n
Antonio Amaro González, vecino de esta villa de Córdoba y natural del pueblo de Tecamachalco provincia de Tepeaca, hijo legítimo de Amaro Luis y de Verónica Rodríguez, difuntos, otorga poder a María Martínez Romano, su mujer, y al Tesorero Pedro Trillo de Figueroa, vecinos de esta villa, para que después de su fallecimiento hagan y ordenen su testamento como se los tiene comunicado. Declara ser síndico de los Santos Lugares de Jerusalén en esta villa de cuya limosna dio libranza al Reverendo Padre Procurador Fray Juan de Fonseca para que le cobrara 45 pesos a Francisco Leandro, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, aunque no era tanta cantidad la que debía, la recibiría en cuenta de lo que había de cobrar en adelante, de lo cual tuvo noticias por carta de dicho reverendo padre de que había cobrado al susodicho Leandro 23 pesos y para lo restante había dejado ordenes al síndico de dicha ciudad para que lo recaudara. Hace donación a sus hermanas de la parte que le toca de una casa en Tecamachalco, heredada por sus padres a sus hijos. Declara haber sido casado en primeras nupcias con Ana Bernal, difunta, quien trajo de dote al matrimonio 1 500 pesos y él nada, y con quien procreó a Nicolasa de Amaro. Dijo que después se casó con María Martínez Romano, quien trajo de dote 300 pesos y él tenía de caudal como 800 pesos, con ella procreó a Patricio José, de siete años de edad; Tomasa Beatriz, de 2 años; Pedro de Alcántara, de año y siete meses; y el póstumo o póstuma de que se halla encinta. Nombra como albaceas a su mujer y a Pedro Trillo, y como tenedora de sus bienes a su mujer María Martínez Romano. Nombra como herederos a sus hijos Nicolasa de Amaro, viuda de Antonio Martínez Romano; a Patricio José, Tomasa Beatriz, Pedro de Alcántara y al póstumo o póstuma. Nombra a su mujer como tutora y curadora de sus menores hijos.
Sans titreDon Miguel Íñigo de Armendáriz, otorga que vende al Capitán don Pedro López del Castrillo, vecino de esta villa, un negro su esclavo nombrado Antonio de Velasco, casta Congo, de edad de dieciocho años, que hubo y compró del Capitán Martín Lorenzo de la Bora y Feijo, Tesorero, Juez Oficial de la Real Hacienda y Caja de la Nueva Ciudad de la Veracruz, como padre y legítimo administrador de la persona y bienes del Bachiller don Martín Lorenzo de la Bora, su hijo. Se lo vende por esclavo cautivo en precio de 200 pesos horros.
Sans titreJacinto de Ledos [y Pasos], vecino de esta villa de Córdoba, y doña Gertrudis López [de Guzmán], su legítima mujer, con licencia otorgada por parte de su marido, venden al Capitán don Gregorio Martínez de Solís, Alguacil Mayor y Regidor perpetuo de esta villa, dos negros, uno nombrado Joseph [José] Antonio, de veintiséis años, el cual recibió por dote cuando contrajeron matrimonio. El otro nombrado Josephe [José], criollo de Cartagena, de dieciséis años de edad, el cual compró Jacinto Ledos [y Pasos] al Capitán don Joseph [José] de Arizaga, Tesorero Juez Oficial de la Real Hacienda y Caja de la Nueva Veracruz. Los venden en 600 pesos de oro común, 400 por el primero y 200 por el segundo. Declaran que el esclavo Joseph Antonio está casado con Tomasa, mulata, esclava de los otorgantes, y en caso de querer vender los otorgantes a dicha esclava, preferirán hacerlo a don Gregorio Martínez de Solís.
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