Don José Antonio de Acosta, Teniente General de esta jurisdicción de Jalapa, informa que vendió a la difunta Micaela Rodríguez, viuda de Juan Mendoza, un pedazo de solar de 35 varas de frente, que linda al poniente con calle que sale hacia Naolinco y casas de don Domingo Díaz Mier, al sur con casa que fue de Juan de los Santos, al poniente con la barranca de Xallitic y al norte con un estribo de dicha barranca; dicha propiedad la vendió en 5 reales por cada vara del frente, pero sin entregarle escritura a la citada difunta, la cual entrega a José Núñez, encargado de enterrar a dicha Micaela.
TENIENTES
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Juan Francisco de Campo, Gobernador, Adrían Matías de la Haya, Teniente y los demás Alcaldes, Oficiales y naturales de los pueblos de San Pedro Chiconquiaco y San Antonio Tepetlán, informan que se comprometen a no tener mas pleitos entre ambos pueblos, los cuales se han originado por la posesión de unas tierras que limitan a ambos pueblos.
Don Adrián Matías de la Haya, Alcalde Mayor de Jalapa, estando en la Plaza Pública del pueblo de Naolinco, junto con los oficiales nombrados y soldados de esta Compañía Miliciana de Montada, nombra a don Agustín García Campomanes, Capitán, don Bartolomé Zurita, Teniente y a don José Rodríguez, Sargento.
El Teniente Juan José Rincón, vecino de este pueblo, dueño de recuas, otorga poder especial al Sargento Felipe de Acosta, vecino de Naolinco, para que administre sus recuas hasta la Nueva Veracruz.
El Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, su agregada, usando de la facultad que Su Majestad le concede por su real título para nombrar tenientes en esta jurisdicción, nombró por Teniente del pueblo de Naolinco, que dista cinco leguas de Jalapa, a Don José Cardeña, español, para que en dicho pueblo alce vara de la justicia y conozca solo sumariamente de los excesos criminales que se cometieron.
El Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa, dijo haber nombrado por teniente del pueblo de Naolinco a Don José Cardeña, y respecto de que ha hecho dejación del cargo por enfermedad, y atendiendo a la necesidad de que haya persona que administre la justicia, usando de la facultad que Su Majestad le concede por su real título, nombró como Teniente de dicho pueblo a Don Juan de Frías Cartagena, español, persona en quien concurren las calidades para ejercer el cargo.
María Ortiz de Zárate, viuda de Francisco Domínguez Muñiz, vecina del pueblo de Naolinco, residente en el ingenio de fabricar azúcar nombrado San Miguel Almolonga, otorga poder especial a Francisco Miguel de Campo, Teniente General en esta jurisdicción, para que en su nombre y representación otorgue carta de libertad al mulato Bartolomé de 25 años más o menos, hijo de Gertrudis, esclava, negra mulata, quien se apreció en 100 pesos de oro común.\r\n
El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, Caballero de la Orden de Santiago, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de la jurisdicción de Jalapa, dijo que para la buena y puntual administración de la Real Justicia en las partes que convenga y que haya persona que sea de las calidades que se requiere, nombra como Teniente del pueblo de Naolinco al Capitán Santiago Álvarez Ramírez, residente en este pueblo, para que conozca todos los casos civiles, criminales y haga averiguación contra quienes lo cometan.
El Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de Jalapa y de la de Jalacingo su agregado, dijo que en el mes de febrero de este año nombró a Miguel Rogel como Teniente del pueblo de Naolinco, quien se encuentra con achaques, lo que le impide atender el empleo. Por tanto usando de la facultad que tiene, nombra como tal a Juan de Campuzano, español, para que conozca cualquier causa civil y criminal procediendo en ellas de oficio o a pedimento.
Ante don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de esta provincia, pareció el Bachiller Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado de Naolinco, y dijo que el día 9 del presente mes, lo mandó llamar el Alférez Alonso Domínguez, vecino que fue de este pueblo, para disponer una memoria de testamento por no haber Escribano ni Teniente en dicho pueblo, la cual hizo y firmó el Alférez con otras personas que se hallaron presentes por testigos e informaron lo que supieron; y este testigo, ratificó la autenticidad de su firma que aparece en la dicha memoria.