Don Francisco Javier de Medina, don Antonio Sáenz de Santamaría y don Juan Mateo Juille, como Síndicos y apoderados nombrados por los acreedores de la quiebra de don Juan Antonio Airaldo, vecino de España, otorgan poder general al Licenciado don José de Paz Ponce de León, Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
SÍNDICOS
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José Joaquín Morales, maestro carpintero, vecino de este pueblo de Jalapa, se obliga a pagar a don Juan Santiago Lobo, del Comercio de España, residente en este pueblo, como Síndico que es del Convento Hospital Real, la cantidad de 100 pesos, que son los mismos que por legado pío dejó ordenado don Juan de Lezama se impusiesen, para que con los 5 pesos que redituasen cada año se comprase aceite para la lámpara de la Divinísima de la iglesia de dicho convento, cuyos 5 pesos los tenía impuestos y cargados sobre su casa don Sebastián Barradas, quien los ha redimido y el dicho Joaquín los ha recibido en dinero de contado, y dichos 100 pesos los impone y sitúa sobre una casa que tiene en este pueblo que linda con la Plaza del Rey.
Don Juan Santiago Lobo, del Comercio de España, residente en este pueblo de Jalapa, dijo que don Juan Antonio Jiménez Pérez y don Agustín Valverde, Síndicos nombrados por los acreedores al quiebre de don Rafael Robredo, le confirieron poder, y por su falta a don José Álvarez Campana, con la facultad de poderlo sustituir, en cuya virtud lo substituyó el 10 de marzo de 1776 en don Juan de Soto Sánchez, y por la presente otorga que revoca la citada substitución y nombra en dicho lugar a Juan Atanasio Cervantes, vecino de la Ciudad de México.
Don Sebastián Barradas, vecino del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a don Juan Santiago Lobo, vecino de España y Síndico del Convento Hospital, la cantidad de 100 pesos, mismos que don Juan de Lezama, dejó para la compra de aceite para la lámpara del divino de la iglesia de dicho convento, dicha cantidad la impone sobre su casa que posee en este pueblo, y que heredó de sus padres, obligándose a reconocer el 5 % anual.
Doña Josefa de Campos y Arraido, viuda de don Juan Francisco de Almanza, vecina de la Ciudad de México y residente en el pueblo de Jalapa, informa que ha recibido de don Juan Santiago Lobo, vecino de España, quien fue nombrado síndico por los acreedores de bienes de su difunto esposo, la cantidad de 36, 008 pesos, por concepto de cartas de dote y un legado a favor de su hija legítima doña Ana María de Almanza, este último otorgado por don Agustín de Peñalba, difunto.
Don Juan Santiago Lobo, vecino de España y residente en Jalapa, como Síndico del Hospital de San Hipólito Mártir [Hospital de Nuestra Señora de la Concepción], próximo a regresar a los Reinos de Castilla, otorga en arrendamiento a su hermana doña Josefa de Campos y Arraido, una casa ubicada en este pueblo y calle de Tecuanapa, por 3 años por precio y cantidad de 8 pesos al mes .