Don Juan Antonio de la Riva, de este comercio y vecindad, ha recibido de don Bartolomé Salvo, de este comercio y vecindad, como Sindico del Convento de San Francisco, 600 pesos los mismos con que fundo una obra pía Gonzalo Marques de Acevedo, como albacea que fue de Isabel López Muñoz y los que sitúa el otorgante a censo redimible sobre una casa ubicada en la salida de este pueblo y Calle Real, la cual tiene un censo de 150 pesos a favor de la Cofradía de la Concepción, obligándose a pagar a dicho convento dentro de 9 años y sus réditos de 5 % anuales.
SÍNDICOS DEL CONVENTO DEL SEÑOR SAN FRANCISCO
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Juan de Marmolejo Tinoco, heredero universal de su padre, Juan de Marmolejo Tinoco, difunto, como principal deudor, y Ana de Alfaro, viuda, vecina de Jalapa, como su fiadora, se obligaron a pagar a Diego González, Síndico del Convento de San Francisco de Jalapa, y el fiscal de misa, de cuerpo presente, acompañamiento de todos los religiosos, novenario de misas cantadas y ofrendadas, cantores, honras, el hábito del seráfico padre San Francisco, y lo demás necesario, del funeral de Juan Marmolejo Tinoco, para la fecha de esta escritura, en 40 días primeros siguientes, puestos en Jalapa. Con declaración, que para la seguridad de la paga quedaron depositados y embargados en poder de Ana Alfaro, una negra llamada Catalina y su hijo nombrado Hipólito.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que habiendo quedado como albacea de su tío el Licenciado Diego González, Presbítero patrono de la capellanía de misas que instituyeron Diego González y Mariana de Astudillo, padres de Diego González y abuelos maternos de Sebastián de Acosta, a cuyo título su tío ascendió al sacro presbiterato y cuya propiedad la cedió al Bachiller Miguel Pantaleón de Acosta también presbítero, quedando grabados cuantiosos bienes que corresponden los 1000 pesos de su principal a favor de Alonso García de la Torre, sobre las tierras y molino de pan moler, como se expresa en la escritura de fundación, y habiendo fallecido Pascuala González, hija de los instituyentes y última poseedora de las casas en la Calle Real puesta en público pregón y almoneda, se celebró remate como consta en la escritura a la cual se remite. Es así que a pedimento del Síndico del Convento del Señor San Francisco en la presentación del convento, por el que le tocare los 1000 pesos de principal a favor de Alonso García de la Torre, ganaron despacho, en cuya virtud por lo que le toca como poseedor de la casa como patrono, otorga poder especial al Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo, para que en su representación parezca ante el Juez General de este Obispado y ante las demás justicias que con derecho deba para que haga los pedimentos, requerimientos del desembargo y secuestro de bienes, asimismo pida el amparo y posesión de los bienes vinculados a la capellanía.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, y el Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo Clérigo Presbítero, de la misma vecindad, dijeron que Diego González y Mariana de Astudillo su legítima mujer, fundaron una capellanía de misas rezadas de 1, 000 pesos de principal sobre todos sus bienes y caballerías de tierra a favor de Alonso García de la Torre, el 4 de marzo de 1618, y este último como dueño principal, instituyó y fundó una obra pía, capellanía de misas rezadas en el convento de San Francisco de este pueblo, a su favor y de sus religiosos del que ha sido patrono Sebastián Díaz de Acosta. Y para que Diego de la Torre Arnate, Síndico de ese convento haga aceptación, se obligan cada uno a celebrar y otorgar en forma la escritura de obligación, quedando esta anulada.
Diego de la Torre Arnate, Síndico del Convento del Señor San Francisco de Jalapa, dijo que Francisca Frías Sierra, vecina que fue de este pueblo, dejó al Convento y sus religiosos un molino en términos de este pueblo, que fundó cierta capellanía de misas rezadas, y por haberse deteriorado el molino, pidieron al Ministro Provincial del Santo Evangelio conceda licencia para que la finca se rebaje a 500 pesos en la renta anual para que con ello se afiance, en esta conformidad se obliga Juan Bravo de Alarcón a mantener dicha finca con tal de que se le venda a censo reconociendo el principal expresado. Contando con la licencia solicitada, otorga que vende al mencionado Juan Bravo de Alarcón el mencionado molino que al presente tiene en arrendamiento a censo, en 2, 000 pesos con los réditos anuales.
El Alférez Agustín Velázquez como principal, e Isabel López Ruiz Matamoros, su tía, como fiadora, dijeron que María Rodríguez, viuda que fue de Juan Martín de Abreu, impuso 200 pesos de principal a censo redimible sobre una casa ubicada en la Calle Real a favor del Convento del Señor San Francisco de este pueblo, cuyo principal tiene redimido el Regidor Luis de Monterde y Antillón, de la Orden de Santiago, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, por haber entrado en posesión de la casa y el principal se haya en reales efectivos en poder de Diego de la Torre Arnate, Síndico actual del Convento, con quien tiene ajustado el recibirlos a censo redimible pagando los réditos del 5% en cada año y en su virtud otorgar escritura a favor del Convento. De esta forma, imponen a favor del Convento y en su nombre al Síndico actual, 10 pesos de oro común de censo en cada año que cargan sobre todos sus bienes, especialmente sobre un solar ubicado en este pueblo y una casa de pared con techo de teja que colinda con el aguaje que llaman de Techacapa, por otro lado con solar de Juan Rodríguez, con solar de Juana Agustina, y por otro lado con solar de indios. Asimismo hipotecan lo referido por el que pagarán 5 pesos en julio de este año y los otros 5 al cumplimiento el 14 de febrero del próximo año.
Diego de la Torre Arnate, vecino del pueblo de Jalapa, Síndico que es del Convento del Seráfico Padre Señor San Francisco y de su regular observancia dada por el Reverendo Padre Fray Clemente de Ledezma, dijo que este convento esta obligado por sus religiosos a decir el número de misas que dejó instituido Alonso García de la Torre, imponiendo la cantidad de 1, 000 pesos a favor del instituyente Diego González y Mariana de Astudillo, su legítima mujer, sobre las casas y bienes que expresa la escritura de imposición, para este efecto otorga poder especial a Diego López de Luna, vecino de la Ciudad de los Ángeles y Síndico del Convento de Nuestro Padre San Francisco, para que en representación de ese convento parezca ante el señor Juez de Testamentos, Capellanías y Obras Pías de este Obispado y ante cualquier justicia que con derecho pueda sobre los puntos, cantidades y condiciones contenidas en la escritura.
El Alférez Sebastián de Flores Moreno y Gertrudis de la Gala y Thormes, su legítima mujer, albaceas que son de Juan de Thormes, hermano de esta última, encontrándose en el Convento de San Francisco con los padres Fray Pedro de Rey, su predicador, Fray Miguel Montero, discreto morador en el y Diego de la Torre Arnate, Síndico del Convento, para la obligación de pagar 48 pesos 4 reales de oro común de limosna anuales por las 10 misas rezadas que han de decir los religiosos del convento como aparece en la fundación de la capellanía.
Doña Teresa de Arellano, vecina de este pueblo de Jalapa, mujer legítima del Capitán Lorenzo Romero Jurado, con licencia de su marido por estar inepto para poder administrar sus bienes, otorga que recibe por mano de Juan de Thormes, apoderado de Andrés García de Monsaval, 200 pesos a censo redimible a razón de veinte mil el millar, los cuales sitúa y grava sobre las casas de su morada, ubicadas en la Calle Real, obligándose a pagar 10 pesos de tributo anual al Síndico del Convento de Nuestro Padre San Francisco por las misas que se rezan por el alma de doña Josefa de la Gasca y Ortega.
El Capitán Bartolomé de Castro, Síndico del Consulado del Señor San Francisco, vecino de Jalapa, dijo que por despacho del Comisario General del Tribunal de la Santa Cruzada, se le libró al consulado para que desde Puebla o donde se hallarán unos autos que se siguieron por concurso de acreedores contra bienes de Juan José de Thormes, se remitiesen a dicho tribunal, en cuyo efecto otorga poder a don Justo Caballero, vecino de la Ciudad de la Puebla, para que en su nombre parezca en el tribunal de la Cruzada y ante las demás justicias y pida dichos autos y sobre ello el cobro del crédito del convento.