Pedro Hernández, dueño de sus carros, vecino de Los Ángeles, se obligó a pagar a Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, 35 pesos de oro común, valor del daño que hicieron sus bueyes en una sementera de maíz, 20 días después de la fecha de esta escritura.
SEMENTERAS
7 Descripción archivística resultados para SEMENTERAS
Francisco Luis, vecino de Jalapa, dueño de una sementera de maíz, teniendo necesidad de peones para limpiarla acudió al fiscal de este pueblo Don Francisco Jiménez y con intervención de Fray Francisco Díaz, guardián predicador del Convento San Francisco, se convino con ellos para que le diesen 100 indios peones en un día y 50 sucesivamente para beneficiar la sementera, los cuales ha de pagar con su trabajo el dicho fiscal, y Francisco Luis se obligó a dar de limosna 150 fanegas de maíz al citado monasterio, para fines de enero de 1635.
Juan Rodríguez, residente al presente en este pueblo, se obligó a pagar a Diego Luis, vecino de la provincia de Jalapa, 338 pesos de oro común, precio de una sementera de maíz que tiene dos fanegas y media de sembradura, de una vara de alto, valorada en 200 pesos, cuatro camas con sus colchones, dos cuexcomates y otras cosas que montaron 138 pesos; los cuales dará en esta manera: 100 pesos para fin de septiembre del presente año; otros 100 pesos para el día de Navidad, y los 138 restantes para el fin del mes de mayo de 1613.
Juan Díaz Matamoros, Síndico del Monasterio de San Francisco, vende a Juan de Quiroz una sementera de caña de azúcar que dicho monasterio tiene junto al pueblo de Santiago, estancia sujeta a Jalapa, en 450 pesos de oro común.
Melchor del Moral, morador en términos de Coatepec, y Juan Martín, vecino de la Provincia de Jalapa, se convinieron para hacer ciertas sementeras de maíz y trigo en las tierras del primer socio.
Alejandro Martín, boyero, se obliga de pagar a Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, 40 pesos de oro común, por los daños que su ganado hizo en una sementera de maíz.
Diego de Orduña, habiendo examinado a los testigos presentados por Juana Díaz, le concedió licencia para que pueda formar una compañía con Juan Quiroz, sobre las sementeras de caña y el trapiche de Nexapa.