Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, y Juan Rubio, oficial de sastre, residente en esta provincia, formaron una compañía para vender ropa y otros géneros durante dos años, en esta manera: el primero entregó al segundo 1 000 pesos de oro común en mercaderías de Castilla, de China y de la tierra, como son ruanes, creas, jerguetas, tafetanes, sedas, mitanes, paños, naguas, huipiles y otros géneros, para venderlos en una tienda que Cristóbal de Lozana tiene en este pueblo; y el dicho Juan Rubio, pone su oficio y trabajo de sastre; al término de los dos años, Cristóbal de Lozana se llevará dos tercios de las ganancias, y Juan Rubio, un tercio de las mismas.
SASTRES
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Esteban de Valladares, sastre y mercader de Jalapa, dio su poder cumplido a Tomás de Soto, de la misma vecindad, para que en su nombre y a su dita y crédito, pueda comprar oro o plata labrada o por labrar; y una vez vendido, queden horros de todas costas y daños, hasta la cantidad de 200 pesos de oro común, de los cuales haga y ordene según le tiene comunicado.
Ante Gonzalo Márquez, Teniente de Alcalde Mayor de esta provincia, José de Rivera, español, oficial de sastre, vecino de Naolinco, manifestó un hierro para marcar sus cabalgaduras, en esta forma.
Lorenzo de Valderrama Salcedo, sastre, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Borjes, viandante, 82 pesos de oro común que restan de todas sus cuentas, los cuales dará para el día de San Juan del presente año.
Francisco Escalante y Esteban de Valladares, vecinos de Jalapa, formalizaron la constitución de una compañía sobre una tienda de ropa, mercaderías y otras cosas, durante dos años. En dicha compañía el primero puso 3 321 pesos de oro común en ropa de Castilla, de la tierra de china, otras mercaderías, reales y parte de una casa donde vive; y el segundo puso 700 pesos en alguna ropa, parte de una casa y su oficio de sastre; terminada la sociedad, cada uno sacará su principal y las ganancias se partirán por mitad.
Doña Francisca Ramírez, para la dicha información presentó por testigo a Don Alonso Díaz de la Cueva, oficial de sastre, vecino de Jalapa, quien dijo conocer a los contenidos en esta causa y como criollo de esta jurisdicción, sabe que la Hacienda nombrada Espanta Judíos del Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, tanto para su dueño como para los arrendatarios las ganancias han sido considerables, y no duda de la utilidad que se le seguiría al menor Antonio de Orduña Castillo, el conseguir su arrendamiento.
Ante Juan Ortiz de Zúñiga, Teniente de Alcalde Mayor de Jalapa, Juana María, india ladina, dijo haber estado casada con un español, y de presente está viuda, natural de Chiltoyac, y tiene un hijo natural mestizo nombrado Francisco Pérez, mayor de 14 años, al cual pone como aprendiz de sastre con Francisco Vázquez de Ayora, vecino de Jalapa, por tiempo de cuatro años.
El Capitán Juan Romero, Alcalde Mayor que fue de esta provincia, dio su poder cumplido a Juan Bautista Ordóñez, escribano público de esta provincia, y al hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de Convalecientes de este pueblo, Fray Juan Fortun, para que en su nombre puedan recibir y cobrar de Alonso González, sastre y mercader de Jalapa, 213 pesos 5 tomines de oro común que le debe; asimismo, cobren de Juan Duarte, mercader, y de otras personas, los pesos de oro que le debieren.
Esteban de Valladares, oficial de sastre, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, mercader de la misma vecindad, 510 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, seis meses después de la fecha de esta escritura.
Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, por hacer amistad y buena obra a Esteban de Valladares, sastre, se obligó a pagar por él, al capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, vecino de esta provincia, 320 pesos de oro común de la deuda de una cédula, en esta manera: 160 pesos tres meses después de la fecha de esta escritura, y los 160 restantes de allí en otros tres meses.