El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de su ingenio de hacer azúcar en esta jurisdicción, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre lo pueda obligar en favor de Su Majestad y de su Real Haber, o de la persona o personas a quienes tuvieren cometidas las cobranzas de la cantidad con que se ha servido a Su Majestad, por la composición que se hizo de las tierras, aguas y demás haciendas, de las provincias de Tepeaca y San Juan de los Llanos.
SAN JUAN DE LOS LLANOS, PROVINCIA DE
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Don Juan José de Guevara y Arteaga, Labrador en Provincia de San Juan de los Llanos y residente del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a Tomás de Santiago y Cruz, junto con Domingo de Castro, vecinos de este pueblo, para que prosigan el pleito que tiene con don Domingo Díaz Mier, vecino de este pueblo, sobre la posesión del potrero Las Hayas ó Víboras, alías de las Mulas.
Don Juan Bautista de Arroyta, Escribano Público y Real del pueblo y provincia de San Juan de los Llanos, otorga poder general a Juan de Rodrigo Olmo, residente en este pueblo, vecino de San Juan de los Llanos, para que en su nombre y en virtud de reales cédulas y ordenanzas de lo que tiene dispuesto y prevenido sobre los oficios propietarios y renunciables en indias en cada un mes o en el tiempo que fuere conveniente en ese pueblo o en la parte y lugar que se requiera le pueda renunciar y el oficio de escribanía pública en las personas aptas y capaces para ello.
Fernando de los Ríos, vecino de la provincia de San Juan de los Llanos, residente en Jalapa, hijo legítimo de Francisco García de los Ríos y de Dorotea Baldenegro, estando sano y en su entero entendimiento, dijo que para el descargo de su conciencia le tiene comunicado a don Miguel Gómez de Soto y a don José Gómez de Soto, de esa misma vecindad, a quienes les otorga poder para testar para que en su nombre puedan hacer las mandas, legados, obras pías y graciosas que les parezcan.
El Alférez Antonio Díaz de Córdoba, vecino y labrador en la provincia de San Juan de los Llanos, hijo legítimo de Diego Díaz de Córdoba y de Ana Castellanos Durán, otorga poder para testar al Licenciado Matías Gómez de Córdoba, Clérigo de la Orden de Santiago, para que en su representación haga su testamento según las cláusulas y legados que les ha comunicado. Nombra como albaceas a Antonio Díaz de Córdoba y como herederas a Ana Castellanos, Gertrudis de Córdoba y Jerónima de Córdoba, sus hijas.
Don Bartolomé de Castro, don José Robledano de Cardeña, el Alférez Laureano Fernández de Ulloa y José Antonio de Acosta, mercaderes y vecinos de este pueblo de Jalapa, informan que don Juan Ricardo de Guzmán, traspasó y cedió a esta provincia, vecindad y comercio, las Reales Alcabalas que en la Real Almoneda se le remataron, de las provincias de San Juan de los Llanos, Teziutlán, Atempa, Jalacingo, Tetela y Papantla, las cuales administrarán y para lo cual aceptan la sustitución de poder.
Miguel Gómez de Soto, vecino y labrador de San Juan de los Llanos, otorga poder especial a Pedro de Sarabia Cortés, Sargento Mayor y vecino de México, para que venda un esclavo negro bozal, nombrado Juan José, al precio que se convenga.
Don Pedro Francisco Facio, vecino de Santa María del Rosario de los Teteles de la Provincia de San Juan de los Llanos, otorga poder al Capitán don Antonio Perdomo, vecino de Santiago Yaonáhuac de dicha provincia, para que en su nombre venda cualesquiera bienes del otorgante, tanto raíces como muebles o semovientes y esclavos, para que cobre todas las cantidades que le deban, y para que lo defienda en todos sus pleitos.
Fernando Méndez, con poder de su hermano Antonio Méndez, arrendó a José Ruiz, vecino y labrador de la provincia de San Juan de los Llanos, un sitio de ganado menor nombrado Anenecuilco, por tiempo de 6 años, a razón de 15 pesos anuales.
Don Melchor Francisco Sánchez, arrendatario de las reales alcabalas de Su Majestad de las provincias de San Juan de los Llanos, Teziutlán, Jalacingo y las de este pueblo de Jalapa, vecino de la ciudad de México, persona en quien se remataron las alcabalas por tiempo de cinco años, a razón de mil pesos anuales; y por no poder asistir personalmente en este pueblo, dio su poder cumplido a Bartolomé de Castro, mercader, vecino de Jalapa, para que en su nombre, pida, reciba y cobre, de cualesquier personas que debieren dicha alcabala, así vecinos de esta jurisdicción como de entrantes a comerciar en ella, a razón de 6 por ciento.