El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder especial a Lucas Francisco de Ayala, de la misma vecindad, para que en su nombre solicite la aprehensión de los mozos y sirvientes prófugos de su recua que le deban algunas cantidades de pesos cobrándoles los alcances, así como en todas sus causas, negocios, pleitos civiles y criminales.
RECUAS
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El Capitán Nicolás de Guevara, vecino del pueblo de Naolinco, dueño de recua, se obliga a que don Isidro Jurado, vecino de la Ciudad de Sevilla se embarque para restituirse a dicha ciudad en las primeras naos de bandera que lleguen al puerto de Veracruz al tiempo de su tornaviaje, en caso de que los señores de la Real Sala del Crimen no le concedieran la prórroga de término que pretende hasta la primera flota en que aguarda a su mujer, por haber dispuesto que la trajeran, para cuyo efecto lo presentará ante la Real Justicia de esta jurisdicción.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder a Juan Miguel de Valencia, de la misma vecindad, para que en su nombre parezca en juicio y pida se aprehendan a los mozos y sirvientes de su recua que andan huidos y que huyesen por deberle dinero, así para que liquiden sus cuentas y les cobre los alcances y de lo que reciba otorgue cartas de pago, los despida y acomode otros por el salario que por bien tuviere, así como para toda la administración de sus recuas.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, vende al Capitán Juan de Malpica, labrador y dueño de recua en el pueblo de Perote, un negro esclavo de 16 años más o menos, con una CR en el brazo, como consta en el testimonio de venta que otorgaron el Capitán Lucas de Acosta y el Capitán Damián Pereyra, factores de una armazón de negros. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca en 200 pesos de oro común de a 8 reales que ha recibido.
Miguel Jiménez Carralero, dueño de recua, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial y general a Tomás de Figueroa, su sobrino, para que en su representación administre su recua haciendo los fletes de carga de mercaderías y en general para que lo represente en cualquier caso y situación que se presente, otorgue escrituras de obligación hasta por 1, 000 pesos, así también para todos sus pleitos, causas, negocios civiles y criminales.
Miguel Jiménez Carralero, dueño de recua, vecino de Jalapa, dijo que desde hace un tiempo ha tenido la intención de que Micaela Rodríguez, mujer legítima del Alférez Sebastián de la Higuera, hermana de Mariana Rodríguez, su mujer, goce de un pedazo de solar yermo de 21 varas y media de frente y 56 de fondo, ubicado en la calle que de la Real atraviesa y va a Tecuanapa y sale de este pueblo hacia los ingenios, cuyas colindancias son con casas del Licenciado Diego González de Astudillo, presbítero difunto, al oriente con solar que fue de María Rodríguez, al sur con solar de don Juan de Medina Caraveo. Y por deberle algunos favores y servicios hace gracia y donación irrevocable del mencionado solar.
Miguel Jiménez Carralero, vecino de Jalapa, dueño de recua, otorga poder general a Juan Hernández, vecino del Desierto de Perote para que en su nombre administre su recua cargándola en la forma que encuentre y por los precios que asiente, otorgando el conocimiento con las obligaciones e hipotecas que se acostumbra a entregar las mercaderías, y en el servicios de las recuas pueda acomodar mozos y sirvientes.
El Alférez Sebastián de Flores Moreno, vecino y mercader del pueblo de Jalapa, vende al Alférez Jerónimo de Acosta, dueño de recua de la misma vecindad, un esclavo nombrado Antonio de los Reyes, que obtuvo por remate de los bienes de Juan de Thormes, quien tiene 20 años más o menos, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 300 pesos de oro común.
Miguel Jiménez Carralero, dueño de recua, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder a Tomás de Figueroa, de la misma vecindad, para que en su nombre pueda administrar sus recuas, cargándolas en la forma que halle y por los precios que asentare, otorgando el conocimiento con las obligaciones, hipotecas y estilo que se acostumbra, así como a entregar las mercaderías.
Juana de Castro, viuda y heredera de Sebastián de la Peña, Escribano Real que fue de este pueblo, y el Capitán Bartolomé de Castro, ambos vecinos de Jalapa, este último albacea de Bartolomé de Castro, venden a Leonardo Ortiz, dueño de recua, 2 sitios de tierra para ganado menor: uno en términos del pueblo de Chiltoyac con 3 caballerías de tierra ubicado en una sabaneta y monte que llaman Xoloapan, linda con tierras de los herederos de Juan Machado; el otro sitio dista de este pueblo legua y media, mide 2 caballerías de tierra más un arroyo nombrado Soloatl ubicado entre 2 ciénegas y árboles. La venta se hace con todas sus entradas, salidas, usos y costumbres, libre de censo, empeño e hipoteca, en 600 pesos de oro común que ha de pagar en diferentes plazos.