Antonio García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, dueño de recua, dijo que se halla sin hierro para marcar sus bestias mulares, caballares y vacunas y tiene hecho uno para este efecto del cual hace presentación, que es la traza que presenta al margen de la escritura.
RECUAS
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Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, vecino de Jalapa, recibe en fiado preso como Alguacil Carcelero Comentariense en que se ha constituido a Luis López, por causa que se le está siguiendo por haber herido con un palo a Josefa Martín, india ladina que le servía, y se obligó a que cuando por Juez competente se le mande, lo volverá a la prisión, y de no hacerlo, hará juicio y pagará todo en lo que fuere juzgado y sentenciado
Pedro Gil, dueño de recua, vecino de Jalapa, se constituyó por fiador de Andrés Vázquez en su litigio contra el Capitán Francisco García López y Doña Ana Francisca Matamoros, sobre la venta de una casa o el pago de 340 pesos de oro común que les prestó, en tal manera que si el auto definitivo sobre el que se ha apelado fuere revocado en todo o en partes, el dicho Andrés Vázquez restituirá a los susodichos los 340 pesos que hubiere recibido, o lo que importare la parte revocada.
Don Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, vecino de Jalapa, dijo que como de ordinario está ausente de este pueblo en el trajín de su recua, dio su poder cumplido a su mujer Doña María de Estupiñán, para que en su nombre pida, reciba y cobre los maravedíes, pesos de oro, plata, reales y otras cosas que le deben o debieren por escrituras, cuentas de libro, vales o en otra manera, ajustando cuentas, abonándolas o adicionándolas, y otras cosas
Doña Juana Juárez Durán, viuda de Lucas Cardeña Malpica, vecina de Jalapa, vende a Bernardo Velázquez, vecino de Jalapa, dueño de recua, un solar que está en el camino real que va de Jalapa para la Veracruz; linda por una parte con solar de Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña; y por la otra parte, con solar y casa que fue de Diego Sánchez, difunto, y hace frente con el manantial de agua que llaman Techacapa, libre de censo, hipoteca y otra enajenación, por el precio de 15 pesos de oro común. Asimismo, le vende 210 carretadas de piedra suelta con que está cercado, al precio de 3 reales carretada, las cuales suman 78 pesos y 6 tomines de oro común.
Doña María de Estupiñán, vecina de Jalapa, vende a Juan Martín Borrego, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, un esclavo negro nombrado Pascual de la Cruz, criollo de esta jurisdicción, de 27 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarlo de ningún vicio, defecto, tacha, ni enfermedad, por el precio de 475 pesos de oro común; los 240 en reales de contado, y los 235 restantes, para fin del mes de mayo de 1673, con las costas de la cobranza.
Francisco Pérez, vecino del ingenio que quedó por bienes del Regidor Luis Pacho Mejía, se obligó a pagar a Luis López, dueño de recua, vecino de Jalapa, 180 pesos de oro común que le debe Sebastián de la Cruz, negro libre, criollo, vecino de esta jurisdicción, por cuya cantidad le tiene preso, para dentro de dos años cumplidos a partir de hoy día de la fecha, con los fletes de las mulas que tiene trajinando.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recuas, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder a Salvador de Contreras y Salinas, vecino de la Ciudad de México, y a Esteban de Mojica, para que en su representación puedan administrar sus recuas, cargándolas por los precios que asentaren sus fletamentos, y de eso otorgue los conocimientos con las obligaciones, hipotecas y estilo que se acostumbran, así como entregar las mercaderías en todas las partes y ciudades que asentaren con la fidelidad que se practica y sea necesaria.
Tomás Miguel de Campo, dueño de recua vecino del pueblo de Jalapa, vende al Capitán Juan Ricardo Grant de Guzmán, Alcalde Mayor de esta jurisdicción, un negro esclavo nombrado Maximiliano Marín que será de 18 años más o menos, el cual hubo por remate en almoneda el 18 de mayo de 1721. El esclavo se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 300 pesos de oro común que por él le da dado.
Julián de Aburto, dueño de recua, vecino del pueblo de San Miguel Perote, otorga poder a José Hernández, de esa misma vecindad, su Mayordomo que maneja su recua, para que ande en su recua por el Camino Real y demás partes que convengan y pueda fletar y cargarla en cuantas partes se le ofrezcan y así otorgar vales, conocimientos y escrituras para la seguridad de las cargas.