Domingo de Oliveros, vecino del ingenio San pedro Buenavista, en esta jurisdicción dio en arrendamiento a Antonio Fernández, dueño de su recua y vecino de Jalapa, 8 bestias mulares aparejadas con mantas, lazos, reatas, sobreenjalmas y demás pertrechos, por tiempo de 10 meses primeros siguientes, a partir de hoy día de la fecha, en el precio de 25 pesos de oro común mensuales.
RECUAS
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Francisco Camacho, dueño de recua, residente en su venta que llaman de Los Naranjos, en esta jurisdicción, salió como fiador de Luis de Herrera, vecino de esta provincia, dueño de recua, colector de los diezmos de los azúcares y mieles pertenecientes a esta cordillera, en tal manera de que cumplirá con la obligación de cobrar los diezmos referidos para la Santa Iglesia Catedral de la Puebla.
Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, vecino de Jalapa, recibió de Sebastián García Adán y de Mariana de la Gasca, su mujer, vecinos de Jalapa, mil pesos de oro común en reales de plata doble, por razón de otros tanto que prometieron darle de dote a María de Estupiñán, hija de la dicha Doña Mariana y de Francisco de Estupiñán, su primer marido.
Juan de Quirós, vecino de esta provincia, se obligó a dar y pagar a Francisco de Carriedo, Juez de los Caminos, vecino de Jalapa, 2 000 pesos de oro común (entre renglones:1000 pesos); precio de una recua de mulas de arria, dos esclavos negros, azúcares y otras cuentas, para el día de Navidad del presente año.
Tomás de Soto, dueño de su recua, vecino de Jalapa, vende a Martín Alonso, vecino de la ciudad de Los Ángeles, un negro ladino llamado Manuel, por el precio de 300 pesos de oro común.
Juan de Sosa del Castillo, mercader, vecino de Jalapa, vende a Jerónimo González, dueño de su recua, vecino de Jalapa, un negro bozal, de nación Angola, llamado Enrique, de más de 25 años, por el precio de 370 pesos de oro común.
Mateo González, español, dueño de su recua, vecino de México, se obligó a pagar a Juan Gutiérrez, dueño de su recua y vecino de México, 60 pesos de oro común que Diego, indio natural de México, debía pagar con servicio en su recua; los cuales dará, un mes después de esta fecha.
Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, dueño de su recua, dio su poder cumplido a don Andrés Pérez de la Higuera para que en su nombre otorgue la escritura de espera, conforme a lo que tiene tratado con Juan de Quiroz, durante un año.
Juan Bautista Gallegos, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, dueño de su recua, vecino de los Ángeles, 360 pesos de oro común, precio de ocho mulas de arria con sus aparejos, 10 meses después de la fecha de esta escritura, la mitad dentro de cinco meses y la otra mitad de allí en otros cinco meses.
Don Juan Antonio de la Riva y su esposa doña Juana Teresa Blanco, otorgan que deben y se obligan a pagar a don Francisco Antonio de la Llave, vecino de la Villa de Córdoba, la cantidad de 554 pesos 2 y medio reales, que por hacerles bien y buena obra les ha suplido en reales efectivos sin premio ni interés alguno, se obligan a que pagarán al despacho de la primera flota que llegare al puerto de Veracruz y si esta no se verificase o se retrasara, se los pagarán en el término de 2 años contados desde este mismo día. Y para el seguro de la deuda hipotecan una casa de altos que poseen junto a la Laguna a la salida de este pueblo para Veracruz, un rancho nombrado Mecacalco en esta jurisdicción, una recua y una tienda de comestibles que tiene en el paraje llamado las Vigas.